Benavent, la pedrada hippie que dejó KO a Mariano Rajoy
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Carlos Prieto

Animales de compañía

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Benavent, la pedrada hippie que dejó KO a Mariano Rajoy

El comisionista valenciano arrepentido, que ha torpedeado la investidura del líder del PP, vio la luz tras un viaje místico por el mundo. Cómo un adicto a la corrupción mutó en un hippie que tira de la manta

Foto:  Benavent en los juzgados (EFE)
Benavent en los juzgados (EFE)

He visto cosas que no creeríais: el elefante del Rey, las rajadas de Bárcenas, la farlopa de los ERE, los metrobuses pagados con lasblack, el volquete de putas de Granados… Pero side momentos estelaresde la corrupción hablamos, todo es poco ante el día en queMarcos Benaventanunció su conversión al hippismo...

El caso de corrupciónque resquebraja al PPvalencianocogió carrerillauna luminosa mañana de mayo de 2015. Benavent, ex gerente de la empresa pública Imelsa investigado por la justicia, reapareció inesperadamente a las puertas de los juzgados trasmeses en paradero desconocido. ¿Recuerdan ese anuncio deAndros en el que un maromode lino blanco bailaba el sirtakien la playa con los brazos extendidos? Pues en ese planapareció Benavent por los juzgados: con los brazos abiertos, con la sonrisade quién está a punto de entrar en paz espiritual con el mundo... y con todo tipo de abalorios hippies. Barba blanca, pulseras, anillos, gemas, pendientes y tatuajes místicos (ante el estupor de los periodistas valencianos: la última vez que le habían visto,Benavent era un pijo exaltado del PPy vestía como tal).¿Quéestaba pasando? Benavent lo explicó así:

Mi vida es otra cosa. Yo he hecho un viaje hacia fuera: he perdido todo para ganarme a mí mismo. La revolución está dentro de unomismo, no está fuera”.

Yo he hecho un viaje hacia fuera: he perdido todo para ganarme a mí mismo. La revolución está dentro de un mismo

“Quiero hacerme mis historias. Biodinámicas conectadas con el cosmos y con el universo. Y tener mis cosas, y mis animalitos, y mis meditaciones y mis rollos… Lo otro ya lo he tenido y la verdad es que no vives feliz”.

“Yo vivo mis experiencias y mis talleres. No paro de hacer talleres: tantra, agricultura biodinámica, sonidos de la naturaleza… o sea, que no paro”.

La bola extra se la dioa un periodista de ‘El Mundo’ esamisma jornada: “El otro día fui a Almería a hacer un curso de agricultura ecológica y pasé por Águilas. Me acordé de ti y de Paco Rabal. A ver si vienes por aquí y nos fumamos un porro de marihuana”, bramó un desatado Benavent. ¡Weah!

Ah, Benavent también dijo aquel día haberse "llevado de todo, dinero y caja y comisiones, yo era unyonqui del dinero”. Yque iba a meter tal rajada judicialque el PP valenciano podía echarse a temblar (profecía autocumplida). Sí, amigos, Benavent es el mayor bombazo psicodélico del hippismo desde aquellos locostripis de Woodstock.

Un rollito muy ácido

El 'benaventazo' se convirtió en icono pop. Tenemos una canción deIván Lagarto-autor del gloriosoremix del ‘Caloret’ de Rita Barberá- en la que samplealas palabras de Benavent. ¿Su título? ‘Era un yonqui del dinero’.

Tenemos también un descacharrante análisis de Dani Mateo (‘El intermedio’) sobre las idasde pelotade Benavent.

Mateo, que fue el primero en comprender la potencialidad ácida del asunto, decía en mayo que Benavent “no es un comisionista, sino un loco cósmico que ha venido a liberar vuestro apoltronado mundo”. Y añadía:“Benavent hahecho un viaje por el mundo que le hacambiado por completo la perola”.

Viaje al fin de la noche

Y algo así, en efecto, es lo quehabía ocurrido. Tras estrecharse el cerco judicial sobre Imelsa y abandonado progresivamente por los suyos (familia y compañeros de partido), Benavent estuvo cuatro meses viajando, de la selva amazónica ecuatoriana a Japón, con parada técnica en Ámsterdam.Todo apunta a que la mezcla de pedrada hippie, arrepentimiento forzado por las circunstancias y brutal transformación personal por la vía new age tuvo lugar esos días. O sea, bien surcando elAmazonas en canoa, bien haciendo meditación trascendentalen una pagoda, bien fumándose la madre de todos los petardos en unantro holandés. O al menos eso le gusta imaginar a este periodista…

Como buen personaje exagerado, circulantodo tipo de historias sobre la evolución política y personal de Benavent: que si siempre fue de izquierdas (dudoso) o que si la pedrada le vino cuando el 15M. Elperiodista Mariano Gasparet escribió en‘El Mundo’que Benavent “quedó prendado del 15M” yque tras laacampada de Sol decía cosas como: 'Nos van a correr a gorrazos, nos van a tirar a la calle a todos, la gente está harta'

“Benavent siempre ha estado un poco volado”, cuenta Víctor Romero, compañero de este periódico que habló varias veces con Benavent cuando aún estaba en la cresta de la ola política.“Nunca fue un ortodoxo desde el punto de visto ideológico. Tampocoera un facha. Más bien se adaptó a la vida que le tocó vivir tras casarse y relacionarse con altos cargos del PP”, asegura Romero.

Siempre ha estado un poco volado

De entre todas las cosas rarasque hizo Benavent cuando era un yonqui del dinero –comograbar compulsivamente a sus compañeros de partido cada vez que cometían un delito, con los espectaculares resultados policiales y judiciales ya vistos– la más delirante es la siguiente: el muchacho abrióuna peluquería en Valencia que, dicen, servía para lavar el dinero de las comisiones. ¿Saben cómo se llamaba supeluquería? ‘¡QUÉ HAY DE LO MÍO!'...Repetimos para que puedan ustedes digerir mejorelconcepto: abrir una peluquería para blanquear dinero público y llamarla ‘¡Qué hay de lo mío!’. Imparodiable, sí.

Hay quien no se cree el teatral cambio de vida de Benavent. Podrían estar en lo cierto. Ahora bien: Benavent dijo dos cosas el día que pisó los juzgados -soy un hippie y vengo a cantar 'La Traviata'- y al menos una de ellas ha demostrado ser cierta.

Y ahora viene lo gordo: si la confesión de Benavent dinamita la investidura deRajoy y obliga al PP a sustituirle por un candidato ‘limpio’, podríamos estar ante un episodio dantesco digno de la estrepitosa caída del Imperio Romano. Que tras una legislatura marcada por enormes recortes, enormes corrupciones y enormes protestas sociales, no sean ni Bárcenas, ni los periódicos, ni los manifestantes quienes acaben con el marianismo, sino un hippie o un falso hippie (hilarante en ambos casos), es un colofón tan brutalque Berlanga debe estar dando vítores desde su tumba.