Ansiedad, depresión... ¿Puede llegar a ser un problema el síndrome posvacacional?

Si la dificultad persiste un mes después de haber vuelto de vacaciones, es recomendable consultar con un profesional para ver si puede haber un trastorno depresivo o ansioso de fondo

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PREGUNTA. ¿Existe el llamado síndrome posvacacional?

RESPUESTA. Sí, claro que existe. ¿Quién no se pone triste al finalizar un tiempo de vacaciones en el que ha hecho lo que le apetecía? La pregunta es si hay que darle consideración de síndrome a este estado de apatía respecto al trabajo o la rutina habitual. En la mayoría de ocasiones, no. Puede ser que, en un grupo reducido de personas a las que no les gusta su trabajo, tienen dificultades relacionales (con el jefe, iguales o personas a su cargo) o presentan dificultades con la frustración, esa tristeza vaya asociada a ansiedad, un estado de ánimo bajo, dificultad para adaptarse a la nueva situación... Al final, el síndrome posvacacional es una especie de trastorno adaptativo. Aquellas personas con más dificultad para adaptarse a los cambios de la vida también tendrán más dificultades aquí.

Por eso, es importante aprender a convivir con la frustración. Toca ir a trabajar y no quieres, esto genera disgusto. La vida está llena de frustraciones, pero si aprendes a relacionarte con ellas, volver al trabajo será más sencillo. Todos los días tenemos que hacer cosas que no nos apetece hacer, sin embargo, venimos de un periodo del año donde hemos hecho muchas más cosas que nos apetecían. Esto también idealiza el periodo vacacional: si siempre estuvieras de vacaciones, no serían tan maravillosas y, por comparación, el periodo laboral no sería tan malo.

Los síntomas son dificultad para conciliar el sueño o despertares tempranos, apatía, bajo estado de ánimo, irritabilidad, tristeza, fatiga...

P. ¿Cuáles son los síntomas más comunes?

R. Los síntomas más comunes forman parte de los cuadros subclínicos más habituales en la depresión y la ansiedad. Dificultad para conciliar el sueño o despertares tempranos, apatía, bajo estado de ánimo, irritabilidad, tristeza, fatiga o cansancio excesivo...

P. ¿Puede llegar a ser un problema serio?

R. Puede llegar a ser un problema si se cronifica. Al final, a los dos o tres días las sensaciones suelen irse disipando y al mes ya nadie se acuerda de que tuvo vacaciones. Si la dificultad persiste más allá del mes, es recomendable consultar con un profesional para ver si puede haber un trastorno depresivo o ansioso de fondo.

P. ¿Qué podemos hacer para que volver a la rutina no sea tan difícil?

R. En primer lugar, es importante que la vuelta sea lo más paulatina posible. Es decir, llegar a casa y al día siguiente ponerte a trabajar es un cambio demasiado brusco. Vuelve unos días antes y empieza a retomar los horarios habituales de sueño, tanto para ir a dormir como para despertarte. En segundo lugar, plantéate objetivos para que la vuelta sea más motivadora. Si tienes cierto grado de control en tu trabajo, plantéate aquellos cambios que puedan hacer del nuevo curso laboral un sitio más agradable. Si en tu trabajo tienes poca capacidad de decisión, busca aquellos aspectos de tu rutina personal que puedan hacerte sentir mejor. Quizás apuntarte a alguna actividad entre semana o quedar con amigos después de la jornada laboral te puede ayudar. Busca cómo puedes reilusionarte.

Lo más difícil no es volver a establecer los horarios, sino que tus hijos/as hagan caso de esos horarios tan aburridos que empiezas a establecer de nuevo

Es importante no compartimentar de forma estricta. Vacaciones: época de diversión; trabajo: época de rutina. ¿De qué manera la diversión puede formar parte de tu rutina diaria? A pesar de la diversión de las vacaciones, ¿puedes mantener alguna rutina? Cuanto más polarices, más difícil va a ser la vuelta al trabajo.

P. El problema son los niños, ¿cómo volvemos a establecer los horarios, sobre todo a la hora de dormir?

R. ¿Seguro que el problema son los niños? ¿O el problema es del adulto que tiene que volver a marcar normas? Durante las vacaciones, las normas se flexibilizan, aparece un vacío de poder y los niños y niñas empiezan a hacer aquello que más les apetece. Creo que lo más difícil no es volver a establecer los horarios, sino que tus hijos hagan caso de esos horarios tan aburridos que empiezas a establecer de nuevo. Puedes hacerlo gradualmente, hasta acercarte a la hora habitual de dormir y levantarse. Los niños también tienen que aprender que se han acabado las vacaciones. Los más pequeños tienen una capacidad de adaptación mayor que los adultos, solo necesitan ver a sus padres convencidos de la decisión.

P. ¿El síndrome posvacacional siempre se manifiesta tras unas vacaciones largas o puede aparecer tras una única semana fuera?

R. Cada persona es un mundo. Y por lo tanto, nos podemos encontrar con gente que tenga síndrome posvacacional después de unas minivacaciones, pero lo más habitual es que aparezca después de un período más largo, en el que la persona ha podido 'probar' un trocito de una vida diferente a la que lleva habitualmente e idealizar esos momentos.

*Si tienes alguna duda sobre la consulta resuelta y quieres más información, puedes contactar con el Centro Médico Teknon.

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