Un icono pop llamado Kim Jong-un

El líder de Corea del Norte se convierte en el malvado pop definitivo tras ser acusado por Obama de querer destruir Hollywood

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El agente 007 lleva décadas luchando contra una fantasmagórica organización criminal llamada Spectre (Spectra en español). Se puede acusar a Spectra de muchas cosas, pero no de ocultar su naturaleza maliciosa: Spectre son las siglas de Sociedad Permanente de Contraespionaje, Terrorismo, Venganza y Extorsión (antológico nombre salido de la imaginación del Ian Fleming).

La nueva película de James Bond, que se rueda estos días en Londres, se llama Spectre. Resulta que la primera versión del guion estaba incluida en la masiva filtración 'coreana' que ha puesto en jaque a Hollywood. Recuerden: unos hackers filtraron miles de documentos privados de Sony como protesta por el estreno de La entrevista, película cómica que imaginaba el asesinato del líder norcoreano Kim Jong-un; el estudio decidió anular el estrenoel FBI y el presidente Obama acusaron a Corea del Norte y amenazaron con represalias, Sony volvió a recular y estrenó el filme en Navidad.

Puestos a divagar, he aquí otra teoría sobre la madre de todas las filtraciones: el objetivo de Corea del Norte sería obligar a los creadores del nuevo 007 a empezar de cero, despedir al malvado del filme (el actor Christoph Waltz) y contratar en su lugar a Kim Jong-un. Y tiene sentido: ¿Quién mejor que el queridísimo líder norcoreano para interpretar al nuevo malo de la saga 007? Kim Jong-un ya es el gran malvado global en la vida real; el pop, por tanto, debería coronarle con el mando de la ficticia Sociedad Permanente de Contraespionaje, Terrorismo, Venganza y Extorsión (Spectra). Sería lo mínimo en homenaje a su crucial aportación al mal mundial. 

El escándalo de la filtración sería en realidad el clímax de la carrera hacia la cima del pop mundial de la dinastía que gobierna Corea del Norte. Una escalada hacia el trono impulsada desde el mismísimo bloque capitalista, que lleva años parodiando el régimen político norcoreano por tierra, mar y aire (pop).

De hecho, una de las sátiras más cafres hechas nunca en Hollywood tenía como principal objeto de mofa y befa al padre de Kim Jong-un, el aún más queridísimo e inimitable Kim Jong-il. Hablamos de Team America: World Police (Trey Parker, 2004), película de marionetas perpetrada por los creadores de South Park.

Y, sí, al igual que ocurre en La entrevista, en Team America también se cargaban al líder del régimen norcoreano. De una muerte absurda. Vean:

El filme, una sátira de la guerra contra el terrorismo en la que se vapuleaba de paso al Hollywood progresista, era tan gamberro, escatológico y pasado de rosca que resulta difícil de creer. No obstante, más allá de las tirantes relaciones Hollywood/Corea del Norte, parodiar los desfiles militares y las coreografías en masa norcoreanas ya es desde hace tiempo un hito global gracias a los usuarios de Youtube

Propaganda y humor

Con todo, los críticos estadounidenses no se han mostrado excesivamente entusiasmados con La entrevista, a la que le faltaría pegada cómica.

Uno de los problemas de parodiar el folclore político norcoreano es que se trata de un régimen tan exagerado que parece inmune al chiste. Corea del Norte cuenta con un poderosísimo ejército de guionistas volcado en la producción de ficciones hagiográficas de sus líderes supremos; ejército creativo al que no es sencillo hacer sombra. 

Ni el más desaforado guionista de Hollywood podría igualar la imaginación febril de la propaganda norcoreana

En efecto, ni el más desaforado guionista de Hollywood podría igualar invenciones como las resumidas por el escritor Sergio Ramírez en este artículo publicado a la muerte de Kim Jong-il:

“En Hamhung, a la hora en que el Líder Supremo expiraba a bordo de un tren, una grulla de Manchuria, entre graznidos lastimeros, voló en círculos desesperados  alrededor de la gigantesca estatua de Kim Il-Sung [padre de Kim Jong-il], luego se posó en un árbol, inclinó la cabeza en señal de profundo respeto, y reemprendió su vuelo… Otros pájaros en otras ciudades se apiñaron en los árboles al conocer la noticia del deceso, como si celebraran asambleas de duelo. Nada de esto puede atribuirse a la imaginación tendenciosa de nadie. Está registrado en las páginas del Rodong Sinmun, el periódico oficial del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea”.

Repetimos por si no lo han entendido bien: grullas inclinando la cabeza en señal de respeto entre graznidos lastimeros. En dos palabras, la monda.

El líder de Corea del Norte posa con unas fans (KCNA/Reuters)
El líder de Corea del Norte posa con unas fans (KCNA/Reuters)

Las biografías oficiales de Kim Jong-il están repletas de datos locos. El favorito de este reportero es uno sobre sus asombrosas capacidades motrices cuando era un bebé: según cuentan sus biógrafos, el amadísimo líder norcoreano arrancó a andar a las tres semanas de vida (ante el estupor de sus padres, es de suponer). Y aún hay más ¡A las ocho semanas de vida, Kim Jong-il ya hablaba como un auténtico lorito! (insistimos: los padres de la criatura morirían de un infarto con toda probabilidad). 

Más datos biográficos inauditos: Al contrario que esos ociosos estudiantes occidentales que dedican su paso por la universidad a fumar porros, Kim Jong-il se entregó tan a fondo a las tareas intelectuales que, mientras estudiaba la carrera, escribió 1.500 libros y seis óperas.  

No obstante, nada de esto puede igualar al dato hagiográfico más demencial de la historia de las hagiografías. Según una web oficial norcoreana, Kim Jong-il no defecó una sola vez en toda su vida. ¡Y tampoco hizo nunca pis! En efecto, con esfínteres anales así, ¿quién necesita wáteres? (Nota: la cara de horror que debieron poner los fabricantes de wáteres norcoreanos cuando conocieron el brutal estreñimiento del Líder Supremo, debió ser de órdago). 

¿Cómo se puede explicar este extraño comportamiento fisiológico? Pues una de dos, o el queridísimo líder estaba tan enfrascado en sus tareas de gobierno que se le olvidaba ir a hacer popó (durante 69 años), o bien era un guerrero zen sin necesidades/debilidades fisiológicas. En cualquier caso, el dato hagiográfico era tal ida de olla, que hasta la propaganda norcoreana reculó: la información fue eliminada de la web. Moraleja: 1) Todo tiene un límite. 2) No hacer nunca caca no parece una cualidad de la que uno deba estar orgulloso.   

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