¿Cómo es el líder innovador que buscarán las empresas en el 2020?

Para poder llegar a ser un buen CEO es necesario reforzar una serie de fortalezas como el liderazgo y la capacidad de trabajo en equipo

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En estos meses y con motivo de la preparación del libro 'El líder ante la innovación', he podido conversar con cientos de CEOs y altos ejecutivos en el apasionante reto de buscar el mejor talento directivo. En un mercado en el que el talento está cada vez más globalizado, hay una pregunta que todo directivo y emprendedor debe hacerse en estos momentos de alta incertidumbre: ¿existe el directivo perfecto? Absolutamente no, igual que no existe la persona perfecta. Pero sí que nos podemos aproximar al perfil que las principales empresas buscarán en este nuevo año 2020.

En estas reflexiones, trataremos sobre el 'retrato robot' de este líder 10, y esta reflexión también nos puede servir como punto de referencia para realizar un auto diagnóstico personal con el objetivo de reforzar nuestras fortalezas y mejorar aquellas áreas de desarrollo identificadas por cada uno.

El liderazgo compartido debe estar basado en la confianza y permitir el desarrollo de todos los componentes del equipo

Partimos de mi definición favorita de liderazgo, que es la capacidad de la persona para alinear a toda la organización hacia un objetivo compartido.

Un liderazgo con capacidad de motivar

En primer lugar el directivo buscado responde a un estilo de dirección más horizontal e integrador. Debe ser un creador de equipos y un 'coach', con capacidad de escuchar y dar 'feedback' sincero. En definitiva necesita los rasgos de un líder carismático: empático, colaborador y con capacidad de unir.

Visión estratégica y prudencia

Mirar siempre hacia el frente diseñando (e implementando) la hoja de ruta y aprender de los errores son tareas indelegables que este ejecutivo deberá llevar a cabo. Como resultado de la crisis se ha erigido un nuevo líder con más sabiduría práctica. Y dentro de la estrategia global, el líder debe ser el garante de la cultura y los valores corporativos.

Orientación a resultados

La eficiencia ha venido para quedarse, y hoy es el objetivo principal de muchos directivos y empresas que, empujados por la necesidad de ser más competitivos y reducir costes, buscan formas alternativas e innovadoras de trasladar valor a los clientes aprovechando mejor sus recursos. Este líder eficiente debe saber gestionar en primer lugar su recurso más escaso: el tiempo. Y también el de su equipo cercano sabiendo manejar las reuniones y su agenda personal y relacional.

Flexibilidad y gestión del cambio

Se espera de un líder que sea proactivo, con capacidad para anticiparse a retos y necesidades futuras. Con un estilo flexible y adaptable a distintas situaciones y equipos de trabajo, un liderazgo cercano a las personas que disfruta con la consecución de objetivos.

Valores y ejemplaridad

La ética, la reputación, el compromiso y la confianza son valores que se generan en el día a día, en lo ordinario. El ejemplo hace (y legitima) al líder. El liderazgo compartido debe estar basado en la confianza y permitir el desarrollo de todos los componentes del equipo. Porque las personas son el centro de la empresa no debemos olvidarnos de Víctor Hugo cuando nos regalaba: "Hay un espectáculo más grandioso que el mar, y es el cielo; hay un espectáculo más grandioso del cielo y es el interior de un alma".

Colaborador y trabajador en equipo

El ejecutivo 'prima donna' ha quedado relegado en pos de un jugador de equipo colaborador. Ser consciente que ninguno sabe más que el resto del equipo unido, y que la complejidad de la realidad empresarial hace imposible tener éxito trabajando en solitario.

Capacidad analítica y toma de decisiones

Una de las principales enseñanzas de las escuelas de negocio es la mejora del proceso de toma de decisiones. Disponer de una alta capacidad analítica como base para una correcta decisión y su posterior implementación se configuran como elementos clave en el día a día de un buen directivo.

Influencia y capacidad relacional

El directivo buscado por las empresas, por encima de todo, debe tener capacidad de influencia. Siempre han sido fundamentales las habilidades de 'networking' y en este momento cobran un especial protagonismo.

Gestión de la adversidad

Es clave la seguridad en sí mismo y saber ponerse un alto nivel de presión: tener la ambición de alcanzar más de lo que los otros esperan. Y por supuesto la habilidad para superar y aprender de los errores y del fracaso.

Innovar en la nueva era digital

La capacidad para identificar, asumir y liderar los profundos cambios que la innovación está impactando en todos los modelos de negocio. Un líder innovador es aquel que sabe adelantarse en las tendencias de su sector, que trabaja con su ecosistema, que pone el cliente siempre en el centro y que disminuye el 'time to market' de sus productos o servicios. En una empresa innovadora todo el mundo innova y tenemos que hacer que nuestras personas quieran, sepan y puedan innovar. No vale solo con formarlos, sino que tenemos que incentivarlos para que innoven y crear estructuras donde realmente se pueda innovar.

Hay otras muchas competencias y habilidades con demanda creciente como la del intraemprendedor o la comunicación. No basta con ser el garante indelegable de la estrategia y los valores corporativos. Hay que hacerlos llegar a toda la organización.

El líder eficiente debe saber gestionar en primer lugar su recurso más escaso: el tiempo

Respecto las posiciones donde se prevé un fuerte crecimiento, estas son las de Dirección de Recursos Humanos y aquellas demandadas por las operaciones de 'private equity', relacionadas con la diversidad, la Inteligencia Artificial (IA) y el mundo del entretenimiento y los deportes.

Destacan tres campos donde los CEOs ponen su foco. En el momento actual, con profundos cambios y nuevas estrategias de crecimiento, muchos primeros ejecutivos abordarán la evaluación de sus equipos (un 29% no lo había realizado en los últimos años según una encuesta reciente de Parangon Partners). Otros destacan la importancia de preparar con tiempo un Plan de Sucesión (en la actualidad uno de cada tres CEOs no sabe quién le sucederá) e invertir en la formación de su equipo cercano (un 25% de las empresas consultadas no tienen en la actualidad un plan de formación directiva).

Y un último mensaje para la esperanza, porque los CEOs españoles son relativamente optimistas sobre la situación de España en el próximo año. Aquí no debemos olvidar a Churchill cuando nos recordaba con su flema británica que "los pesimistas ven las dificultades ante cada oportunidad. Los optimistas ven las oportunidades ante cada dificultad". ¡Feliz 2020!

Antonio Núñez es senior partner de Parangon Partners, firma de búsqueda de altos directivos y consejeros, y fundador de la Asociación de Alumni de la Harvard Kennedy School.

Tribuna
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