QUÉ HACER PARA FRENARLA

Cómo contribuyes a la cultura de la violación sin darte cuenta

El pasado 11 de junio se estrenó el cortometraje 'Mar y María', dirigido por la directora Afi Oco, con el que se pretende contribuir a la lucha por la igualdad social

Foto: Fotograma del cortometraje 'Mar y María'.
Fotograma del cortometraje 'Mar y María'.

Solo en la Unión Europea, según datos de Eurostat de 2015, se registraron oficialmente más de 215.000 agresiones sexuales y más de 80.000 violaciones. Es un problema global. Vivimos en una sociedad en la que la violencia sexual es una experiencia común, sobre todo para las mujeres y los niños. De hecho, Naciones Unidas señala que 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de 1 de cada 10) han sufrido el coito u otro tipo de relaciones sexuales siendo forzadas en algún momento de sus vidas.

El pasado 26 de abril la sentencia contra "La Manada" avivó el debate sobre la cultura de la violación o el machismo en nuestro país. Los nueve años impuestos por abuso sexual con prevalimiento no son lo que millones de personas esperaban. De hecho, la Fiscalía del Tribunal Supremo recurrió en casación la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra contra los cinco integrantes por entender que debrían ser condenador a 18 por agresión sexual. Hoy tenemos, por fin, una resolución: pena de quince años de prisión por un delito continuado de violación.

Desde 2003, cuando comenzó a llevarse a cabo un recuento, un millar de mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exnovios en nuestro país. Antes también las mataban, pero no había registro. La mayoría de los casos siguen ocurriendo casi en silencio, sin que medie un aviso previo. Tres de cada cuatro asesinadas no denunciaron nunca y lo peor de todo es que nos hemos sumergido en una cultura donde la violación casi nos parece normal.

#YoSíTeCreo

¿Alguna vez le has dicho a una amiga "es que a veces llevas unos modelitos...", "vistiendo así vas pidiendo guerra", "te pasa por ir sola" o "esa falda es muy corta"? Estás contribuyendo al gran problema que es cuestionar o culpabilizar a las víctimas y normalizar la violencia sexual. Quizá lo hagas sin darte cuenta, pero ocurre constantemente y es muy posible que lo tengas tan interiorizado que pase desapercibido.

Mujeres y hombres asumimos que la agresión es algo inherente. La publicidad, los chistes, la TV... nos hacen pensar que es algo inevitable

El estreno de 'Mar y María' en la Sala Equis de Madrid concienció a muchos. "A veces no nos damos cuenta de que un comentario aparentemente sin importancia hace mucho daño", aseguraba una de las espectadoras. El cortometraje perfila la sinrazón de justificar la violencia hacia la mujer y se presenta dentro de las actividades del Orgullo LGTBIQ 2019 por la importancia de su vínculo en la lucha por los derechos sexuales y reproductivos. La ONG Apoyo Positivo, con la tercera temporada de 'Indetectables', se suma así al grito de #YoSíTeCreo y abre un debate ante las violencias machistas y opresoras en el propio colectivo LGTBIQ por replicar masculinidades tóxicas. Todo ello gracias a un equipo que ha trabajado por amor a la causa para luchar contra esta lacra.

"No entiendo por qué se nos juzga por nuestro físico o nuestra ropa y no se nos valore por lo que realmente somos. A un chico con pantalón corto jamás le dirían que va muy fresco. El problema está en que nos lo han inculcado tan a hierro y fuego durante 2.000 años que hasta muchas de nosotras lo hemos normalizado. Es muy fuerte", asegura Afi Oco, directora del proyecto.

Un cambio necesario

Mujeres y hombres asumimos que la agresión es algo inherente. Los anuncios publicitarios, los chistes, la televisión, la pornografía, las series o el cine (seguro que recuerdas alguna escena en la que hay una violación o alguien agrede o abusa de otra persona) nos acercan a estos momentos incómodos que nos hacen pesar que es algo inevitable.

Foto: Laura Campo de Luna.
Foto: Laura Campo de Luna.

"Por desgracia siempre conoces a alguien o tienes una amiga que tiene una historia de este tipo. Es algo que hay que parar. Es un sentimiento general del que estamos hartas. No me hace falta saber de alguien que haya sufrido esto para luchar contra todo esto. Si un juez considera que la práctica sexual fue normal y no una agresión es que algo está fallando. Hasta que no se cambien las leyes todo va a seguir igual. Necesitamos que las cosas sean diferentes", explica.

Desde 2003, cuando comenzó a realizarse un registro, un millar de mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exnovios en nuestro país

"La idea de hacer este corto surgió por todos los hechos que sucedieron a raíz de 'La Manada' y esa sentencia que fue horrosa. El primer texto fue muy político, pero era imposible de rodar. Quedamos algunas tardes para improvisar y sobre eso creamos lo que hoy se puede ver. Le fuimos dando forma poco a poco. Después apareció 'Apoyo positivo' que me ayudó en todo momento. Llamé a mi director de fotografía, Samuel Rojo, que siempre confía en mi y nos pusimos manos a la obra. Espero que con este corto muchos se den cuenta de que no hay que cuestionar a las víctimas", asegura.

Qué hacer para detenerla

Lo primero que debemos hacer es educar en el consentimiento. Esta idea va más allá del plano sexual, se refiere a todos los planos de la vida. No hay que obligar a nadie a hacer algo que no quiere. Desde pequeños nos acostumbramos a no ser los dueños de nuestros propios actos. Por ejemplo, cuando unos padres obligan a su hijo a dar un beso a alguien que no quiere y, aún así, le presionan para que lo haga.

¿Alguna vez le has dicho a una amiga "es que a veces llevas unos modelitos..." o "vistiendo así vas pidiendo guerra"? Estás contribuyendo al problema

Los hombres somos imprescindibles para este cambio. Debemos dejar de ser espectadores para tomar partido cada día. Disculpar o buscar excusas para los abusos sexuales es algo que debe desaparecer. En una sociedad patriarcal en la que el poder está regido mayoritariamente por el sexo masculino, nosotros somos los que debemos poner nuestro granito de arena.

Además, debes darte cuenta de que no todo tiene que ver con la propia agresión. Hay un proceso mucho anterior que tiene que ver con el sentirse superior al otro, tener poder. Se utiliza el pretexto del sexo, pero el objetivo es dominar. Hay que aprender a ser consciente de nuestras conductas e intentar ser más empáticos. Si conoces a alguien que haya sufrido cualquier tipo de agresión o abuso no dudes en ayudar. Hay que denunciar siempre.

Tribuna
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