La epidemia de la superioridad moral: de 'La bien pagá' a C. Tangana

O cuando 15.000 zumbados pueden acabar con la cultura

Foto: El trapero madrileño C. Tangana. (EFE)
El trapero madrileño C. Tangana. (EFE)

15.000 zumbados han conseguido que un ayuntamiento suspenda el concierto de un cantante de trap. Enhorabuena. Se necesitan millones de votos para ser presidente del Gobierno, millones de usuarios para mantener un periódico digital y millones de fans para convertirse, como C. Tangana, el suspendido, en una estrella de la música. Pero han bastado 15.000 alucinados para tumbar en Bilbao nuestra civilización, de la sacrosanta libertad a la justicia garantista, pasando por el más exquisito sentido común. Numancia ya es poca cosa comparado con la que pueden liar 15.000 pirados resistiendo en change.org. Ha nacido Zumbancia, la legendaria tierra de los zumbados.

Podemos imaginar a cuatro o cinco zumbantinos mordiéndose las uñas un domingo por la tarde en Bilbao: no había nada que combatir. Uno de ellos echó un ojo al programa de festejos de la ciudad y leyó el nombre de un artista que le sonó al Mal. ¿C. Tangana? ¿No es famoso este por una canción titulada 'Mala Mujer'? Aquí tiene que haber petróleo moral, un pozo sin fondo de lucha por un mundo mejor. Qué aburridos son los domingos, amigos.


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Había mucho petróleo pues, tras una pesquisa entre las letras de C. Tangana, aparecieron palabras feas y frases terroríficas, frases como de alguien al que le gusta follar. Recortaron el trozo más sucito de una canción y lo movieron por el mundo. Bilbao no podía pagar a ese cantante que humillaba a las mujeres.

La acción reclutó adeptos en change.org, una especie de muro de contención del infantilismo. La gente pone ahí sus pataletas y no va a más. Hasta ahora. Creo que hay que empezar a hacer la prueba de alcoholemia a los usuarios de 'change.org'. O exigir el bachillerato superior.

15.000 firmas reunieron allí contra C. Tangana en Bilbao a costa del erario público. Vale.

Fans del cantante español C. Tangana en el festival musical Lollapalooza Chile. (EFE)
Fans del cantante español C. Tangana en el festival musical Lollapalooza Chile. (EFE)

Pero, al cabo, el consistorio dio su brazo a torcer y obedeció a 15.000 tipos y tipas que a lo mejor hicieron clic en esa propuesta porque todos los días hay que hacerle clic a algo. Ojalá mañana 100.000 firmas (la mía, la primera) exijan prohibir el txacolí en todo Bilbao. Ojalá.

¿Y la cara de los zumbantinos cuando se anunció su éxito, la cancelación del concierto? Qué su cara, ¡su alma, su estómago mismo! ¿No les dio vértigo sentir de pronto tanto poder en las manos, el poder de mandar ellos sobre todo un ayuntamiento, sobre la carrera de un artista, sobre quién puede o no venir a tu ciudad? El poder sobrevenido asusta un poco, y quizá alguno de ellos, súbitamente iluminado por la providencia, se dijo: ¿no es este sabor que se me ha acomodado en el paladar el sabor puro e indeleble del fascismo?

¡Más heroína y menos superioridad moral!, deberíamos gritar todos los días. Esto es una broma que no puedes pillar si eres un zumbado

Yo creo que de ser un zumbado no se sale. Hay ahí una droga peor que la de Almodóvar en 'Dolor y gloria'. Esa droga se llama superioridad moral. Yo ya creo que la epidemia de superioridad moral es peor que la de la heroína. ¡Más heroína y menos superioridad moral!, deberíamos gritar todos los días. Esto es una broma que obviamente no puedes pillar si eres un zumbado. Si eres un zumbado, realmente crees que quiero que vuelva la heroína. ¡Estoy deseando que vuelva la heroína, claro que sí!

Porque si eres un zumbado, de hecho, no vas a entender nada de lo que viene a continuación. Y lo que viene a continuación es la inteligencia. La mía, sí, la de muchos más; la simple inteligencia de la Cultura.

Cancelado el concierto de C. Tangana en las fiestas de Bilbao

No vas entender que la música no es la realidad, y que pueden escribirse canciones donde el que habla sea una mesa, un machista, un obseso sexual o una voz que parodia el tiempo en el que vives. No vas a entender la frase de Roland Barthes: "El que habla no es el que escribe y el que escribe no es el que es". No entendiste 'La mataré', de Loquillo, y no tienes muy claro por qué Ana Torroja canta en 'La fuerza del destino' como si fuera un hombre. ¡Qué cosas tiene la música, la gente se disfraza, se expande, se contradice, se violenta a sí misma o dice barbaridades que no piensa! Eminem califica de "putas" invariablemente a las mujeres en todas sus canciones y luego abraza a su hija hasta que se le saltan las lágrimas. ¿Cómo puede ser eso? Eso puede ser porque el Arte nos explora, nos pone del revés; nos dice quiénes somos diciéndonos quiénes podríamos ser. Y el artista lo es porque no tiene miedo de que le digan qué lleva dentro. Un artista es un interior sin compartimentar, desportillada y pura obscenidad. No hay un artista que no sea obsceno, es decir, exactamente igual que tú.

¿Habéis escuchado alguna vez una canción más emocionante que 'La Bien Pagá'? Va de una puta. Todos somos esa puta. En rigor, ni siquiera hay una puta en la canción: la borra la verdad universal de su letra. "No te quiero, no me quieras./ Si tó me lo diste, / yo ná te pedí. / No me eches en cara/ que tó lo perdiste. / También a tu vera,/ yo tó lo perdí." Esto está a la altura de Lope de Vega. Pero vosotros recortad, sacad de contexto y de la melodía "he pagado con oro/ tus carnes morenas" y "esas joyas que ahora/ pa otro lucirás", ¡puro machismo!, y haced campaña, y cargaos la Cultura. Sois así. Sois gente fea.


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¿Habéis escuchado 'Soldadito marinero', compuesta por Fito Cabrales, que nació precisamente en Bilbao? Da gloria escuchar esos octosílabos trabajados a la manera barroca, sobre todo estos dos: "Después de un invierno malo, /una mala primavera". Tratad de saborear la antítesis estacional y el adjetivo antepuesto, esa delicadeza, esa exactitud. Pero recortad y poned exentos de acordes en 'change.org' estos trozos: "De esas que dicen te quiero/ si ven la cartera llena" y "que tenía los ojos verdes/ y un negocio entre las piernas" y ya os habéis cargado a Fito y los Fitipaldis en todos los ayuntamientos de España. Es fácil: sólo hacen falta 15.000 zumbados que se metan un chute de superioridad moral en vena, y nunca poesía.

Porque, amigos, esta es nuestra batalla: la de la superioridad moral contra la inteligencia, la cultura y la fiesta. Y es una batalla que, os aseguro, yo no estoy dispuesto a perder.

Mala Fama
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