El método EPODE, o cómo luchar todos juntos contra la obesidad infantil
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Empecemos por los principios

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El método EPODE, o cómo luchar todos juntos contra la obesidad infantil

Desde 1980, los datos epidemiológicos muestran que la prevalencia de la obesidad se ha triplicado en muchos países de la región europea de la OMS. Según

Foto: La obesidad infantil es uno de nuestros mayores problemas de salud pública. (Corbis)
La obesidad infantil es uno de nuestros mayores problemas de salud pública. (Corbis)

Desde 1980, los datos epidemiológicos muestran que la prevalencia de la obesidad se ha triplicado en muchos países de la región europea de la OMS. Según la Oficina Regional de la OMS para Europa, el número de personas afectadas continúa aumentado a una velocidad alarmante, en particular entre los niños. La obesidad es actualmente responsable de entre el 2 y el 8% de los gastos en salud y de entre el 10 y el 13% de los fallecimientos en diferentes partes de la región. Hoy en día, 1.000 millones de adultos sufren de sobrepeso y, si no se hace nada para contrarrestarlo, hacia 2015 habrán 1.500 millones, incluyendo 22 millones de niños menores de 5 años.

Por todo esto cada vez se hace más necesaria la implementación de medidas gubernamentales que logren abordar la problemática de un modo multidisciplinar, a partir de la involucración de las diferentes partes implicadas. Siguiendo esta filosofía, nació la metodología EPODE, Ensemble Prévenons l’Obésité Des Enfants (Juntos prevenimos la obesidad infantil), iniciada en Francia en 2004.

En España 38 municipios siguen ya un programa similar al método EPODE

El método se desarrolló en ocho ciudades francesas entre 2005 y 2009, con niños de grupos de edad de entre cuatro a cinco años, y de once a doce, mostrando una reducción del sobrepeso y la obesidad del 9,12%. Igualmente, Bélgica también puso en marcha un programa basado en la metodología EPODE entre un grupo de niños de uno a tres años, reduciendo un 22% la prevalencia de sobrepeso y obesidad.

Actualmente, la iniciativa EPODE se extiende a 293 ciudades europeas: 226 en Francia (programa EPODE), 38 en España (programa THAO), 16 en Bélgica (programa VIASANO), 13 en Grecia (programa PAIDEIATROFI). En total abarca a más de 4 millones de habitantes.

El secreto del programa EPODE

El método EPODE está dirigido a niños de entre cero y doce años y sus familias. Sus programas se realizan pensando en el largo plazo, y están enfocados al cambio de conductas poco saludables. Se realiza a partir de un enfoque positivo de los hábitos de vida saludables, sin estigmatizar culturas, hábitos de alimentación individuales o comportamientos, y adaptando los mensajes y actividades a los diferentes tipos de población (por edad, estatus socioeconómico, etc.).

Esta metodología se basa en cuatro pilares fundamentales y complementarios: el compromiso político ante esta problemática; la obtención de recursos suficientes; la planificación, coordinación y desarrollo de acciones de marketing social y servicios de apoyo de la comunidad; y la utilización de evidencias que sirvan de guía para su desarrollo y la evaluación de resultados.

Las intervenciones centradas en exclusiva en la escuela no son suficientes para reducir la prevalencia de obesidad

Su objetivo es contribuir a la reducción del sobrepeso y la obesidad infantil, utilizando una metodología que coloca a la prevención primaria en el núcleo de las redes de cada pueblo y ciudad, de forma que la totalidad de la comunidad se convierte en un canal para una estrategia de prevención sanitaria.

Según este programa, para la prevención de la obesidad se debe tener en cuenta la genética, los aspectos económicos, sociológicos, ambientales y psicológicos, así como los factores políticos. EPODE requiere involucrar a todas las partes implicadas en esta problemática para obtener un impacto mayor, y considera que transformar positivamente los entornos es la única manera efectiva de cambiar comportamientos.

Los primeros datos del estudio mostraron que las intervenciones centradas exclusivamente en la escuela no son suficientes para reducir la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso infantil, mientras que sí se obtuvieron resultados positivos tras implicar a la comunidad y diversas partes relacionadas con la problemática.

Importancia de la implicación de los responsables políticos para modificar los entornos

Según un análisis sobre la metodología EPODE recientemente publicado en la revista científica US Endocrinology, “la participación de los responsables políticos, especialmente los locales, es crucial para movilizar al público objetivo y modificar los entornos locales”. Igualmente, el análisis recuerda el papel relevante de la industria alimentaria en este compromiso global, a través de “la creación de soluciones innovadoras para una amplia gama de productos más saludables” o, incluso, “aportando sus conocimientos para mejorar las técnicas de marketing social”.

Existe la opinión unánime de considerar a la familia, en sus diferentes estructuras, como el mejor modelo de aprendizaje para unos hábitos alimentarios y de estilos de vida adecuados y saludables

Según este texto, la obesidad infantil es responsable del incremento del riesgo de obesidad y otras enfermedades relacionadas en la edad adulta. Para sus autores, “actualmente no existen medios terapéuticos ni medicamentos que hayan probado su seguridad y efectividad en el tratamiento de la obesidad a largo plazo. La prevención es el camino más eficiente y efectivo económicamente para abordar la epidemia de la obesidad. En consecuencia, las intervenciones dirigidas a los niños y sus familias son vitales en la prevención de la obesidad y otras enfermedades relacionadas con los estilos de vida”.

Documento de Consenso sobre Obesidad y Sedentarismo

Según el primer Documento de Consenso del mundo sobre Obesidad y Sedentarismo, que ha sido publicado recientemente por la revista Nutrición Hospitalaria, en la prevención del sobrepeso y la obesidad, y el exceso de sedentarismo y la inactividad física, adquieren especial relevancia los aspectos sociales. Ello significa que se debe fomentar, por un lado, el hecho de que no sólo es importante lo que se come y lo que se bebe, sino también el cómo se come y cómo nos movemos, procurando recuperar y/o mantener todo lo relacionado con la socialización de la comida o la vida activa compartida.

Existe la opinión unánime de considerar a la familia, en sus diferentes estructuras, como el mejor modelo de aprendizaje para unos hábitos alimentarios y de estilos de vida adecuados y saludables. Por tanto, las políticas de prevención deberían orientarse de manera prioritaria a poder llegar y comunicar con el núcleo familiar.