Yo salí en la lista de mejores escritores de 'Granta'... y creo que se equivoca
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Alberto Olmos

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Yo salí en la lista de mejores escritores de 'Granta'... y creo que se equivoca

La literatura una cosa que tiene es que no va de que te lean, sino de que se sepa que escribes. Luego a lo mejor vendes algunos libros, pero eso ya le da lo mismo al mundo

placeholder Foto: 'Granta', con los mejores autores jóvenes en español.
'Granta', con los mejores autores jóvenes en español.

Como nadie lee la revista 'Granta', es muy importante qué autores españoles considera los mejores del mundo. La revista 'Granta' aparece una vez cada 10 años para que le demos la razón, y luego desaparece como Manuel Castells, que dio clase en Berkeley. Esto de que ciertos iconos culturales anglosajones que sabemos por encima nos resulten apabullantes es bastante triste. Basta decir Berkeley, 'Granta' o 'New Yorker' y todo el mundo asume que Dios ha hablado, la cuenta se ha cerrado y toca control de daños. Como dijo Woody Allen en alguna película: "Harvard también se equivoca. Kissinger estudió allí".

Yo figuré en la primera lista de mejores autores jóvenes en español de 'Granta' y solo puedo decir una cosa: es más cómodo estar. Te ahorras preguntarte por qué no estás, dudar de tu talento y andar envidiando las apariciones en prensa de los demás. La literatura una cosa que tiene es que no va de que te lean, sino de que se sepa que escribes. Luego a lo mejor vendes algunos libros, pero eso ya le da lo mismo a todo el mundo. Lo importante es la credencial que escribir te otorga, un salvoconducto para ir de una beca a otra y de una vanidad a la siguiente.

Lo importante es la credencial que escribir te otorga, un salvoconducto para ir de una beca a otra y de una vanidad a la siguiente

Parece que la única diferencia entre la selección de autores de este año y la producida en 2010 es que entonces fueron 22 y ahora han sido 25. Esto no quiere decir que sobren tres, sino que seguramente sobran los 25. También era otro el jurado, como es lógico. El saldo final de esta leva literaria arroja los subconjuntos inútiles consabidos: si hay más hombres que mujeres, si España o Argentina aportan más o menos autores que otros países y si determinados países no comparecen o lo hacen por sus autores menos populares. Luego el libro, donde los 25 autores muestran su talento con una estudiada foto a toda página y un relato que nadie leerá, parece un 'casting' para 'Élite'. Que son todos monísimos, vamos.

Que la gente joven sea guapa es casi una redundancia; pero que los escritores sean guapos siempre me ha parecido una incongruencia.

Fuera por unos días

Como en mi año, en esta nueva edición la intransigencia de un límite de edad ha dejado fuera a algunos autores por pocos días. En 2010, se habló de Isaac Rosa. También, por la tardanza en debutar con un libro, se señaló la ausencia "injusta" de Valeria Luiselli. Ya ven que ambos han visto naufragar sus respectivas carreras literarias por no aparecer en 'Granta'.

Lo cierto es que numerosos autores elevados fugazmente a estrellas de la cosa no han vuelto en algunos casos ni siquiera a publicar, y que no pocos de los que 'Granta' ignoró en 2010 son ahora los más conocidos de su generación. Obviamente, echo en falta a varios autores y (sobre todo) autoras en la presente lista, pero, no dando nombres, creo que su futuro literario sigue dependiendo más de escribir que de figurar, y que con figurar sin escribir, como es obvio, se hace de todo menos literatura.

Los escritores se quejan abiertamente —a través de sus agentes— de un supuesto desplante

Las reacciones a la lista no las he seguido mucho, pero me han pasado algunas. Está, ya decimos, el autor que cree que no ha sido seleccionado porque cumplía años antes de hora, así como los escritores que se quejan abiertamente —a través de sus agentes, por ejemplo— de un supuesto desplante. También se especula con que algún autor simplemente decidiera no presentarse. Todo esto solo sirve para entretener una tarde del Twitter.

Pienso que si desde 'Granta' hubieran tenido tan claro que determinados autores que no entran en la lista hubieran estado en caso de establecer otro rango etario, obviamente hubieran hecho la lista hace un año, dentro de dos, o sin pedir que el autor tuviera al menos un libro publicado. Es un poco ridículo proclamar que Fulanito de Tal no puede faltar en una lista cuyas condiciones has establecido sabiendo que se quedaba fuera.

Selección proactiva

De hecho, la selección de autores es proactiva, o lo fue en mi año. Recuerdo que cuando salió la convocatoria en 2010 yo decidí no presentarme. Publicaba en Lengua de Trapo y había decenas de autores en sellos más llamativos. Carecía de grandes padrinos, contactos, 'know how' y hasta interés. Un poco como ahora. Veía aquel escaparate como un festín más para los mismos de siempre, y daba por hecho que se trataba al cabo de una competición entre trepas de diversa escuela. En mi generación, los que consiguen todas las prebendas y bicocas son los que han pasado por la Residencia de Estudiantes, y en la generación siguiente, los que han pasado por la Fundación Antonio Gala. Es como si a partir de estas instituciones y residencias se articulara todo un sistema ganancial que para los que escribimos desde debajo del puente nos está eternamente vedado.

El caso es que desde 'Granta' me escribieron para que participara, cosa que les honra enormemente. Y que me hace pensar que, al proponer la lista, tienen en la cabeza seis o siete autores que no pueden faltar, y que si es necesario reclutan por su cuenta. De este modo, nadie puede decir que no está porque no se ha presentado.

En mi generación, los que consiguen todas las prebendas y bicocas son los que han pasado por la Residencia de Estudiantes

Obviamente, nunca faltan trepas en estos listados, chicos y chicas con mucho tiempo libre para la autopromoción y el cabildeo, con menos escrúpulos que días cotizados en la Seguridad Social. Pero los trepas que no han conseguido entrar se reconocen enseguida porque son los que más se quejan. "La queja trae descrédito", establecía Andrés Trapiello en uno de sus diarios, tratando de imponerse una vida menos indigna, sin lloros ni comparaciones. Hoy la queja es un crédito en sí mismo, pues cuanto más te quejas más visibilidad tienes. Hay escritoras que se quejan tanto que no sé cómo no interviene la ONU.

La lista de 'Granta 2021' servirá para rellenar solapas, fajas y biografías, poco más. Está bien que así sea. Quien no aparece en ella tampoco pierde gran cosa. Además, no hay que olvidar que los autores jóvenes, normalmente sin hijos ni cargas vitales particularmente obsesivas, ebrios a diario de su propia minúscula vanidad (sé de lo que hablo), solo una cosa no perdonan y únicamente por un motivo te guardan rencor indesmayable: que les ayudes.

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