No subas fotos a las redes, el nuevo no te pongas minifalda de la Policía en Twitter

Por favor, señores de la policía, revisen sus prejuicios y fórmense en género. Es absolutamente imprescindible para nuestra seguridad. Les necesitamos de nuestro lado

Foto:

“Que mami no tenga que leerte la cartilla, que ya eres mayorcit@. Piensa en tu jefe, en tu profe, en tu familia… en tu #reputación 'online'. Ten cuidado con lo que subes a las redes #FelizDomingo”. Teniendo en cuenta que en este tuit la policía apela a lo que puedan pensar de ti todos tus conocidos, cualquiera diría que te aconsejan sobre no subir fotografías a internet participando de una 'rave' en la que se están cortando fardos de cocaína y apareces tú metiéndote rayas sobre el pecho de algún gogó, mientras un modelo famoso te chupa el dedo del pie. Ahí tendría que darle la razón a la policía. Pero no, están refiriéndose a que tengas cuidado con la vestimenta en que apareces en una imagen.

Aunque han estado sagaces con lo de la @ al final de la palabra mayorcito, no cuela en absoluto que se estén dirigiendo a ambos géneros. Adjuntan una captura de pantalla de una conversación de WhatsApp en la que una madre, con infinidad de faltas de ortografía, reprime a su hija por la imagen que se ha puesto de perfil. Escandalizada, y tirando de ironía, le indica que, ya que está, salga de casa sin camiseta. También que parece que insinúa.


Es una estrategia demasiado ramplona querer hacer parecer que el consejo es general, pero todos sabemos que el público objetivo de este mensaje son las niñas. Son ellas quienes sufren las consecuencias de subir o enviar una fotografía suya a alguien cuya 'hombría' le incita a incumplir la ley. Hablamos de chantajes por parte de sus compañeros y exparejas o de recibir adjetivos calificativos sinónimos de la mujer del zorro. Sabemos de sobra que ninguna madre le diría a su hijo que 'insinúa'. Esa es una desfachatez adjudicada al género femenino. Nosotras insinuamos, ellos se excitan y es entonces cuando vienen las desgracias. Para el patriarcado, siempre hay una acción nuestra que se encuentra al principio de la cadena de catastróficas desdichas y nos hace cargar con la culpa de lo sucedido.


Además, nótese que la policía en el mensaje especifica jefe, y no jefa. Ahí se puede intuir un “no vayas a poner cachondo a tu superior” o un “va a pensar que tiene contratada a una buscona”. Aparte de que a tus responsables no debería importarles nada de ti que no sea cómo desempeñas tus tareas, si estuviésemos hablando de un chico, es más que probable que en caso de tener un jefe o una jefa, ni el uno ni la otra hubieran reparado en ello. De sobra es sabido que nosotras no tenemos grupos de chats que parecen la extensión cuñada de la 'Playgirl'. Nadie sacaría la vara de medir honras para analizar la actuación de ese chaval. Básicamente, porque a los chicos jóvenes no se les hipersexualiza ni se trata de confiscar su cuerpo y su libertad sexual.

Este tuit es un ejemplo perfecto de slut-shaming, el neologismo que se utiliza para nominar el acto de juzgar a una mujer y hacerla sentir culpable


Este tuit es un ejemplo perfecto de 'slut-shaming', el neologismo que se utiliza para nominar el acto de juzgar a una mujer y hacerla sentir culpable por su vestimenta o comportamiento —tacharla de puta, hablando en plata—. A estas alturas, los mensajes ya deberían ir en otra dirección: hay que exigir a quien no sea capaz de dejar su pene flácido y dentro de los calzoncillos que aprenda a comportarse en sociedad y si no que se atenga a las consecuencias legales de sus acciones. Lo que consiguen con estos mensajes es reforzar la idea de que si nos ocurre algo, habrá sido culpa nuestra. Que a quien ya le haya ocurrido sienta más vergüenza todavía. Yo trabajo con un becario guapísimo al que jamás se me ocurriría decirle que se pusiera pantalones largos para no verle las piernas o que deje de peinarse con esos rizos que evocan a los querubines de la campiña francesa. Lo que los señores sienten cuando ven a chicas con camisetas de tirantes y pantalones cortos debería avergonzarles a ellos y no a ellas. Que consideren inapropiada nuestra manera de vestir no debería condicionar nuestra vida, de la misma manera que lo que yo sienta por cualquier otro hombre que pueda gustarme no puede condicionar la suya.

En cualquier caso, y aquí viene lo grave, a mi parecer, no es un despiste de la policía, porque no es la primera vez que sueltan una perla en esta misma dirección. Es parte de su línea editorial cuando se trata el tema de las imágenes en internet:

[Hoy es el amor de tu vida y mañana, si te he visto no me acuerdo… Piensa dos veces el enviar una foto subidita de tono. Evita #sextorsion]

[¡Guau! ¡Qué fotos te has hecho estas vacaciones! Se ve más que en las radiografías, ¡vas a petar tu WhatsApp!... Es un 'boomerang', PIÉNSALO.]

[Crees morir de amor ¿y le envías fotos sexuales para demostrárselo? ¡ANDA YA! NO HAGAS SEXTING. Evita "morir de la vergüenza" en un futuro]

Ninguno de estos mensajes interpela al posible agresor cuando enviar una fotografía intima o personal de la que no se tiene permiso de distribución está catalogado como delito. Si consideran que es probable que terceras personas ataquen nuestros derechos, deberían actuar dirigiéndose a ellos. Cogiendo dos de los tuits que hemos nombrado, me sale algo tan sencillo y claro como esto:

“Que mami no tenga que leerte la cartilla, que ya eres mayorcito. Piensa en tu jefe, en tu profe, en tu familia… si supieran que eres un acosador. Ten cuidado con lo que subes a redes. Podría ser delito. #FelizDomingo”.

“Hoy es el amor de tu vida y mañana si te he visto no me acuerdo… Piensa dos veces el enviar una foto suya subidita de tono de la que no tienes consentimiento para distribuir. Es un delito contra su intimidad con penas de 3 meses a 1 año de prisión. Si crees que no podrás controlarte, bórralas. No cometas #sextorsión o actuaremos contra ti”.

Veis qué fácil.


El problema es el mismo que cuando hablamos de justicia patriarcal: falta de formación en género, los mismos policías tienen integrados prejuicios machistas que les hacen comulgar con estos patrones de conducta más bien rancios. Estos mensajes fomentan la vergüenza de las víctimas y la sensación de impunidad del acosador. No entiendo por qué todo el mundo ya ha asumido —o eso parece— que si te violan la culpa no es de la minifalda pero no son capaces de entender todavía ese mismo símil aplicado al mundo digital. Es absolutamente incomprensible que se lancen mensajes que liberen de responsabilidad a los acosadores en vez de alertarles e informarles de las penas que sus acciones podrían conllevar.

A estas alturas, ya todos deberíamos tener claro que una mujer puede perfectamente tener una conversación subida de tono y compartir las fotografías que le dé la gana con quien le dé la gana, como puede grabarse teniendo sexo si es que le gusta hacerlo. A lo que no tienen derecho los acosadores es a chantajearnos y a compartir esas imágenes. Y si lo hacen, lo mínimo es que las autoridades les hubieran avisado antes de que es delito para que el miedo y la vergüenza se sitúen en el bando de los agresores.

Como también es acojonantemente hipócrita que una sociedad que nos avasalla con imágenes de mujeres semidesnudas en vallas, paradas de autobús, anuncios en páginas de revistas, 'spots' de televisión, azafatas y un largo etc., y que las presenta como los modelos de conducta a seguir por las niñas, luego se echen las manos a la cabeza cuando tratan de imitarlas. Solo así se entiende que pequeñas de menos de 13 años se hagan fotografías ellas mismas en ciertas posturas y se vistan como las chicas de los 'videoclips' y las películas. Hacen lo que ven, ni más ni menos. Imitan el mundo que los adultos hemos construido para ellas.

Por favor, señores de la policía, revisen sus prejuicios y fórmense en género. Es absolutamente imprescindible para nuestra seguridad


Lo triste es que continúa la percepción de que mientras esas imágenes sean para consumo masculino está todo correcto, pero si en ellas aparecen nuestras hijas y esposas, entonces que tengan cuidado y se comporten con decencia. Por favor, señores de la policía, revisen sus prejuicios y fórmense en género. Es absolutamente imprescindible para nuestra seguridad. En muchas ocasiones, es cuestión de vida o muerte, y bien saben ustedes que no es una exageración. Les necesitamos de nuestro lado.

Con dos ovarios

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