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Una aerolínea cobra más a los gordos: ¿es un timo o una forma de promover la vida saludable?
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Esteban Hernández

Empecemos por los principios

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Esteban Hernández

Una aerolínea cobra más a los gordos: ¿es un timo o una forma de promover la vida saludable?

Si estás gordo vas a pagar bastante más por un billete de avión, pero eso servirá para que seas mucho más feliz. Esa es la moraleja

Foto: Una aerolínea cobra más a los gordos: ¿es un timo o una forma de promover la vida saludable?
Una aerolínea cobra más a los gordos: ¿es un timo o una forma de promover la vida saludable?

Si estás gordo vas a pagar bastante más por un billete de avión, pero eso servirá para que seas mucho más feliz. Esa es la moraleja que la aerolínea Samoa Air extrae de su decisión de cobrar a los pasajeros según su peso. La compañía, que realiza vuelos entre poblaciones de las Islas del Pacífico que cuentan con las tasas más altas de obesidad en el mundo, está pesando a los pasajeros junto con su equipaje, añadiendo de uno a cuatro dólares por cada kilo extra, según un baremo que depende también de la distancia a recorrer. Para su CEO, Chris Langton, "Esta es la manera más justa de viajar".

Más allá de los beneficios económicos que presuntamente justificarían la aplicación de esta medida, hay dos aspectos significativos en la decisión que trascienden el ámbito de la pequeña aerolínea. Uno es su aspecto ejemplar: si esta iniciativa prospera y genera los ingresos que promete, es probable que otras compañías se sumen a ella, lo que cambiaría por completo los precios de los billetes de avión. El otro es su efecto sobre la salud de los pasajeros. Hay quienes valoran especialmente las consecuencias a medio plazo, en tanto forzaría a quienes viajan a menudo a hacer dieta para reducir gastos.

Eso es lo que cree el experto noruego Bharat Bhatta, quien piensa que los beneficiarios últimos de ese aumento de precio serán los mismos pasajeros, ya que tendrían que forzarse a estar en mejor forma física. Finalmente, no serían las compañías quienes sacasen más partido de la situación, sino los gordos, que tendrían que dejar de serlo. Un argumento que viene al pelo a algunas empresas aéreas, que están valorando la iniciativa de forma directa o indirecta. Bhatta propone tres opciones: cobrar por el peso total, marcar una tasa fija con un recargo a los pasajeros con sobrepeso, o establecer una cuota para las personas de peso normal, con cargos adicionales y descuentos para personas que pesan por encima o por debajo del límite.

Hay quienes entienden que esta medida no es más que otra forma de discriminación, que las empresas aprovechan para ganar más. Para Bhatta, sería positivo porque se lograría ahorrar 3.000 dólares anuales en combustible por kilo y porque beneficiaría al medio ambiente, ya que al llevar los aviones menos peso (como consecuencia de las dietas que realizarían los pasajeros para no gastar tanto) contaminarían mucho menos.

¿Es una forma de discriminación, un truco para cobrar más o una medida justa?

Sin embargo, más allá de estas cuestiones, la medida tomada por Samoa Air entronca con una perspectiva cada vez más frecuente a la hora de prestar servicios (públicos o privados) a usuarios múltiples. Entendemos que productos como el alcohol o el tabaco deben soportar impuestos más elevados porque, al tener consecuencias nocivas para la salud, terminarán provocando un gasto sanitario mayor y que por tanto  es lícito que pague más quien pone su salud en riesgo y precisará de mayor atención médica. Un razonamiento similar está en el intento de tasar las bebidas con demasiado azúcar en EEUU o los sistemas que penalizan el consumo excesivo de energía o de agua. Todos ellos parten de la misma base: los particulares llevan a cabo conductas derrochadoras que terminan por repercutir en el bolsillo de todos (si se sufraga mediante gasto público) o por generar situaciones injustas (cuando alude a servicios que prestan compañías privadas). Introducir medidas correctoras de esos abusos, como una sanción pecuniaria (ese plus que se abonaría en la factura), vendría bien al conjunto de la sociedad, porque lograría evitar gastos innecesarios y ayudaría también a un mayor bienestar, dado que obligaría a modificar esas conductas incorrectas.

Pero ¿es esto un argumento válido o sólo es una forma más de recaudar? ¿Estamos ante una nueva intervención de los poderes y económicos para dirigir nuestra vida privada o estamos ante verdaderas políticas de salud pública? ¿O no es más que una simple forma de discriminación que se utiliza para sacar dinero al contribuyente o al cliente?

 

Si estás gordo vas a pagar bastante más por un billete de avión, pero eso servirá para que seas mucho más feliz. Esa es la moraleja que la aerolínea Samoa Air extrae de su decisión de cobrar a los pasajeros según su peso. La compañía, que realiza vuelos entre poblaciones de las Islas del Pacífico que cuentan con las tasas más altas de obesidad en el mundo, está pesando a los pasajeros junto con su equipaje, añadiendo de uno a cuatro dólares por cada kilo extra, según un baremo que depende también de la distancia a recorrer. Para su CEO, Chris Langton, "Esta es la manera más justa de viajar".