vIDA Y MILAGROS DEL MITO

El día que la Falange casi acaba con la carrera de Julio Iglesias

Una biografía repasa los hitos artísticos del cantante y su relación con la política

Foto: Julio Iglesias en su legendario avión privado.
Julio Iglesias en su legendario avión privado.

Julio Iglesias (Madrid, 1943) tiene una flor en el culo. Pocos cantantes triunfan en su primer concierto oficial. Pero él lo hizo, y para colmo, lo hizo sin querer. Hablamos de su victoria en el Festival Internacional de la Canción de Benidorm (1968), pese a que nunca debió subirse a ese escenario...

El joven Iglesias llevaba meses moviendo por las compañías una canción (La vida sigue igual) que había compuesto durante una penosa convalecencia hospitalaria (paraplejia provocada por un accidente de tráfico), pero no tenía intención alguna de cantarla. "Julio solo pretendió destacar como autor dejando que fuese otro intérprete quien grabase La vida sigue igual", cuenta Andrés López Martínez en Cuando vuelva a amanecer, biografía de Julio Iglesias recién publicada en Milenio. En efecto, el futuro mito sexual latino se veía como alguien demasiado tímido, demasiado verde y con, ay, demasiada poca voz como para cantar en directo.

Con el beneplácito de Iglesias, Columbia eligió al cantante canario Manolo Pelayo para interpretar La vida sigue igual en Benidorm. Pero hete aquí que Pelayo enfermó (hepatitis) poco antes del festival, y Julio se vio obligado a cantar su canción en directo en contra de su voluntad. Al chaval, claro, casi le da algo. La primera de las dos veces que se subió al escenario levantino lo hizo "con las manos en los bolsillos" y tras hacerse de rogar tres minutos (estaba al borde del colapso nervioso y le tuvieron que sacar a escena literalmente a empujones).

Pese a todo, Julio Iglesias acabó ganando el concurso y convirtiéndose en el cantante español de más éxito de todos los tiempos.

Lo más curioso es que la Falange estuvo a punto de dinamitar su fabulosa carrera antes de que echara a andar. Como lo oyen.

La canción de Iglesias tuvo que hacer frente al veto del MovimientoTodos los cantantes que participaban en Benidorm tenían que grabar sus temas antes para que la autoridad competente diera el visto bueno. Algo vieron los censores en La vida sigue igual que no les gustó. "La canción tuvo que hacer frente al veto que le impusieron algunos miembros del Movimiento que, a saber por qué, no deseaban que ésta se presentase al festival de Benidorm. Afortunadamente, y sin que Julio tuviese conocimiento de ello, el doctor Iglesias [Julio Iglesias Puga, padre del crooner] solicitó la mediación del mismísimo José Solís Ruíz, ministro secretario general del Movimiento (cargo del que sería destituido un año después por el escándalo Matesa), a quien convenció para que La vida sigue igual fuese finalmente seleccionada", cuenta López Martínez en la biografía.

Historias de la guerra

Julio Iglesias Puga, el mítico Papuchi, estaba bien relacionado con el régimen, y no solo por su prestigio como antiguo presidente de la Comisión de Sanidad de Madrid e impulsor de la maternidad de O'Donnell: Iglesias Puga se había afilado a la Falange en 1933 tras presenciar un discurso de José Antonio Primo de Rivera. Encarcelado por falangista en 1934, Papuchi estuvo a punto de ser fusilado durante la guerra civil. Tras pasar por varias cárceles republicanas, en 1938 "fue liberado por tropas falangistas" en Mora de Toledo.

El colofón pop a la relación entre la familia Iglesias y el bando nacional la pone la siguiente letra. "Y volarán tus hijos/ansiosos al combate/tu nombre invocarán/Y la sangre enemiga en sus espaldas/y la española sangre derramada/tu gloria y hazaña cantarán". ¿Les suena? Se trata del Himno de la Infantería, "que haría suyo la División Azul durante la Segunda Guerra Mundial", según el libro. ¿El autor del himno de los divisionarios? José de la Cueva, abuelo materno de Julio Iglesias. Es en este antepasado, autor de un amplio repertorio de zarzuelas junto a su hermano Jorge, "donde brota la génesis musical de Julio Iglesias", asegura el libro.

Aznarista entregado

Hasta aquí el pasado político remoto de la familia del cantante. ¿Pero qué hay de la trayectoria política del propio Julio Iglesias? Aunque la biografía de López Martínez es de corte amable, no evita algunos temas espinosos en el capítulo Dinero, política y otros affaires.

Por ejemplo, los controvertidos negocios inmobiliarios del cantante respaldado por empresarios vinculados al zaplanismo. Como de ese asunto ya hemos hablado, merece la pena detenerse en otros frentes políticos menos trillados.

Digamos que el cantante ha estado tan enfervorizado representando su extravagante papel de fogoso cantante latino de éxito que no se ha prodigado mucho en el arte del activismo político en España.  

No obstante, Iglesias dio un paso al frente a mitad de los años noventa para respaldar el asalto de José María Aznar a la presidencia. El 24 de noviembre de 1995, el cantante abrió las puertas de su villa de ensueño (Miami) al matrimonio Aznar. Ana Botella y José María Aznar cenaron ese día con el autor de Hey. Iglesias, encantado con la joven pareja, se mostró dispuesto a susurrar a los españoles un par de consejos electorales. Y así lo hizo:

Aznar es un hombre prudente y moderado con una grandísima virtud, sabe escuchar"Trece años al frente del poder ejecutivo son demasiados años. Tan largo tiempo en el poder favorece en gran parte la corrupción y la formación de un tejido de intereses creados que perjudican profundamente al país gobernado. Durante mi reciente y larga estancia en España, he podido advertir el deseo generalizado del pueblo español de que se produzca un cambio. Aznar es un hombre prudente y moderado con una grandísima virtud, sabe escuchar. Será un excelente presidente de Gobierno y cuenta con el apoyo de muchísimos españoles que, como yo, desean el bien de España", dijo Iglesias en 1996, en plena campaña electoral, en una insólita declaración política (por su claridad) del rey de la canción ligera.

La apoteosis del romance Iglesias/Aznar llegó el 28 de febrero de ese año, cuando el crooner latino y el estadista español compartieron escenario en un mitin electoral del PP en Zaragoza.

Felipista convencido   

No obstante, como buen titán del requiebro romántico, Iglesias consiguió ser al mismo tiempo un aznarista entregado y un felipista convencido. En la cama con los dos prohombres del bipartidismo español.

En efecto, las críticas hacia la deriva corrupta del PSOE no hicieron mella en el enamoramiento histórico que el cantante sentía (y siente) por Felipe González. Declaraciones al diario ABC en octubre de 1986. "Me gusta Felipe. Le encuentro carismático, líder. Es importantísimo. La política es liderazgo y es carisma, y Felipe es sabio. No hablo de su partido. No tengo nada que ver con su partido, pero él me encanta, y lo digo hoy, aquí, mañana, pasado, en todos los lugares. Me encanta Felipe González. Ojalá hubiera muchos Felipe González en España". ¡Weah!  

Julio Iglesias, Carmen Romero y Felipe González en Moncloa. (Efe)
Julio Iglesias, Carmen Romero y Felipe González en Moncloa. (Efe)

Según la biografía, "el felipismo de Julio se ha mantenido intacto con el transcurso de los años". Conclusión: el día que Julio Iglesias componga la gran balada romántica del bipartidismo español, el país se viene abajo.

España por encima de todo

Aznarista o felipista, Julio cree que sus susurrantes baladas románticas están por encima de las ideologías. "A la gente que viene a verme no les pregunto si son del PP o del PSOE: me importa tres cojones. Yo amo a la gente. Adoro a mi país, amo a mi país, sin ninguna identidad política". He aquí, precisamente, su verdadero punto fuerte ideológico: el patriotismo.

En efecto, lo que verdaderamente pone como una moto a Julio Iglesias no es tanto el bipartidismo español como España en sí. A Julio Iglesias le inspira España de un modo poético. El cantante, de hecho, se pone creativo cada vez que le hablan sobre su españolidad. Como en estas dadaístas declaraciones recogidas en su autobiografía (Entre el cielo y el infierno, 1981): "España me llena la boca, y la vesícula biliar".

Si hay algo parecido a una canción política en su repertorio esa es Quijote, donde Julio cantó a la españolidad y a la bohemia sin temor al qué dirán.

Soy de aquellos que sueñan con la libertad 
Capitán de un velero que no tiene mar 
Soy de aquellos que viven buscando un lugar 
Soy Quijote de un tiempo que no tiene edad 

Y me gustan las gentes que son de verdad 
Ser bohemio, poeta y ser golfo me va 
Soy cantor de silencios que no vive en paz 
Que presume de ser español donde va

Quijote no solo es un himno incontestable de su repertorio, con esa mítica mezcla entre el Julio canalla y el Julio patriota en un mismo verso, sino que su videoclip original es un hito de una estética de vanguardia que podríamos denominar "minimalismo español". Un demoledor plano fijo de Julio acariciando la enseña nacional mientras navega. Vean:

Lo mejor del vídeo de Quijote es que, una vez más, la realidad superó a la ficción. La combinación yate, bandera de España y aguas caribeñas tocó techo el 2 de junio de 1991, cuando los hijos (Julio José y Jacobo) de los dos grandes monstruos de la canción romántica española, Raphael y Julio Iglesias, juraron bandera española en aguas de Miami a bordo del buque insignia de la Armada española, el bergantín goleta Juan Sebastián Elcano.

Julio, el rojo peligroso

Quizás porque estas performances patrióticas son susceptibles de alienar a la mitad de su audiencia potencial, Iglesias también suelta alguna perla izquierdista de vez en cuando. Sobre todo a raíz de que la crisis económica provocara un revival de la protesta social en España.

Atentos a estas declaraciones del crooner en noviembre de 2011 denunciando los ataques especulativos contra la deuda española: "Es absurdo sacar 3.562 millones de euros al 7%. También es injusto por parte de los mercados. Es especulativo y parece un robo. Lo haga el gobierno que lo haga. Es un robo a generaciones futuras". O Julio Iglesias con los antisistema. 

La deriva roja de Julio tuvo su momento cumbre (hasta el momento) en septiembre de 2012. El cantante recibió a El Mundo en Punta Cana y, en un extraño arrebato en favor de la lucha de clases, invitó al 15M a tomar al asalto su despampanante residencia caribeña. O algo. "En la protesta [del 15M] había mucha verdad. Y también algunos colgaos. Lo importante es la gente que bajó a las calles de corazón. Estaban en su derecho. En España hay muchas cosas por las que protestar, demasiada gente sin trabajo ni alternativas. A veces miro esta casa en la que vivo y pienso que sería susceptible de ser invadida...". ¡Weah!

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