Los pasajeros macarras, la peor pesadilla de los viajes en avión

Los viajes de avión conllevan en muchos casos un gran estrés. Algo que puede agravarse aún más si el resto de viajeros no se comportan como deberían

Foto: Los viajes aéreos pueden ser un infierno si tenemos la mala suerte de sentarnos junto a un 'pasajero rebelde'. (Corbis)
Los viajes aéreos pueden ser un infierno si tenemos la mala suerte de sentarnos junto a un 'pasajero rebelde'. (Corbis)

Los viajes de avión conllevan en muchos casos un gran estrés. No sólo para aquellas personas que sienten fobia a dicho medio de transporte, sino también para el ciudadano medio, que tiene que atravesar humillantes controles, aguantar largas esperas y enfrentarse a la incertidumbre de qué va a ocurrir con sus maletas antes de llegar sano y salvo a su destino. 

El inapropiado comportamiento de muchos pasajeros tampoco ayuda. Esta misma semana, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo ha publicado un nuevo estudio en el que alarma del exponencial crecimiento del comportamiento inapropiado entre los usuarios de las líneas aéreas. La IATA ha hecho saltar la voz de alarma con el objetivo de que en la conferencia que tendrá lugar en Montreal el próximo mes de marzo se confiera de una mayor autoridad a azafatas y pilotos a la hora de reducir a aquellos que atentan contra otros pasajeros o contra los miembros de la tripulación.

Rebeldes contra los que no se puede hacer nada

La gota que colmó el vaso fue la historia de una mujer que, durante el pasado mes de junio, en un vuelo entre Europa y Tailandia, comenzó a arrojar bebidas a otros viajeros, a proferir insultos y a golpear y soltar patadas. Algo que siguió haciendo incluso después de ser contenida. ¿El problema? Que la falta de jurisdicción aérea provocó que las fuerzas de seguridad no pudiesen hacer nada contra ella después de que el avión tocase tierra en Bangkok.

En uno de cada 1.200 vuelos viaja un pasajero problemáticoOtras historias semejantes se cuelan en los medios de comunicación cada poco tiempo. En las últimas semanas, un vuelo de Spirit Airline que unía Fort Lauderdale y Atlanta tuvo que expulsar a uno de los pasajeros antes del despegue después de que se pusiese a gritar “¡hay una bomba en el avión!” En todas las esquinas del planeta cuecen habas. Un vuelo siberiano tuvo que tomar tierra esta misma semana después de que se produjese una pelea en los lavabos del aeroplano. 

El comportamiento rebelde del pasajero está en aumento”, declaró Tim Colehan, director asistente de IATA. “Es un problema al que la tripulación y otros pasajeros tienen que enfrentarse todos los días”. Los comportamientos clasificados como “rebeldes” abarcan del consumo de drogas a la confrontación verbal o física, pasando por fumar, amenazar, acosar sexualmente, ignorar las órdenes de la tripulación y toda clase de “comportamiento desordenado”.

Las estadísticas proporcionadas por la IATA aseguran que desde 2007 el número de casos totales reportados por las compañías ha pasado de menos de 1.000 a casi 7.000. “Pero seguramente haya muchos más de los que no hemos oído nada aún”, añade Colehan. Estos datos indican que uno de cada 1.200 vuelos tiene que enfrentarse a uno de estos pasajeros. Además, tener que aterrizar a causa del comportamiento de los viajeros puede suponer pérdidas económicas de entre 10.000 y 200.000 dólares (entre 7.000 y 140.000 euros) para la compañía, una cantidad incalculable en el caso de los pasajeros.

Un cambio de comportamiento (a peor)

¿Qué ha ocurrido para que cada vez nos comportemos peor en un avión? El informe asegura que se trata de algo que está íntimamente ligado con un cambio en las actitudes de los pasajeros: “Quizá podamos asumir que el comportamiento rebelde refleja un problema social más amplio por el cual la conducta antisocial es cada vez más prevalente”.

Melendi y Gerard Depardieu han protagonizado altercados en aviones“En el contexto estresante y cerrado de un avión en pleno vuelo, la clase de comportamiento que puede ser aceptable en la calle adquiere una naturaleza diferente”, prosigue el informe. Actualmente, el protocolo ante este tipo de comportamientos se rige por el Convenio de Tokio, que fue firmado en el año 1963 y que ha sido ratificado por 185 países diferentes por última vez este año 2013.

Las celebridades tampoco dan el mejor ejemplo. Si en 2007 Melendi fue detenido en pleno vuelo entre Madrid y México por provocar un altercado, en 2011 el actor Gerard Depardieu fue expulsado de un avión por orinar en el pasillo después de que no le dejasen utilizar los servicios. Comportamientos que parecen dar carta blanca al común de los mortales para hacer lo que desea cada vez que atraviesa los controles de seguridad de un aeropuerto.

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