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Serrat y los gañanes: lo que no se cuenta de su rapapolvo a un espectador
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Carlos Prieto

Animales de compañía

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Serrat y los gañanes: lo que no se cuenta de su rapapolvo a un espectador

La respuesta del cantante a un espectador que le pedía cantar en catalán esconde un juego de espejos sobre el choque identitario que domina las relaciones Cataluña/España

Foto: Concierto de Serrat en Barcelona (EFE)
Concierto de Serrat en Barcelona (EFE)

Sucedió la noche del viernes: Joan Manuel Serrat estaba tocando en Barcelona cuando un espectador gritó: "¡Canta en catalán, que estamos en Barcelona!". El cantautor le respondió en directo (y en catalán): "Siempre hay alguien que viene despistado a un espectáculo… Sé que estoy en Barcelona. Lo sé seguramente desde antes que usted… Desde antes que usted, estoy trabajando por hacer cosas en esta ciudad, así que le pido que me deje hacer mi espectáculo".

La interpretación más común a este rifirrafe ha sido la previsible: Serrat es la bestia negra de los indepes, Serrat da la cara contra la intolerancia secesionista, etc, etc, etc.

Y no es extraño: en medio de la polarización acelerada que vivió Cataluña en 2017, cuando aquel que no eligía bando se convertía en un degenerado en fuera de juego, conseguir que Serrat se posicionara fue una de las batallas culturales más recurrentes.

Ocurre que las cosas son un poco más complicadas de lo que parecen...

Hace un par de meses, ocurrió lo mismo (pero al revés) durante un concierto del cantante en Valencia: alguien le pidió que cantará en español y Serrat le paró los pies en directo. "En el patio de butacas se registró una anécdota incómoda que interrumpió al cantautor. Una espectadora le reclamó a viva voz que hablara en castellano, el público censuró con abucheos tal petición y Serrat, desde el escenario, pidió respeto por la lengua que se habla en este territorio. ‘Explicarnos en nuestro idioma nos ha costado años de lucha’. A continuación, invitó a la señora a abandonar el recinto con el compromiso de que se le abonaría la entrada. Tras las palabras del Nano, tres personas se levantaron de sus asientos y abandonaron la sala", contó 'Las provincias'. He aquí una noticia que bien podría ser analizada por indepes maliciosos como un ejemplo de la intolerancia del españolismo contra el catalanismo.

¿Serrat contra Cataluña? ¿Serrat contra España? ¿Ninguna de las dos cosas? ¿En qué quedamos? Serrat es lo que cada uno de nosotros quiere que sea en cada momento. Serrat es un cantante tirolés enano. Y punto.

Este doble incidente es una bonita metáfora del procés como juego de espejos, como choque identitario Cataluña/España con tendencia a la instrumentalización y a la retroalimentación.

Foto: Nacho, Ana y José María: Mecano. (EFE)

Próxima estación: Caos total

El otro día se produjo una escena extraña en el Metro de Madrid (con este periodista como testigo). El tren se acercaba a la parada de Metropolitano… pero los altavoces anunciaron la llegada a la estación ... Vicente Aleixandre… Escenas de confusión: la gente no sabía si salir o no del vagón. ¿Estábamos siendo teletransportados a otro lugar? No. Las autoridades habían cambiado el nombre de la estación y mucha gente o no se había enterado o no estaba aún familiarizada con el nuevo nombre. Un señor mayor empezó a bramar en el vagón contra la alcaldesa Manuela Carmena: “Lo cambian todo, y encima le ponen el nombre de un catalán”, espetó.

Lamentamos informar que Vicente Aleixandre no era catalán, sino andaluz, pero al margen de este despiste autonómico [y al margen también de que la competencia del Metro es de la Comunidad, no del Ayuntamiento de Carmena], el señor cabreado tenía algo de razón: igual no es buena idea cambiar los nombres de las estaciones de Metro, pero si lo vas a hacer, avísalo con mucho más tiempo de antelación, por favor. Ocurre que, aunque el señor cabreado tenía razón, la perdió al convertir aquello en un ataque identitario contra el avieso catalanismo de Carmena.

Moraleja: si no quiere usted hacer el ridículo, no convierta todo en una guerra identitaria. Tampoco los conciertos de Serrat. O cómo las derivas identitarias suelen llevar al folclorismo y al gañanismo cultural.

Sucedió la noche del viernes: Joan Manuel Serrat estaba tocando en Barcelona cuando un espectador gritó: "¡Canta en catalán, que estamos en Barcelona!". El cantautor le respondió en directo (y en catalán): "Siempre hay alguien que viene despistado a un espectáculo… Sé que estoy en Barcelona. Lo sé seguramente desde antes que usted… Desde antes que usted, estoy trabajando por hacer cosas en esta ciudad, así que le pido que me deje hacer mi espectáculo".

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