11 reglas de comportamiento en el lugar de trabajo que debes conocer

Si nuestra jornada laboral es de 8 horas, deducimos que pasamos 40 horas a la semana en la oficina y 160 horas al mes, así que aprendamos a convivir

Foto: Poner los pies encima de la mesa no causa precisamente la mejor de las impresiones entre nuestros superiores. (Corbis)
Poner los pies encima de la mesa no causa precisamente la mejor de las impresiones entre nuestros superiores. (Corbis)

A través de una sencilla regla de tres, si nuestra jornada laboral es de 8 horas, podemos calcular que pasamos como mínimo 40 horas a la semana en la oficina y algo más de 160 horas al mes. Y si tenemos en cuenta que el año tiene unos 252 días laborables, podemos pasar en total unas 2.016 horas en nuestro lugar de trabajo cada añada. Es decir, pasamos muchísimo tiempo en nuestro lugar de trabajo. Al menos, el suficiente para intentar que nuestro comportamiento no moleste a nuestros compañeros, que también pasan 2.016 horas al año a nuestro lado, y que ellos no nos molesten a nosotros.

Con el objetivo de mejorar la convivencia y, también, de evitar que nuestra falta de educación y escrúpulos juegue en nuestra contra en nuestra vida laboral, diversos libros sugieren algunas reglas de comportamiento que aunque pueden parecer obvias, rápidamente nos olvidamos de ellas. Uno de ellos es 301 Smart Answers to Tough Business Etiquette Questions (Skyhorse Pub.), donde se recogen algunos de los siguientes consejos que todos debemos tener grabados a fuego en nuestra mente cuando pasemos por la puerta de la oficina.

  • Presenta a la gente

A todos nos ha pasado que en algún evento se concentra tal cantidad de personas conocidas en unos pocos metros cuadrados que nos resulta complicado presentar a todo el mundo, pero en la medida de lo posible, debemos intentar presentar a aquellos compañeros o socios que no se conozcan entre sí. O si no, nos tendremos que enfrentar a la célebre frase recriminatoria “ya que no nos presentan, me presento yo”.

  • No mires el móvil cuando hablas con alguien

Aunque no nos interese lo que nos están contando, que por lo menos, no lo parezca. En ocasiones es complicado frenar nuestra tentación de ojear el móvil, sobre todo si nos encontramos en mitad de una conversación de WhatsApp, pero también es difícil hacérselo entender al compañero o superior que reclama nuestra atención. Mucho menos apropiado es, claro está, si nos encontramos en una reunión, donde comenzar a toquetear el teléfono puede ser interpretado como un síntoma de malísima educación.

  • Ten cuidado con lo que comes

Las reglas de etiqueta señalan que tomarse un café o un refresco está ampliamente aceptado, pero si pretendemos portar otro alimento al escritorio, quizá debamos preguntarnos antes si su olor puede resultar molesto a las personas que nos rodean o contribuir a llenarlo todo de migas. Además, si esperamos una visita importante, quizá no sea lo mejor que esta nos pille comiendo pipas o rumiando un chicle.

  • Siéntate de una manera apropiada

Al igual que ocurre con la comida que ingerimos, nuestra posición física puede decir mucho de nosotros, y sobre todo, malo. Es normal que a determinadas horas nos relajemos, pero estar recostado sobre la silla con las manos detrás de la cabeza quizá no parezca la posición más adecuada si un superior viene a visitarnos. Además, hazlo aunque sólo sea por salud, ya que una postura incorrecta puede ser el camino más corto para sufrir problemas de espalda.

  • Habla alto, pero no grites

Expresarse en un volumen adecuado es parte también de las normas de etiqueta, tanto en un sentido como en otro: hablar para el cuello de la propia camisa puede ser tan enervante como hacerlo a gritos, puesto que tenemos que pedirle constantemente a la otra persona que eleve su tono y a veces ni siquiera podemos entender exactamente qué nos quiere decir nuestro compañero.

  • No interrumpas constantemente

Es normal que queramos comentar algo con nuestro compañero, especialmente si se trata de algún asunto referido al trabajo, pero también debemos tener presente que interrumpir constantemente al mismo puede sacar de quicio al más pintado, y sobre todo, perjudicar sensiblemente su productividad. Si ves necesario abstraer a la otra persona de su estado de concentración, hazlo con cuidado y de manera selectiva. Algo que también se puede aplicar al envío de correos electrónicos con contenidos no relacionados con el lugar de trabajo.

  • Respeta la privacidad de tus compañeros

A veces, pasamos tanto tiempo juntos que nos tomamos más confianzas de las deseables con nuestros compañeros, por lo que debemos vigilar con una mayor atención nuestro comportamiento. Por mucho que en muchos casos no suponga ningún problema, quizá no debamos poner la oreja cuando nuestros compañeros hablan por teléfono o mirar directamente a la pantalla de su ordenador cuando pasamos a su lado, puesto que probablemente nos estemos metiendo donde no nos llaman.

  • Mantén tu lugar de trabajo ordenado

En una oficina, cada trabajador tiene asignado un espacio que en demasiadas ocasiones decrece o aumenta en función del orden que cada persona instaura en él, generalmente, en perjuicio de los más educados. Desparramar tus posesiones por la mesa no sólo puede causar fastidio a los que nos rodean, sino también jugar en tu contra cuando pretendas buscar algo entre las toneladas de papel usado que reposa en el escritorio o cuando tu superior compruebe que, lamentablemente, te gusta vivir en una pocilga.

  • Pide permiso antes de coger algo

“¿Me dejas las tijeras?” puede ser una frase que no sólo te otorgue unas tijeras en un momento determinado, sino que también te ayudará a que tus compañeros te presten objetos cuando los necesites. Si cogemos las cosas sin permiso, no las devolvemos o lo hacemos demasiado tarde, nos ganaremos una merecida fama de jetas. Sobre todo cuando nuestro compañero se vuelva loco buscando esas tijeras que casualmente reposan en tu cajón.

  • Si vas a hablar con alguien, reúnete en privado

Cada trabajo tienes sus peculiaridades, pero por lo general, una conversación larga y ruidosa al lado del trabajador puede resultar irritante, sobre todo si este ha de atender al teléfono o mantener la concentración. Si la conversación se va a prolongar, busca otro sitio mejor en el que departir.

  • Vigila tus niveles de ruido

No únicamente el de tu habla, sino también el de los artilugios que te rodean: teléfonos móviles, despertadores, el sonido del ordenador… Si no los mantenemos en un nivel sónico adecuado, pareceremos un carnaval ambulante. Ni que decir tiene que, salvo en excepciones, el volumen de los altavoces ha de mantenerse en silencio y utilizar auriculares si queremos escuchar música.

Empecemos por los principios
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