Argumentario contra el machirulado. Que un mal comentario no te amargue el verano

Aquí tenéis las 10 chorradas que me han repetido con más frecuencia en los últimos meses y posibles contestaciones

Foto: Imagen: EC.
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He decido que este verano voy a descansar. El día que salga por la puerta de mi redacción, me voy a quitar las gafas moradas y me voy a poner las de sol. Es más, me voy a poner las de corazones de Lolita. Voy a soltar 'Una habitación propia' y voy a agarrar el '¡Hola!' con las mismas ganas que si Simone de Beauvoir fuese la editora jefa. Me voy a depilar todo el cuerpo: axilas, piernas, bigote, ingles y ojo de Sauron. Si leo algún comentario sobre este asunto en mi IG, que sea sobre mi pelazo y no sobre mis pelos.

Ser activista 24 horas me quita tiempo de vida y años de juventud. No empecé a echarme crema hidratante lo suficientemente pronto como para permitirme peleas dialécticas, un día sí y otro también, sobre si un señor puede mirarme fijamente las tetas porque estoy haciendo 'topless' o si un morreo da derecho a 11 penetraciones sin condón. Necesito vacaciones del patriarcado, y para ello me voy a camuflar disfrazándome de alienada del sistema. Podéis seguir mi ejemplo sin sentiros culpables, no pasa nada. Frida Kahlo se pasó media vida sufriendo por un señoro que no valía ni la mitad que ella —ni física ni intelectualmente—, y ahí está, siendo un icono del feminismo.

Imagino, queridas amigas, que, como a mí, la gente de vuestro alrededor ya os ha bautizado como la tocapelotas —nunca mejor dicho— delante de la cual no se puede decir nada porque ha decidido acabar con todas las cosas bonitas de la vida, como las novelas de Nabokov o las portadas de mujeres en pelotas de la FHM. Os habrá sucedido que andabais vosotras relajadísimas cuando de pronto un compañero de trabajo, vuestro padre o un amigo, con una mirada digna de Melania Trump, clavaba sus pupilas en las vuestras y con tono amenazador disparaba un “¿te puedo hacer una pregunta?”. Oh, Dios mío. “¿Qué será esta vez?”, te preguntas. “¿Piropos? ¿Cuotas? ¿Lenguaje inclusivo?”. Esa persona ha empezado a chuparte la vida cual Dementor y la agonía durará una media de 20 minutos mínimo. Eso, en verano, equivale a unos dos botellines en el chiringuito mirando plácidamente al mar. Como soy una currita y solo tengo cuatro semanas de vacaciones, no puedo permitírmelo.

En el fondo, soy consciente de que estoy engañándome a mí misma. Sé que aunque yo desee con todas mis fuerzas evitar estas conversaciones, ni mi personalidad ni la gente que me conoce me lo van a permitir. Por eso, he decidido elaborar un pequeño argumentario para sellar rápidamente cualquier futura discusión y poder continuar rascándome la barriga o lo que sea que esté haciendo. Lo comparto con todas vosotras porque la sororidad no tengo intención de aparcarla hasta septiembre.

Aquí tenéis las 10 chorradas que me han repetido con más frecuencia en los últimos meses y posibles contestaciones:

1. Hablas de sexo de manera gráfica y un chico te espeta: “Si esto lo digo yo, se monta gorda. Los hombres ya no podemos hablar de sexo abiertamente”.

Contestación: no se monta nada. Ahí están Forocoches, Twitter, vuestros grupos de WhatsApp y reuniones de trabajo. Por no hablar de que el deseo sexual masculino nunca ha estado mal visto ni os han llamado puta por expresarlo.

2. “No hay mayor acto de amor que hacer de vientre de alquiler para una pareja que no tiene hijos”.

C: no hay mayor acto de amor que el de darle una familia a una niña o niño huérfano. Dejad de exigirles a las mujeres una entrega que vosotros mismos no estáis dispuestos a dar.

3. “¿Eh, dónde están las feministas cuando [incluya aquí cualquier injusticia que suceda a lo largo y ancho del universo]?”

C: las feministas no son las justicieras del universo. Si ves que hay alguna situación injusta que deba denunciarse: HAZLO TÚ.


4. “¿De verdad te gustaría conseguir un puesto de trabajo por una cuota?”.

C: lo que de verdad no me gusta es tener menos posibilidades que mis compañeros por ser mujer aunque mi currículo sea mejor que el suyo, como tampoco me hace gracia que tengamos que esforzarnos el triple para conseguir sacar adelante un proyecto. Si he estudiado una carrera, idiomas, he sido becaria dos años y he doblado mi jornada laboral para que mis jefes vieran que podía desempeñar un puesto para el que nunca me tomaron en cuenta, lo que me duele es no conseguirlo porque, simplemente, no contemplen a una mujer para cubrirlo. Las cuotas están para que el talento femenino no se pierda entre el sistema de cuotas ya establecido: el de 100% hombres en puestos de responsabilidad y/o creativos, como dice Laura Freixas.

5. “Si yo hago ese mismo chiste sobre la regla me llamarían machista, pero como lo hace una mujer, pues no pasa nada, no lo entiendo”.

C: pongamos otro ejemplo para que lo veas más claro. Estamos todos de acuerdo en que un judío puede hacer chistes sobre judíos. Entendemos que se está riendo de sí mismo. Ahora imaginemos a Hitler haciendo chistes sobre judíos. Está feo, ¿verdad? De todas formas, te dejo algunas ideas sobre cuestiones fisiológicas que os ocurren a vosotros para que hagas ese ejercicio de humor contigo: eyaculación precoz, disfunción eréctil y aparición de pelos en las orejas. Reírse de uno mismo es buenísimo.

6. “Las mujeres son mucho más malas que los hombres. Nosotros somos más nobles”.

C: muchísimo más malas, dónde va a parar: Hitlerina, Pinocheta, Stalina, Sadam Husseina... Es que mira que las mujeres son malas y la han liado parda a lo largo de la historia.

7. “La censura feminista está matando el humor”.

C: lo que lleva siglos matando el humor y cualquier otro arte es la censura machista. Esa que nos impide, salvo excepciones, ver mujeres haciendo humor, firmando películas, cuadros o esculturas. Ya hay que tener jeta para que un señor que tiene una columna, publica libros y que probablemente colabore en programas de radio o televisión diga que le censuran por cuestionarle una gracieta fuera de tono en Twitter. Y añado: aquí estamos todos a favor de la libertad de expresión. A favor de que tú puedas hacer un chiste misógino y a favor de que yo pueda decirte que es basura.

8. “Ese hombre tiene ganado el cielo: su mujer está embarazada y la va a llevar y recoger al trabajo, se ocupa de los hijos...”.

C: no tiene ganado nada. Es su obligación. Qué mínimo que si su mujer está embarazada se preocupe de que pueda descansar y de hacerle lo más fácil posible el embarazo.

9. “Estamos embarazados y estoy pasándolo fatal pensando en el parto de mi mujer. No descarto desmayarme”.

C: en primer lugar, tú no estás embarazado. Solo ella está embarazada y solo ella vivirá las consecuencias de estarlo. Y en segundo lugar, si mientras tu mujer está echando por su chichi un niño con una cabeza del tamaño de un melón, después de unas 12 horas sufriendo contracciones y de que, quizás, acaben de pegarle un tajo en los genitales, tú sientes que lo mismo te desmayas por… ¿nada?, es que eres un gilipollas integral además de tratar de buscar casito en el momento menos adecuado.

10. “Es que no hay mujeres en [escoja el ámbito, proyecto o sector que más cercano le resulte]. Lo que no voy a hacer es coger a alguien peor solo por meter a una mujer”.

C: si para tratar cualquier tema no cuentas con el punto de vista femenino estás haciendo mal tu trabajo, porque sin nuestra experiencia y nuestra forma de ver las cosas la historia está incompleta. Si además piensas que el hecho de meter mujeres empeora tu equipo, debes saber que nuestros cerebros son exactamente iguales. Así que, además de vago, misógino.

Espero que os sirva de ayuda y os saque de algún que otro apuro.

¡Feliz verano, amigas!

Con dos ovarios

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