Antonio Baños, el 'showman' que se estampó contra Aznar

Escritor, músico indie, agitador cultural y líder de las CUP. La cabeza de Artur Mas está en sus manos

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Descripción de la primera (y única vez) que este reportero ha visto a Antonio Baños (Barcelona, 1967) en su vida: el actual líder de las CUP estaba subido a un escenario, llevaba una barretina en la cabeza y bromeaba sobre las tensiones nacionalistas entre Madrid y Barcelona...

Y no, no estamos hablando de la pasada campaña electoral catalana, sino de un concierto de Los Carradine en Malasaña hacia el año 2008. O la difusa línea que separa el bolo del mitin: el caso es agitar a las masas. Dentro vídeo del grupo indie de Baños:

 

Moraleja: aquellos que no entendieron que el periodista, escritor y músico Antonio Baños se metiera en política (porque no era lo suyo), estaban equivocados. Baños lo podrá hacer mejor o peor al frente de las CUP, pero nadie podrá acusarle de no llevar toda la vida preparándose para este momento. Show must go on

“Su mayor activo es que es un gran showman, una especie de 'entertainer', y lo tiene asumido. Le veo como el Beppe Grillo de las CUP. Y aparte de eso: es un 'hipsterazo'”, cuenta un periodista que conoce a Baños desde hace veinte años.

Y mucho pero que mucho de showman hay que tener para manejarse en el gran teatro de la política catalana/española. En efecto, el psicodrama territorial ha alcanzado tal clímax tragicómico que parece pedir a gritos que lo resuelva Baños a golpe de chiste, performance y barretina

Su mayor activo es que es un gran showman. El Beppe Grillo de las CUP. Y además es un hipsterazo

Que el futuro político de Artur Mas esté en manos de las CUP ha generado todo tipo de deliciosas paradojas políticas. Por un lado, parte del establishment conservador español pelotea a las CUP (partido de “extrema izquierda”) para que dejen caer a Mas. Por el otro, el establishment conservador catalán presiona a las CUP para que no dejen caer a Mas, y algunos tuiteros convergentes acusan a Baños y a las CUP de hacerle el juego a la derecha españolista: Antonio Baños, anticapitalista barcelonés, como niño mimado del fascio español y enemigo del independentismo catalán. ¿Cómo se quedan?

Al mismo tiempo, ambos campos emiten señales contradictorias (pero complementarias): el día después de las elecciones, un tribunal decidió imputar a Artur Mas por organizar el referéndum light de 2014. No hay que ser ningún lince para entender que la imputación ha sido un balón de oxigeno para Mas, que en su momento de mayor debilidad política ha podido envolverse en la bandera de las víctimas del españolismo recalcitrante; bandera que, ¡ay!, le ha ofrecido gentilmente el Estado de derecho, en un asombroso caso de coordinación involuntaria (¿quién dijo retroalimentación CiU/PP?). El periodista Guillem Martínez explicaba así en Twitter el extraño timing de la imputación: “O quieren que Mas sea Presi -es muy posible- o no se encuentran el culo con ambas manos -es muy posible”.

Decir una cosa y hacer la contraria

Con buen aficionado a la teatralización, Baños sabe de sobra que la política consiste (a ratos) en decir una cosa y hacer la contraria. CiU dice querer la independencia, pero quizá se subió al burro indepe para mantenerse en el poder en pleno achicharre por la corrupción y los recortes. El PP dice querer la cabeza de Mas, pero quizá preferiría que siguiera al frente para tener a) un interlocutor serio de cara a futuras negociaciones, b) un malvado oficial para dar de comer a la prensa y c) un tema que monopolice la agenda política por los siglos de los siglos amen (hecho: el quilombo catalán ha borrado del horizonte electoral la crisis social y la corrupción). Y todos dicen que estamos al borde de la secesión, pero quizá todo consista en una sobreactuación previa a un acuerdo político entre las élites de España y Cataluña para reordenar lo que desordenó la crisis.

En este contexto ambivalente, en el que el conflicto catalán retroalimenta a ambos bandos, surge la figura no menos contradictoria de Baños y las CUP, que sí parecen tomarse en serio la independencia (al igual que muchos ciudadanos y movimientos sociales catalanes), pero que no tienen -ni de lejos- fuerza suficiente para imponer su agenda por la vía institucional. Las CUP, partido asambleario y anticapitalista, tienen dos almas: viven bajo la permanente amenaza de que lo nacionalista se coma lo social. Baños, por su parte, no es un independentista de primera hora. “Me acuerdo que me lo encontré hace pocos años y me dijo: 'Eh, que me he hecho indepe'. Su traje independentista es relativamente nuevo, aunque no tiene problema en admitirlo”, explica el periodista citado anteriormente.

Recuerdo que me lo encontré hace pocos años y me dijo: 'Eh, que me he hecho indepe'

Baños dijo hace unos días en PlayGround que su pedrada independentista empezó a gestarse cuando cubrió la campaña electoral de Aznar en 2000 para El Periódico de Cataluña. He aquí algunas de las perlas que el cronista gamberro Baños escribió entonces sobre el Presidente Aznar:

1) “Aznar, a pesar de sus esfuerzos por colar lo del centro, es en realidad un auténtico líder taoísta… Me explico. Ha planteado una campaña basada en la serenidad interior y, sobre todo, en la Confianza, fuente del chi (energía vital) que alimenta a los grandes estadistas. En Zaragoza, abrió el mitin con un pequeño haiku de su cosecha: “Tener primavera anticipada / es un buen augurio”. Y es que la primavera ha llegado al noble Aragón y Aznar despierta con ella. Es un hombre que, desengañado por las bajezas de la política y la inmadurez de sus discípulos, ha trascendido hasta un discurso budista-capitalista donde acción y serenidad, privatización y protección social, el yin y el yan son pétalos de un mismo crisantemo”.

2) “No era el mismo Aznar de siempre, qué va. Éste era más chulo, más alegre, más Felipe, si es que se puede decir. Debe ser el efecto Moncloa… Se desmarca con un par de autocumplidos de lo más salao: 'Practico deporte todos los días y espero que se me note'… Uno de los asistentes le grita: 'No te mueras nunca', a lo que el maestro, hoy transmutado en tío cachondo, replica: 'Espero vivir al menos cuatro años más'... Tan sobrao estaba el Presidente que dijo mientras nos repetía lo de la reforma fiscal: “No se trata de demostrar que yo puedo bajar los impuestos sino demostrar que lo puedo hacer dos veces'. Eso, con un par”.

3) “En su larga marcha al centro, el PP se ha pasado tres pueblos y porque han frenado, que si no, se estampan contra el Palacio de Invierno. Los populares han utilizado la patente de corso que da el pensamiento débil y el fin de la historia para ejercer el derecho a la apropiación ideológica. Y puestos a apropiarse, lo han hecho de algo que vale más que las pesetas: el lenguaje de las izquierdas... El politburó de campaña del PP ha decidido que la corbata Hermés y la revolución no sólo no son incompatibles, sino complementarios. De ahí la avalancha de términos como: estar a la vanguardia, protección social, derechos de la mujer y optimismo histórico. Parece como si el director de la campaña, el taimado Rajoy, quisiese hacerle luz de gas a los rojos para que embarranquen como cachalotes…”.

Resumiendo: Antonio Baños es, sobre todo, un agitador cultural: del indie musical politizado a los libros divulgativos sobre las perversiones de la economía capitalista, pasando por las crónicas periodísticas corrosivas sobre asuntos políticos y culturales. Y de fondo un denominador común. “Siempre fue muy gracioso”, zanja el periodista anónimo. Ahora queda por ver si Baños es capaz de ejecutar la madre de todas las bromas punks: cortarle la cabeza a Artur Mas. Sería, sin duda, la culminación de una vida dedicada a la agitación.  

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