Las capacidades de parentalización

Las capacidades de parentalización

Ser padre o madre es una de las cosas más importantes que hace el ser humano a lo largo de su vida. Así lo suelen manifestar

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    Ser padre o madre es una de las cosas más importantes que hace el ser humano a lo largo de su vida. Así lo suelen manifestar la mayoría de las personas que viven la experiencia. Es fácil oír comentar a los padres orgullosos de serlo, cómo combinan agotamiento y trabajo con ilusión y amor pleno. “Es lo más importante de mi vida”, dicen. “Y también lo más agotador”, sin duda.

    Desarrollar una correcta parentalización no es fácil. Entran en juego muchos factores. Cada persona aprende a ser madre o padre a través de su propia experiencia como hijo. Todas las personas tienen grabados en la memoria cómo lo hicieron sus padres con ellos. Y de estas experiencias, habrá algunas que reproducirán con sus hijos y otras que intentarán evitar. Sin duda, cada generación quiere superar a la anterior y ofrecer alguna mejora a la siguiente.

    Los padres saben que el vínculo que establezcan con sus hijos afectará de forma significativa a su desarrolloEn los últimos años, los profesionales de la salud hemos podido constatar cómo los padres se preocupan cada vez más por la salud emocional de sus hijos y por la calidad de los cuidados emocionales que les ofrecen. Padres más que concienciados que saben que el vínculo que establezcan con sus hijos, y los cuidados emocionales que les brinden, afectarán de forma significativa al desarrollo emocional y físico del niño. El desarrollo intelectual, el autoconcepto, la autoestima y la seguridad en sí mismo también están determinados por el tipo de parentalidad que los padres desarrollan.

    Cada etapa vital comprende unas necesidades específicas. Los hijos recién nacidos y bebés son absolutamente dependientes de sus padres. Poco a poco, van creciendo y desarrollando recursos para enfrentarse al mundo. En este sentido, es fundamental que los adultos puedan adaptarse a las necesidades específicas de cada etapa. Los niños no pueden esperar, son su nivel de desarrollo y edad los que marcan el ritmo. Los padres tienen que saber tolerar tanto la dependencia temprana como la creciente autonomía.

    Sin embargo, hay una serie de características que ayudan a lo largo de todo el ciclo vital para el éxito en la parentalización. Son características que ayudan a los padres en la labor más importante de su vida, características que ayudan a cubrir de forma adecuada las necesidades emocionales de los hijos durante todo el ciclo vital.

    Capacidad reflexiva y de introspección

    Supone la habilidad para comprender las razones que hay detrás de las acciones de uno mismo y de los demás. Las personas que cuentan con esta capacidad pueden comprender y reflexionar sobre la intencionalidad de los otros y la suya propia. Pueden mirar dentro de sí mismos y analizar y reconocer los estados mentales propios y las emociones. Esta capacidad ayuda a pararse a pensar y analizar los motivos por los cuales cada uno hace lo que hace. Con esta capacidad, las personas pueden analizar las motivaciones de sus padres y las propias como adulto y luego como niño. Además, pueden entender y tomar en cuenta los sentimientos, estados mentales y deseos de los hijos. Esta función reflexiva de los adultos hace que sean capaces de expresar en palabras cómo afectan los estados mentales en las percepciones, las intenciones, las creencias y las conductas.

    Disponibilidad emocional

    Para poder conectarse a nivel emocional con los hijos, los padres deben estar emocionalmente disponibles. Esto es, no encontrarse saturados o agotados emocionalmente por sus propias dificultades, estrés, etc. Es una simple cuestión de capacidad de atención. Si el sistema emocional de los padres está saturado, no hay sitio para el procesamiento de la necesidad emocional de otro. Y si una necesidad emocional no es vista, no puede ser cubierta.

    Puede ocurrir que los padres sí vean y detecten adecuadamente la necesidad emocional de sus hijos pero si, aun así, no están disponibles emocionalmente, no podrán cubrir de forma adecuada esta carencia.

    Capacidad de mentalización

    Es la capacidad para entender que cada persona tiene una mente diferente con motivos e intencionalidades diferentes. Esto hace que la misma situación sea vivida, procesada y sentida de forma distinta por dos personas diferentes. Es decir, capacidad para entender que las demás personas pueden pensar y sentir diferente a lo que uno piensa y siente sobre algo.

    Especularización

    La capacidad para admirar al niño y reconocerlo como persona, con deseos y necesidades propias. Y además, sentirse orgulloso de ser padre y dar vida. Esta capacidad cumple una función fundamental en el desarrollo emocional del pequeño. La capacidad del padre para transmitir a su hijo que disfruta de ser su padre y que está orgulloso de ello, impacta poderosamente en la autoestima del pequeño.

    Capacidad para establecer un vínculo de apego seguro con los hijos

    La capacidad de vinculación de las personas está en gran medida determinada por el modo en sus padres se vincularon con ella. El vínculo de apego seguro es aquel que crean los padres que están emocionalmente disponibles para sus hijos, que perciben las necesidades que tienen y que son capaces de sintonizar con sus estados mentales. Los niños que son cuidados de esta manera desarrollan una capacidad de vínculo de forma segura con los demás y consigo mismos.

    Son niños con inquietudes, que disfrutan de crecer, de aprender, y que desde pequeños se sienten seguros para ir a explorar el medio, es decir, para separarse de sus padres y ver qué ocurre en el mundo. Porque saben que si algo malo ocurre, pueden volver al refugio de sus padres porque de forma constante se han mostrado disponibles emocionalmente para recogerlos y contenerlos. Esto es, hijos que saben que pueden contar con sus padres, que pueden acudir a ellos porque se van a sentir comprendidos y ayudados.

    Para establecer un vínculo de apego seguro con los hijos, es necesario que los padres perciban y sintonicen con los estados mentales de sus hijos. Es necesario que sean sensibles a las señales que manifiestan los pequeños, a sus emociones y sus necesidades. También es fundamental que los adultos den una respuesta adecuada al niño cuando éste necesite el afecto de sus padres. Que puedan regular su ansiedad, calmar al pequeño y proporcionarle medidas adecuadas de contención emocional.

    Psicoarganzuela

    Relación Padres e Hijos
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