Así logró Tejero presentarse a las elecciones (tras el 23-F y estando en prisión)

Aunque Tejero no logró su principal objetivo —sacar un escaño para difundir su credo y obtener inmunidad parlamentaria/enredar su caso—, sí se jactó de meter un gol al sistema de libertades

Foto: Acto electoral de Solidaridad Española en 1982.
Acto electoral de Solidaridad Española en 1982.

Si la democracia española fuera un concurso de humor negro, el premio gordo se lo llevaría la siguiente frase: “Entra con Tejero en el Parlamento”, eslogan electoral del partido Solidaridad Española, que en 1982 se presentó a las elecciones con Antonio Tejero como cabeza de cartel. El mismo Antonio Tejero que había tomado el Congreso al asalto 18 meses antes (23-F) y estaba en prisión tras ser condenado a 30 años por un tribunal militar. El Supremo no fallaría contra los golpistas hasta 1983.

Suena a chiste, pero es real: el teniente general de la Guardia Civil se presentó a las elecciones del 82 y sacó 28.451 votos, 10.017 de ellos en Madrid (0,37% del voto en la capital), como recuerda ahora el libro 'La estirpe del camaleón. Historia política de la derecha en España 1937-2004' (Julio Gil Pecharromán, Taurus, 2019).

Aunque Tejero no logró su principal objetivo —sacar un escaño para difundir su credo y obtener inmunidad parlamentaria/enredar su caso—, sí se jactó de meter un gol al recién estrenado sistema de libertades.

La Junta Electoral Central frenó de entrada la candidatura de Tejero, pero Solidaridad Española recurrió, y la sala tercera de lo contencioso-administrativo de la Audiencia Territorial de Madrid le dio la razón. El tribunal aseguró “ser consciente de la gravedad y trascendencia de los hechos que se imputan” a Tejero, “pero también de su insoslayable deber de someter sus decisiones al imperio de la ley”. ¿Y qué decía la ley? "Discriminar a un candidato a las próximas elecciones generales está viciado de nulidad radical como contrario a un derecho constitucional fundamental". Por ello, el tribunal declaró "la invalidez de su exclusión" y "proclamó" a Tejero "candidato al Congreso de los Diputados de Solidaridad Española con el número uno de la lista presentada por este partido".

La sentencia se basó en que Tejero había pedido el retiro militar, lo que le permitía presentarse a las elecciones al margen de sus tribulaciones golpistas, que aún no habían sido ratificadas por el Supremo.

Cartel electoral.
Cartel electoral.

“Serán elegibles todos los españoles mayores de edad incluidos en el censo electoral, que se hallen en el pleno uso de sus derechos civiles y políticos, siempre que no se encuentren incursos en alguna de las causas de inelegibilidad. Entre estas normas se encuentra la de (...) mantener la neutralidad de los miembros de las Fuerzas Armadas respecto a las distintas opciones políticas (...) y prohíbe (...) ejercer cargos públicos o aceptar candidaturas cuando sean electivos y tengan carácter político o sindical”, resumió la sentencia.

Los jueces, en definitiva, no entraron al fondo de la cuestión: ¿puede un golpista confeso y condenado presentarse a unas elecciones?

Un ente 'centrista'

¿Qué programa político defendía Solidaridad Española? Por encima de todo: la inquebrantable unidad de España. “Creemos en la unidad de las tierras y de los hombres de España. Por eso, estamos en contra de las autonomías separatistas”, decían en sus cuñas electorales, y hay que reconocer que su discurso ha envejecido bien, al pasar del 'underground' golpista al 'mainstream'.

El partido también “prometía mano dura y, en caso de lograr un escaño, liberar al golpista”, según un artículo de 'Agente provocador'.

El partido de Tejero aseguraba no ser "ni de izquierdas ni de derechas"

La campaña de Tejero no pudo evitar caer en la deriva berlanguiana. Liberto S. Armengol, número dos al Congreso por Barcelona, aseguró en un vídeo electoral que el partido de Antonio Tejero no era “ni de izquierdas ni de derechas” (he aquí un hito cómico en la historia de la coletilla, que luego usarían personajes variopintos como Rosa Díez o Jesús Gil).


Solidaridad Española, de hecho, tocó varias teclas que ahora nos resultan familiares, como pedir el voto a Tejero por ser el “único que cumplía sus promesas”, no como los aviesos políticos profesionales, que dicen una cosa y hacen la contraria. "Tejero no promete, Tejero cumple", decían los carteles electorales de Solidaridad Española.

Semanas antes de las elecciones, el golpista dio una entrevista desde la cárcel a la 'Gaceta Ilustrada': “Nunca dejé de conspirar”, presumió. Tejero no engañaba a nadie, de acuerdo; Tejero no era derechita cobarde, vale. ¿Pero de qué vale ir con la verdad por delante cuando tu verdad es pasar a medio país por la piedra?

Todos en contra

La sentencia que llevó a Tejero a las elecciones no gustó a los políticos de la época.

"No es malo que se llegue a hacer el ridículo de querer acabar con la democracia a tiros y luego tratar de contar cuántas personas apoyan esa pretensión", aseguró Felipe González, que en pocos días se convertiría en presidente del Gobierno.

"La democracia no puede ser permisiva con quienes quieren dinamitarla", dijo Adolfo Suárez.

La democracia no puede ser permisiva con quienes quieren dinamitarla

“Deseo no encontrarme con Tejero en el Congreso”, añadió Manuel Fraga.

"La decisión es un escándalo y no puedo dejar de preguntarme si han influido más las razones políticas o las judiciales. Espero que este señor no pueda volver a entrar en el Parlamento, porque sería la última vergüenza", zanjó Santiago Carrillo.

Con la boca pequeña, la sentencia tampoco gustó al gran partido de la extrema derecha, Fuerza Nueva, que temía que Tejero dividiera el voto. Fuerza Nueva perdería su único escaño (Blas Piñar) en 1982, aunque los votos tejeristas no le hubieran valido para retenerlo. La extrema derecha —que estaba en caída libre— vagaría desde entonces por el desierto extraparlamentario... hasta este año. ¡Se sienten, coño!

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