Un GPS ayuda a los cirujanos a localizar tumores cerebrales con precisión

Los llamados neuronavegadores permiten integrar, con gran precisión y seguridad, las imágenes diagnósticas previas con las que el neurocirujano está observando durante la cirugía

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PREGUNTA. Tengo un tumor cerebral y me tienen que realizar una cirugía. ¿Cómo se realiza y cuáles son los peligros que conlleva?

RESPUESTA. El tipo de cirugía se debe adaptar a la localización de la lesión en el sistema nervioso y a las funciones que afecta esta localización (habla, movilidad, vista, memoria, sensibilidad…). El tratamiento de dos lesiones cerebrales puede ser totalmente diferente aunque se den en el mismo órgano, dependiendo del lugar donde se encuentren. Nos podemos enfrentar a lesiones en localizaciones anatómicas a las que es muy complejo acceder pero que apenas tienen zonas de riesgo funcionales en sus alrededores; por el contrario, pueden darse lesiones en localizaciones anatómicas muy sencillas de intervenir pero con gran riesgo funcional.

P. ¿En qué consiste el preoperatorio de esta cirugía?

R. Tenemos que basarnos en la anatomía y la función. Si es una lesión en una zona anatómicamente muy compleja pero funcionalmente con poco riesgo, el preoperatorio va más enfocado a la anatomía con resonancia magnética 3 Teslas y pruebas complementarias. Si implica también aspectos funcionales -que es lo que sucede de forma más habitual- hay que completar la información anatómica con pruebas funcionales que incluyan una evaluación neuropsicológica preoperatoria del paciente para observar cómo ha afectado el tumor a sus funciones superiores (vista, habla, capacidad de cálculo, memoria…). Con esta información, el neuropsicólogo o logopeda prepara unos test a los que se somete el paciente durante su cirugía cerebral para comprobar que sus funciones en riesgo no se han visto afectadas. Este mismo profesional reevaluará al paciente tras la intervención para enfocar adecuadamente la rehabilitación.

Durante la intervención se va estimulando al paciente en diferentes zonas del cerebro y se le pregunta mediante los test preparados previamente

P. ¿Qué riesgos hay a la hora de extraer el tumor del cerebro?

R. Para una resección o extracción segura hay que combinar estas dos informaciones: la guía intraoperatoria con el neuronavegador y la estimulación durante la intervención con el paciente despierto para detectar si la cirugía que estamos realizando en el cerebro del paciente afecta a funciones como el habla. Ambas son igual de importantes. Cuando un paciente va a ser intervenido de un tumor cerebral, el cirujano tiene como referencia la resonancia magnética previa para conocer dónde está situada la lesión; sin embargo, en la mesa de intervenciones, el neurocirujano debe correlacionar mentalmente las imágenes procedentes de la resonancia con las que está viendo durante la operación.

Los neuronavegadores permiten integrar, con gran precisión, las imágenes diagnósticas previas con las que el neurocirujano está observando en el paciente en cada momento. Gracias a esta herramienta correlacionamos, durante la cirugía, las imágenes de la resonancia magnética con las que estamos observando. El funcionamiento es sencillo: con un puntero vamos señalando las zonas del cerebro o de la columna que nos interesan y, gracias a un sistema óptico que capta la localización de este puntero, aparece la localización exacta en la resonancia magnética previa. Así sabemos, con una exactitud milimétrica, dónde nos encontramos.

P. ¿Debo permanecer despierto durante la intervención?

R. La anatomía es muy importante pero también hay que tener en cuenta la función y en esta parte es fundamental la labor del neuropsicólogo o logopeda. En función del estudio preoperatorio que ha realizado previamente, se establecen las funciones que están en riesgo en la intervención (lenguaje, visión, lectura, cálculo, la memoria…) Dependiendo de esta valoración, se eligen las tareas que el paciente va a llevar a cabo durante la operación para intentar resecar la lesión, preservando todas estas funciones. En el quirófano, se estimula al paciente en diferentes zonas del cerebro y se le pregunta, mediante los test preparados previamente. El neurocirujano ha de valorar la cantidad de lesión que extrae para mantener las funciones del paciente. Lo normal es parar de extraer lesión cuando se empieza a afectar a la función. Es lo que denominamos el balance oncofuncional.

Si tiene alguna duda sobre la consulta resuelta y quiere más información, puede contactar con Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

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