Oskar Schindler, el 'círculo del infierno' y el chico sobre la caja de madera

Leon Leyson salió vivo del Holocausto con sólo 13 años. 70 años después ve la luz su trágica historia, pero sus memorias no se han publicado a tiempo

Foto: Leon Leyson, el segundo por la derecha, en el décimo aniversario de la película de Spielberg 'La lista de Schindler'. (Reuters)
Leon Leyson, el segundo por la derecha, en el décimo aniversario de la película de Spielberg 'La lista de Schindler'. (Reuters)

Leon Leyson fue uno de los más jóvenes supervivientes del Holocausto. Es de esperar que la experiencia vivida requiriese de mucho tiempo para ser integrada y digerida, por lo que Leyson, que fue uno de los salvados por Oskar Schindler, ha tardado casi 70 años en contar su historia. El libro que recoge su vivencia se titula The Boy on the Wooden Box (“El chico sobre la caja de madera”) pero, desgraciadamente, el autor y protagonista no ha podido ser testigo de la publicación del emocionante relato. El libro, que narra cómo un pequeño niño de 13 años halla la salida del campo de concentración gracias a la famosa lista de Schindler, salió a la luz el pasado jueves en Estados Unidos, editado por la sección infantil de Simon & Schuster’s.

Fue Caitlyn  Dlouhy, la directora editorial de Atheneum Books (una de las secciones de Simon & Schuster’s) la que leyó el manuscrito en primer lugar. “A las 50 páginas ya sabía que era un documento impresionante. Estaba narrado sin rencor o ira, simplemente contaba la historia como lo habría hecho un niño”, afirma Dlouhy.

Sin embargo, Leon Leyson murió antes de poder ver su libro publicado, y Dlouhy también tiene palabras al respecto: “Es una pena que no llegara a ver su libro impreso. Para su mujer, Lis, es un sentimiento agridulce. Ella está muy contenta con la recepción del libro, con que haya salido todo a la perfección. Sabe lo orgulloso que habría estado Leon, pero no puede compartirlo con él. Debe ser muy duro”.

La historia

El nombre judío de Leyson era Leib Lejzon, que nació en 1929. El niño tenía 10 años cuando los alemanes invadieron Polonia y su familia se vio obligada a trasladarse desde Cracovia hasta el gueto judío de Podgórze, a las afueras de la ciudad. Allí sufrieron el acoso y las torturas pertinentes, y tenían muy poca comida.

Estaba convencido de que nunca saldría vivoLos Lejzon permanecieron a las afueras de Cracovia hasta que la persecución de los judíos se intensificó y estos fueron enviados a campos de concentración. El libro incluye las historias que narran cómo se escondían de los nazis, como aquella en que Leib estuvo sentado en la viga del tejado de un cobertizo durante dos días, mientras los tiros y los gritos se oían cada vez más altos.

En 1940 enviaron a la familia al campo de concentración de Plaszów, en Cracovia. Leyson se las arregló para reunirse con sus padres tras burlar la seguridad de uno de los guardias nazis, exponiéndose a un riesgo total que hacía peligrar su vida. El relato describe cómo pasó a través de las puertas como “la llegada al más íntimo círculo del infierno”, y añade que, cuando llegó, “estaba convencido de que nunca saldría vivo”.

El comandante del campo era Amon Goeth, famoso por su crueldad.  En uno de esos momentos fugaces en que el destino le sonrió, Leib estaba en la enfermería, vendándose una pierna. Justo después de salir, se enteró de que, momentos después de que él cruzase el umbral, Goeth había disparado arbitrariamente a todos los pacientes.

Además, en el libro describe las condiciones de vida. Estaba tan cansado y tan hambriento que no podía preocuparse de los piojos que plagaban su pelo y su ropa, por el acoso de los guardas o por el mismo y repetitivo menú cada día: agua caliente con un poco de sal o pimienta y, quizás, un trozo de piel de patata.

El comandante del campo curtió a latigazos al niño una vez, por capricho propio. Aquellos que eran torturados de este modo tenían que ir diciendo el número de cada uno de los 25 latigazos y, si contaban mal, el guardia volvía a empezar desde el principio. Le dejó incapaz de sentarse o tumbarse durante meses.

Schindler se las arregló para desbaratar el plan y transfirió fuera del área al oficial de las SS que estaba al mandoEn 1943, Schindler les reclutó a él y a su madre para que se unieran a su padre y su hermano en Cracovia. Fue durante el traslado nocturno cuando el niño conoció a Schindler. De él escribe que, a pesar de ser un nazi, “actuaba como si se preocupase por nosotros personalmente”. Leib era tan pequeño que, en la fábrica, debía subirse a una caja de madera para poder manejar la maquinaria: de ahí el título de sus memorias.

Leyson describe a un hombre que era “alto e importante, con una voz resonante”. Al principio le temía, pero después esperaba sus visitas. Cuando la fábrica se desplazó a Checoslovaquia, Schindler volvió a salvar a la familia, descartándoles de la fila que iba directa al campo de concentración donde se iba a llevar a cabo su aniquilación.

Finalmente, en abril de 1945, con la huida de los alemanes, se dieron órdenes de matar a todos los trabajadores judíos del campo de Brinlitz. Schindler se las arregló de nuevo para desbaratar el plan y transfirió fuera del área al oficial de las SS que estaba al mando. Liberó a los trabajadores, dándoles una botella de vodka y un rollo de tela a cada uno. Leyson emigró a EEUU en 1949, cuando tenía 20 años, cinco después de ser liberado en Checoslovaquia. Sirvió a la armada estadounidense en la guerra de Corea, en signo de gratitud para con el país que le había acogido. Después fue profesor en la Huntington Park High School de Los Ángeles durante 40 años.                                             

Leyson tuvo la oportunidad de encontrarse de nuevo con Schindler, casi 20 años después del fin de la guerra. Le hacía ilusión volver a verle, pero no creía que fuera a reconocer a un veterano de la armada, casado, de 35 años. Sin embargo, Schindler enseguida lo escogió de entre el comité de bienvenida en el aeropuerto de Los Ángeles, y le dijo: “Sé quién eres. Eres el pequeño Leyson”.

El relato de los hechos

En 2013 hace ya 20 años del estreno de la famosa película de Steven Spielberg, Schindler’s List (“La lista de Schindler”) y, según ha declarado Leyson, fue ésta la que le impulsó a narrar sus experiencias por primera vez.

Leyson revivía una pena desoladora cada vez que hablaba de elloDe hecho, en su libro hace referencia a una escena de la película en que Schindler, interpretado por Liam Neeson, saca a su contable Itzhak Stern de un tren que iba camino de Belzec, un campo de concentración que suponía una muerte asegurada. Lo que no cuenta la película es que Schindler presenció cómo el hermano de Leyson se negaba a bajarse del tren, ya que su novia, Miriam, estaba en él. Ambos murieron en el campo de concentración.

El libro de ha puesto en relación con la famosa obra de Ana Frank, The Diary of a Young Girl (“El diario de una joven”). “Son, evidentemente, libros muy distintos”, dice Dlouhy, “pero en ninguno de los dos se abandona la esperanza. Siempre hay una opción que es contemplada. Tan trágicos como son, no hablan sino de esperanza”.

Leyson terminó casándose con Lis, una compañera de trabajo, en 1965. Tuvieron dos hijos. Tal y como ella ha declarado: “La fuerza motora que hacía a Leon escribir su historia año tras año, a pesar de que revivía una pena desoladora cada vez que hablaba de ello, fue la de honrar la memoria de su familia y de los millones de víctimas del Holocausto”.

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