Uno de los hombres más ricos del mundo explica el crudo problema de la economía

Ray Dalio, CEO de Bridgewater, uno de los hedge funds más importantes, acaba de publicar su diagnóstico sobre nuestra sociedad. No es nada bueno y dice que va a ir a peor

Foto: Ray Dalio, CEO y fundador de Bridgewater. (Reuters/Lucy Nicholson)
Ray Dalio, CEO y fundador de Bridgewater. (Reuters/Lucy Nicholson)

Es uno de los hombres más ricos del mundo. Su influencia es enorme, aun cuando se desarrolle por caminos que no tienen demasiada visibilidad. Dirige Bridgewater, un importantísimo fondo de inversión, y cuenta con enorme prestigio en el sector. Se llama Ray Dalio y es un líder global, de esos que acude a Davos a pronunciar conferencias y participar en debates, de los que aboga por la mundialización y piensa que nunca hemos vivido mejor.

Dalio acaba de publicar un artículo en LinkedIn, 'Our Biggest Economic, Social, and Political Issue: The Two Economies', en el que describe de forma exhaustiva las grandes diferencias entre clases sociales que se producen hoy. En él avisa de que los expertos, para entender de verdad qué está pasando en la economía, deben dejar de analizar las estadísticas promedio porque no pueden reflejar la realidad. En un contexto en el que la riqueza del 0,1% (ni siquiera del 1%) de la población es igual a la del 90% inferior, el mismo tipo de brecha que existía durante entre 1935-1940, es difícil establecer un punto de medición que arroje resultados reales sobre la media.

Los ingresos del 60% de la población con menos recursos no han aumentado, mientras que los del 40% superior se han multiplicado por cuatro

Aun así, Dalio aventura el suyo. Occupy Wall Street trazaba una línea entre el 1y el 99%. Algunos expertos, como Richard Reeves, profesor de la Brookings Institution y autor de 'Dream Hoarders', la establecían en el 20%. Pero como cuanto más arriba en la escala social se analiza el problema más abajo se coloca esa brecha, Dalio la ha situado en el 40%. Es lo que tienen las estadísticas, que permiten muchas mediciones.

La clase media, la que más sufre

Dalio asegura que el 60% de la población estadounidense con menos recursos tiene motivos para estar molesto. Desde 1980 sus ingresos no han crecido, mientras que los del 40% superior son cuatro veces mayores que los suyos. En cuanto a procesos de acumulación, son en promedio 10 veces más ricos que el 60% inferior, lo que supone haber multiplicado por seis las diferencias que existían hace tres décadas y media.

El 60% tampoco logra ahorrar: sólo una tercera parte de ellos lo consigue. Y si tuvieran que hacer frente a un gasto extraordinario de 400 dólares al mes, muchos de ellos no podrían afrontarlo

Los ingresos y la riqueza de la clase media han ido hacia abajo en estos años. Sumados los impuestos y la seguridad social, son la capa social a la que peor le ha ido, señala Dalio: gana menos y paga más. Es cierto que las condiciones de vida de quienes están en el quintil inferior de la sociedad son terribles, y por supuesto peores que las de la clase media, pero no han empeorado en estos años porque ha habido transferencias estatales hacia ese grupo, mientras que las destinadas hacia la clase media han sido mucho menores.

Ni salud ni jubilación

El 60% tampoco logra ahorrar: sólo una tercera parte de ellos lo consigue. Y si tuvieran que hacer frente a un gasto extraordinario de 400 dólares al mes, muchos de ellos no podrían afrontarlo. Además, sólo el 25% de sus ahorros son en efectivo o en activos financieros; la mayoría se encuentra en formas mucho menos líquidas de riqueza, como automóviles o bienes raíces. Además, las cantidades destinadas a la jubilación para el 60% inferior están lejos de ser las adecuadas, señala Dalio, y no mejoran aunque la economía esté recuperándose.

El 40% superior gasta cuatro veces más en educación que el 60% inferior, lo que contribuye a reproducir y ampliar la brecha ya existente

Tampoco en la salud las noticias son positivas. Las tasas de mortalidad están aumentando y la salud mental y física empeora en ese 60% inferior, donde las muertes prematuras han crecido un 20% desde 2000. El suicidio y las drogas también les afectan más. Las probabilidades de fallecimiento temprano son dos veces mayores en ese grupo de menos recursos que en el 40%.

Adiós a los buenos trabajos

El 40% superior gasta cuatro veces más en educación que el 60% inferior, lo que contribuye a reproducir y ampliar la brecha ya existente, toda vez que es la inversión en educación la que posibilita las trayectorias profesionales exitosas.

El gran problema del mundo rural es que carece de educación cualificada y por eso no tiene opciones de competir en el mundo laboral

La clase media, asegura Dalio, es un estrato social claramente perjudicado por la pérdida de empleos en la industria manufacturera, que han disminuido aproximadamente un 30% desde 1997. Muchos de los buenos trabajos disponibles para un graduado de la escuela secundaria hace dos décadas han desaparecido, y los que quedan han visto un crecimiento salarial por debajo del promedio. Hay muchos factores que explican esta deriva, desde la globalización y la deslocalización hasta los cambios macroeconómicos, pero lo cierto es que estas transformaciones no han sido contrarrestadas. El presente del trabajo muestra caminos divididos: hay empleos con mayor cualificación, no accesibles para personas sin buena formación universitaria, y otros que no requieren especial formación y que cuentan con peores salarios que crecen mucho menos.

El mundo rural

Las personas que viven en pueblos pequeños del entorno rural son conscientes de que sus comunidades están en declive. La mayor parte de las personas que residen en esos entornos pertenecen a la clase obrera blanca y dependían de las manufacturas. Ahora están a sueldo de Walmart, y sus salarios no llegan al límite de subsistencia. Para Dalio, el gran problema de esas comunidades es que carecen de educación y por eso no tienen opciones de competir en el mundo laboral: como no hay mano de obra formada, las empresas no se instalan allí.

El retroceso en el nivel de vida de buena parte de la población occidental está financiando el desarrollo chino y la financiarización global

Y las cosas no van a ir mejor en los próximos tiempos: la brecha entre estas dos “naciones” en que se divide EEUU se va a intensificar en la siguiente década a causa de los cambios demográficos que harán muy difícil el pago de las pensiones, la prestación de los servicios sanitarios y la devolución de las deudas. Y además, las transformaciones tecnológicas provocarán que esa brecha se intensifique mucho.

El mayor obstáculo no es que las clases medias vivan peor sino que están viviendo todavía demasiado bien

Esta es la situación, y las cifras son muy similares en todo Occidente. Las clases medias y las populares tienen peores condiciones de vida, mientras sube el bienestar en países como China, que es el gran competidor global. O, por decirlo de otra manera, el retroceso económico en buena parte de la población occidental está financiando el desarrollo chino y a la financiarización global. No parece buena idea. Dalio no tiene una propuesta para arreglar esto, pero afirma que meter dinero en el sistema para que la gente pueda consumir (o llegar a final de mes) no es buena idea y que es mucho mejor que los bancos centrales adopten otra perspectiva, que tampoco explica en qué puede consistir. Es la ceguera habitual en nuestras élites, que enfrentadas a un problema muy serio no dan marcha atrás en las políticas que lo han causado, lo que no puede provocar otra cosa que un problema mayor. Pero en fin, ellos no están en el 40%.

“Europa debe vivir peor”

Para muestra un botón: en el pasado foro de Davos, que fue particularmente activo a la hora de diagnosticar los problemas a los que este contexto nos podría llevar, hubo una mesa en la que participó Dalio junto con Jamie Dimon, el CEO de JP Morgan, otra de esas entidades que nos empujó hacia la crisis financiera. En ella aparecieron algunas soluciones a este cambio de modelo social. Dimon, para quien el mayor obstáculo no es que las clases medias vivan peor sino que están viviendo todavía demasiado bien, fue el encargado de verbalizarla: “El problema de fondo de Europa, el que lo explica todo, es que no es suficientemente competitiva. Dicho sea con todo el respeto para los europeos, pero eso tiene que cambiar. Pueden forzar a ello los políticos o un nuevo tipo de liderazgo. Los salarios de sus trabajadores son demasiado altos si quieren competir con otros países; que sus pensiones y, en general, las prestaciones que reciben del Estado son excesivas, y van a tener que ajustarse; que querer conservar el nivel de vida favorecido del que disfrutan es una entelequia”.

Tribuna

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