Empleo: Me explotaban y ahora tengo miedo de volver al trabajo. ¿Cómo salgo de esto?

"Me explotaban y ahora tengo miedo de volver al trabajo. ¿Cómo salgo de esto?"

Un lector le pregunta a nuestro experto qué puede hacer ante su miedo a retornar a su puesto tras haber estado de baja por la presión a la que fue sometido

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Tengo 47 años, profesional, soltero, sin hijos. Durante años sufrí de un estrés laboral causado por la explotación a la que me sometían mis superiores con exceso de trabajo, responsabilidades por encima de mi categoría, etc. Empecé a enfermar, física y psicológicamente, ansiedad, falta de autoestima, me volví arisco y siempre enfadado, me he aislado socialmente, evito a los amigos, familia, pareja, etc. Tras cogerme una baja laboral, lo que molestó a mis superiores, el ambiente de trabajo empeoró y me acosaban criticándome de poco profesional, vago, haciendo correr bulos de que me quería marchar de la empresa, etc. Ahora me veo incapaz de afrontar mi reingreso al trabajo, me aterra la idea de enfrentar cómo puedo salir de este círculo vicioso, incorporarme a ese ambiente de nuevo y tampoco soy capaz de afrontar otro camino. Vivo encerrado en casa, rutinas repetitivas y evitando el contacto con la gente que me conoce, con miedo del futuro, etc. Siento que estoy atrapado en mis miedos, en un círculo vicioso. Me diagnosticaron "Estrés Post Traumático" ¿Cómo puedo salir de esto y volver a ser el de antes?

Hola. Siento mucho lo que te ha ocurrido. Voy a intentar ofrecerte ideas de autores diversos que te puedan ayudar a salir de la situación…

Hay sucesos vitales —como los que tú viviste en el ámbito laboral— que rompen nuestro sentido de la cotidianeidad. Cuando sufrimos esos eventos, nuestra mente se repliega sobre sí misma y nos encerramos a pensar en lo que nos ha pasado, limitándonos a usar el "software mental" mínimo para relacionarnos con el mundo. El aislamiento, la vida basada en rutinas simples y la evitación de personas con las que no hay mucha confianza son reacciones normales ante circunstancias anormales. La psiquiatra Janet Shein Korbmann nos recuerda que esas sensaciones postraumáticas son muy similares en todos nosotros. De hecho, tienen una base biológica tan clara que compartimos esas reacciones con muchos animales: un perro que ha sufrido maltrato experimenta síntomas similares a los de un humano.

La necesidad de dejar de sentir dolor nos lleva a inhibir nuestras emociones y perder motivación

Si miras descripciones como las que hace, por ejemplo, la israelí Edna Foa, profesora de la Universidad de Pennsylvania, verás que todos tus síntomas son usuales. Inicialmente todos reaccionamos volviendo a experimentar continuamente los eventos traumáticos y por eso vivimos reacciones físicas y emocionales desproporcionadas al entrar en contacto con personas o lugares que asociamos con el hecho traumático. Por eso te cuesta volver al trabajo. También es inevitable, en un principio, la activación del sistema nervioso que produce dificultades como tu irritabilidad o tus temores. Por último, solemos tener durante un tiempo conductas de evitación y bloqueo emocional. La necesidad de dejar de sentir dolor nos lleva a inhibir nuestras emociones y perder motivación vital. De ahí el desinterés por los problemas ajenos y el aislamiento social que estás viviendo.

En su libro 'El cuerpo lleva la cuenta: Cerebro, mente y cuerpo en la sanación del trauma', el psiquiatra Bessel van der Kolk analiza el origen adaptativo de todos estos síntomas. Es saludable, por ejemplo, que la persona evite al principio las situaciones semejantes a aquellas en la que vivió el trauma, porque de momento está débil para volver a enfrentarse a ellas. También es una reacción normal la activación: cuando sucede algo que cuestiona nuestra seguridad, el cuerpo y la mente deben ponerse en estado de alerta. Y, por supuesto, es normal revivir el trauma y sentirse introspectivo, ya que ayuda a meditar sobre lo ocurrido para cambiar de estrategia vital.

Canalizando la ira

Estos autores pueden ayudarte a dejar de culpabilizarte por sufrir esas reacciones. Es importante que aceptes lo que sientes y te concedas el tiempo suficiente para que desaparezcan los síntomas. Muchas personas experimentan más ansiedad y falta de hedonismo de lo necesario porque luchan contra estas reacciones naturales. Intentan reincorporarse al trabajo antes de tiempo o tratan de aparentar una fortaleza imposible de forzar al principio. Si ese es tu caso, te sugiero tratar de leer a los autores que te cito y evitar cierta literatura de autoayuda que vende la falsa idea de la omnipotencia. En 'Sonríe o muere, la trampa del pensamiento positivo', Barbara Ehrenreich denunciaba el daño que hacen esos libros que insisten en la idea de que nunca debemos sentirnos mal por sentirnos tristes o temerosos es síntoma de debilidad. Por el contrario: dar un paso atrás a nivel emocional es, en ocasiones así, la única manera de coger impulso para proyectarte hacia adelante.

Foto: iStock.
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Una vez que hayas aceptado lo saludables que han sido tus reacciones podrás empezar a desprenderte de ellas cuando ya no las necesites. Por ejemplo: si canalizas tu ira sana en la búsqueda de justicia esta se disolverá sin convertirse en amargura depresiva. En sus investigaciones, el psiquiatra Beverley Raphael llegó a la conclusión de que existe una diferencia fundamental entre las consecuencias de catástrofes naturales y la desestabilización que, como en tu caso, son causados por seres humanos. Según este especialista, las consecuencias para la salud mental son las mismas en los dos casos durante el primer año. Pero a partir de ahí, si no se ha conseguido restitución, los síntomas provocados por sucesos provocados por el hombre son más intensos y subsisten durante más tiempo. Las personas expuestas a eventos causados por otros tienen una mayor sensación de pérdida de control si no han podido recuperar las riendas luchando contra la injusticia. Los seres humanos damos por hecho que la naturaleza nos puede afectar negativamente. Pero nos cuesta asimilar el mal producido por otros congéneres, ya que este enfrentamiento con el mal altera nuestra visión positiva de la humanidad. Por eso hay muchos expertos que te recomendarían que luches en la medida de tus fuerzas contra la injusticia que han cometido contra ti.

El psicólogo Henk Aarts, en una investigación reciente ('The Art of Anger') hablaba de la importancia de canalizar nuestro enfado hacia el objeto de la agresión para no acabar interiorizando la rabia y convirtiéndola en depresión. La ira es un sentimiento que se produce cuando vemos frustrado un objetivo. Ese sentimiento de decepción puede ser externo (por ejemplo, una persona que nos ha robado algo que consideramos nuestro) o interno ("rumiando" pensamientos podemos enfadarnos con nosotros mismos por lo que no hemos conseguido). Si no expresamos nuestra ira, el sentimiento de frustración permanece y la rabia se interioriza volviéndose hacia uno mismo, generando tristeza y descenso en la autoestima.

Necesitas recuperar el control interno, volver a creer en ti mismo y superar el síndrome de indefensión que han producido tus agresores

En otros artículos de este consultorio he hablado de la importancia de aumentar tus factores de resiliencia para resistir situaciones parecidas a la tuya. Aquí quería proporcionarte ideas para un reenfoque de la situación que quizás te pueda resultar más adaptativo. En los libros de la psicóloga Edith Grotberg encontrarás que para superar este tipo de situaciones es importante interiorizar cuatro frases: "Yo tengo…" ("…Personas que me ayudan" "…Capacidad para enfrentarme a las agresiones"); “"Yo soy" ( "…Alguien por quien los otros sienten aprecio y cariño", "…Una persona valiosa"); "Yo estoy" ("…Dispuesto a responsabilizarme de mi vida", "…Seguro de que podré con los problemas") y "Yo puedo" ("…Hablar sobre cosas que me asustan o me inquietan", "…Buscar la manera de resolver mis problemas"). Volver a creer en estos conceptos te llevará tiempo. Necesitas recuperar el control interno, volver a creer en ti mismo y superar el síndrome de indefensión que te han producido los que te han agredido. Pero cuando consigas eso verás que esta crisis te habrá dejado la sensación de ser más fuerte de lo que creías ser.

Psicoterapeuta y divulgador. Intento echar una mano. A veces ayudando a la persona a cambiar la forma de procesar lo que le está sucediendo. Otras veces ayudándola a cambiar lo que le está sucediendo.Creo que el 90% de lo que nos preocupa no va a suceder nunca; que el humor y la ira son dos grandes recursos psíquicos infravalorados y que es buena táctica hacer un buen “casting” del prójimo antes de que los sentimientos nos atonten.Mi método se basa en que cada persona es (al menos) un mundo. Y en los momentos de crisis, cada persona es muchos mundos. Por eso aunque los síntomas sean universales, hay que buscar problemas y soluciones particulares. Twitter: @Luis_Muino

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