Sean Penn se la saca ante 'El Chapo' Guzmán. Duelo egocéntrico de titanes

Lo interesante de la entrevista más polémica del año no es lo que dice el narcotraficante (que no dice gran cosa), sino lo que escribe (y cómo lo escribe) el megalomaniaco y oscarizado actor

Foto: Fotografía: Rolling Stone. Cortesía de Sean Penn
Fotografía: Rolling Stone. Cortesía de Sean Penn
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La noticia es la siguiente: Sean Penn entrevistó a 'El Chapo' Guzmán cuando el narcotraficante más famoso del mundo estaba aún en la clandestinidad. Heroicidad periodística para unos, escándalo mayúsculo para otros; hay quien cree incluso que la justicia mexicana podría crujir al actor por no haber facilitado información sobre el paradero del Chapo, detenido finalmente hace unos días, aunque la lógica indica que a Penn le amparaba su condición de periodista.

El actor visitó a Guzmán en calidad de reportero de la revista 'Rolling Stone'. Por tanto, que Penn no sea periodista profesional, sino estrella rebelde de Hollywood y (sobre todo) hombre de acción, no debería tener consecuencias penales; si acaso, humorísticas... En efecto, basta analizar la entrevista desde el punto de vista formal, para poder acusar a Penn, pero no de proteger al narco, sino de crímenes egocéntricos contra la humanidad. Por concretar la acusación: como periodista, a Penn se le va la pinza que da gusto.

En efecto, lo interesante de la entrevista quizá no sea lo que dice 'El Chapo' (que no dice gran cosa en realidad), sino lo que escribe (y cómo lo escribe) el oscarizado protagonista de 'Mystic River'. Penn logra, de hecho, una gran proeza periodística: hablar con el hombre más buscado del planeta y conseguir eclipsarle a golpe de sintaxis florida y egomaniaca. Gracias, Chapo, por venir a mi homenaje.

Penn logra una proeza periodística: hablar con el hombre más buscado del planeta... y eclipsarle. Gracias, 'Chapo', por venir a mi homenaje

En efecto, la noticia no es tanto cómo logró Penn una exclusiva mundial o qué piensa el hombre más peligroso del planeta, sino entender cómo es posible que 'El Chapo' parezca más en sus cabales que Penn. Lo importante, por tanto, no es el intercambio pregunta/respuesta, sino la larguísima introducción escrita por Penn, convertida en un fascinante egotrip.

Penn abre su reportaje (nada más y nada menos) que con una cita de Montainge: “Las leyes de la conciencia no proceden de la naturaleza, sino de la costumbre”- y va a tope desde la primera línea:

“Mi cabeza está hecha un caos etiquetando móviles desechables, uno por llamada, uno por día, destruir, quemar, comprar, ajustar niveles de encriptación… Es un espectáculo de terror clandestino para el analfabeto tecnológico más grande del mundo. A mis 55 años, nunca he aprendido a utilizar un portatil. ¿Todavía fabrican portátilesnbsp;No tengo ni idea”. Traducción: Sean Penn está tan ocupado viviendo al límite que no tiene tiempo para tonterías como saber si todavía fabrican portátiles. 

Sean Penn se la saca ante 'El Chapo' Guzmán. Duelo egocéntrico de titanes

Lo que sigue es una película de espionaje protagonizada por el divo hollywoodiense: mientras trata de cerrar la cita con 'El Chapo', Penn se aloja en el mismo hotel neoyorquino que la persona que lidera la caza del narco: Enrique Peña Nieto, presidente de México, que asiste a la Asamblea General de la ONU. En la calle hay “blindados policiales” listos para “transportar al presidente de México”, pero no es fácil centrarse en la seguridad del presidente cuando uno tiene delante al VERDADERO JEFE: Sean Penn. “Un oficial de seguridad del cuerpo diplomático mexicano me pregunta si me puedo hacer un selfie con él”, escribe el actor.

Visto lo visto, Penn procede a cruzar su biografía con la de 'El Chapo' Guzmán; y así nos enteramos de que el actor ya era un espíritu libre en su más tierna infancia: “Mientras yo surfeaba las olas en las playas de Malibú, a los nueve años, él ya estaba trabajando en los campos de marihuana y amapola en las remotas montañas de Sinaloa”. En efecto, vidas paralelas. Duelo de folclóricas de libro.

Mientras yo surfeaba las olas en Malibú a los 9 años, él ya trabajaba en los campos de marihuana y amapola en Sinaloa

Según aterriza en México, Penn empieza a emitir señales de megalomanía: “No me enorgullece mantener secretos que pueden ser percibidos como un modo de proteger criminales, ni mucho menos presumo de los selfies que me piden guardaespaldas desconocidos. Pero voy a mi propio ritmo, todo lo que diga tiene que ser verdad”. Resumiendo: Penn no quiere presumir de los selfies que le piden constantemente agentes mexicanos y mamporreros de Guzmán, pero no puede parar de hacerlo, y en todo caso, va a ir siempre a su bola. ¡Rock 'n' roll!

“La mía será la primera entrevista al capo fuera de una sala de interrogatorios, carezco de antecedentes para medir los riesgos, aunque he visto suficientes videos y fotografías explícitas de personas decapitadas y desmembradas”, narra un Penn enfebrecido en su rol de superhéroe de un blockbuster sobre la guerra contra las drogas.

Sean Penn se la saca ante 'El Chapo' Guzmán. Duelo egocéntrico de titanes

Como es lógico, la paranoia de Penn alcanza dimensiones épicas en suelo mexicano: “Sospechaba de cualquier objeto y ser vivo, revisaba los coches, los conductores, las madres con hijos, los abuelos, los peatones, las azoteas de los edificios y las cortinas corridas. Hasta buscaba helicópteros por el cielo. Estaba seguro de que la DEA y el gobierno mexicano nos seguían los pasos”. Oh, yeah.

“Hemos analizado los riesgos, pero me siento confiado. He participado en aventuras que escapan a mi control en numerosos países marcados por la guerra, el terror, la corrupción y el desastre. Lugares en los que todo lo que puede salir mal, sale mal, y aun así logro salir de una pieza”. El puto amo, sí.

He participado en aventuras que escapan a mi control en países marcados por la guerra y el terror, y aun así suelo salir de una pieza

Penn se sube a una avioneta con el hijo de 'El Chapo', sobrevuelan “la jungla” y aterrizan en un lugar perdido de México. En ese momento, le entran ganas de orinar, lo que es razonable tras un viaje tan largo; ahora bien: ¿era realmente necesario describir la meada con todo tipo de detallesnbsp;"Todos teníamos encima unos tragos de tequila... Con el pene en la mano, pienso que es una parte vulnerable de mi cuerpo que podría ser mutilada a cuchillo por narcos irracionales. Le echo una última mirada afectuosa [a su pene] y lo vuelvo a meter dentro de mis pantalones”. Sombreros fuera. 

¿Insuperable? Pues no: Penn se encuentra por fin con 'El Chapo', charlan y vuelven a citarse para dentro de unos días. Cuando se despiden, al actor se le escapa “un pedete” (no es broma) y El Chapo “hace como si no lo oyera”. Sí, amigos, 'La hora chanante'.  

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