Todos (y todas) queremos estar en la foto de C. Tangana
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Alberto Olmos

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Todos (y todas) queremos estar en la foto de C. Tangana

Las exhibiciones de lujo y sexo del madrileño desorientan a los mojigatos actuales

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Como saben si se aburrían el pasado viernes, ese día C. Tangana subió una foto en sus redes sociales donde posaba en la cubierta de un barco en aguas de Ibiza con 10 mujeres jóvenes en bikini. Mi impresión es que la foto no está muy trabajada, es una improvisación y a cada cual le da por posar según le circula el aire. Por un lado, las 10 chicas se contorsionan a su sabor, ponen morritos, quiebran la cadera o amartillan algún gesto de interés. Por otro, C. Tangana sale con las manos cercanas al rezo, juntas, hasta que mirando mejor comprobamos que en realidad se las está frotando, como quien anticipa un gran momento en su vida.

Las reacciones a esta imagen fueron curiosas. Destacó, por su número de seguidores y su popularidad, la de Anabel Alonso. Consideraba la composición triste, “muy triste”, y rancia, dado que le recordaba a una parecida que, en un 'jacuzzi', había protagonizado Jesús Gil para la telebasura de los años noventa. “¿Esto es moderno?”, se lamentaba. Mucha gente declaró que la foto le daba “asco”, porque representaba, claro, el machismo. Una mujer se escandalizó por el solo hecho de que un hombre se hiciera una foto “rodeado de mujeres”. María Pombo (que no sé quién es) interpretó que Antón Álvarez Alfaro quería transmitirnos con esta imagen de chicas decorativas amontonadas su éxito profesional, y daba por seguro que, de haber salido ella en la imagen, le hubieran llovido las críticas.

La foto, en verdad, es muy interesante. Anabel Alonso lleva razón en que no es moderna. De hecho, es posmoderna. Precisamente porque todos tenemos en la cabeza la imagen de Jesús Gil (entre otros muchos: Benny Hill, Robert Palmer, Ronaldinho…), la instantánea de C. Tangana no nos comunica lo mismo que sus predecesoras. Esta imagen viene ya cargada de parodia, y tiene algo de broma cultural. Las posmodernidad, entre otras derivas, genera imitaciones que buscan remover las construcciones culturales asentadas, aunque sean tan baratas como la del sueño pueril de los hombres de verse sepultados por una multitud de chicas despampanantes. Cuando C. Tangana se disfraza de quinqui en alguno de sus videoclips, nadie dice que esté defendiendo la delincuencia callejera, pues solo está jugando con los clichés. De hecho, parece muy divertido. A mí mismo me encantaría hacerme una foto rodeado de chicas en bikini y subirla a mi cuenta de Twitter. A ti, de hecho, también. Y a todas mis amigas y a todas tus amigas les gustaría ponerse el bikini y acompañarnos, solo por la tontería. El problema es toda esa gente que vive en un mundo literal, donde el disfraz de tigre es un tigre. La gente que no sabe leer, en fin.

A mí me encantaría hacerme una foto rodeado de chicas en bikini y subirla a Twitter. A ti también

A ellos debemos entonces ciertas incursiones lógicas extraordinarias. De pronto, uno tiene que pensar cómo funciona el mundo en esas cabezas suyas. Entiendo por ejemplo que si una mujer joven sube una foto sexy en “ropa de baño” ('ABC' 'dixit'), no pasa nada. Si esa mujer llama a una amiga y tenemos una foto de dos chicas en bikini, no pasa nada. Si tiene cinco amigas y salen las seis en bañador, ok. Entiendo también que si una chica sube una foto en bikini con su novio o amigo, no pasa nada. Si esa chica tiene una amiga y se fotografían las dos junto al novio o amigo de una de ellas, tampoco pasa nada. Sin embargo, ¿y si son tres las chicas, uno el chico, y él está en el centro de la foto? ¿A partir de cuántas mujeres en bikini junto a un hombre es machista una foto? Debe de ser alrededor de seis o más.

Que un hombre disponga de seis mujeres o más dispuestas a posar junto a él en bikini en una foto no es tan complicado. Hay hombres que tienen muchas hermanas, muchas primas, compañeras de trabajo numerosas y casi solo mujeres. Tengan cuidado en estos casos (único hermano con cuatro hermanas; único profesor del cole de vacaciones con sus compañeras profesoras), no vayan a hacerse una foto en bañador todos juntos y la liemos.

Foto: Portada de 'El madrileño', el nuevo disco de C. Tangana.

Rodearse de mujeres está bien si son viejas o, en todo caso, van vestidas, deducimos. Si van en bikini, es malo. Estas son las lógicas extraordinarias que les digo. Muchos artistas, cineastas sobre todo, valoran la influencia que tuvo en su obra “vivir rodeado de mujeres”, y eso suele ser tomado como una declaración progresista y digna de aplauso. Habrá que preguntarles a partir de hoy si se hicieron alguna vez una foto junto a todas esas mujeres en bikini, no sea que nos estén colando machismo por progresismo, que pasa mucho.

Feministas sexis

En la imagen, por lo que se ha publicado, aparece Ester Expósito, que no sé quién es. Y Goicoechea (?). Ester se hizo famosa por un vídeo de apenas un minuto donde baila muy sugerentemente una canción de reguetón. Luego su Instagram es un no parar de fotos de ella en bikini, traje de noche, pijama y demás. Tiene un circulito en su cuenta donde pone 'feminism'. Entiendo que por un lado pone fotos sexis y por otro (el circulito) lucha contra la reducción de la mujer a objeto sexual. Suerte ahí.

Foto: C. Tangana, en los Premios ICON 2019. (Getty)

El caso es que Ester Expósito luego publicó en su Instagram otra foto donde aparecía con el mismo bañador abrazada al mismo C. Tangana en el mismo barco. El mar de fondo también era el mismo. Esa foto no era machista porque solo salía ella (una chica) en bañador. Ya sé que es complicado; no en vano las matemáticas las van a dar ahora en el colegio con perspectiva de género para que comprendamos esta desconcertante aritmética moral.

Lo que no ven en la foto los que se escandalizan es todo el negocio que hay ahí subido, en un yate en Ibiza. Ester Expósito está de vacaciones (o pasa un rato) con C. Tangana, el cantante de moda en España y medio mundo. Ella sabe lo mucho que le conviene que lo sepamos y C. Tangana no ignora lo mucho que le conviene a él también que lo sepamos. El productor argentino Bizarrap también viajaba en el yate, y necesita que nos enteremos. La foto no muestra una gente rica abstracta de vacaciones, recochineándose de los pobres desde su lujo extremo ibicenco. Muestra una concentración de intereses. Seguro que, tomadas una a una, las 10 chicas que salen en la foto están pensando lo cerca que se hallan ya, tras esa instantánea, del éxito en lo que sea que hagan: modelaje, música, cine, periodismo. A ver si se creen ustedes que alguna de las chicas del barco es una tal Pepa de Soria que trabaja en Correos. No.

Tangana canta a Lamborghini y a Gucci no porque disponga de esos bienes (que también) sino porque es la melodía del capital

Al igual que los raperos de barrio que triunfan, o que un Omar Montes, C. Tangana hace del lujo y su exhibición una prueba de estatus artístico. Lucir cadenas de oro significa hacer buenas canciones. En esta posmodernidad que les digo, el capitalismo resulta exacerbado hasta la caricatura, y C. Tangana y los raperos y Omar Montes cantan a los Lamborghini y a Gucci, no porque dispongan de esos bienes (que también) sino porque esa es la melodía del capital.

Quiere decirse que C. Tangana no luce yate como un nuevo rico patético, sino como un nuevo rico muy listo. No se engañen, toda esa gente está trabajando. La foto le da publicidad gratis a su nuevo videoclip ('Yate', medio millón de reproducciones; o sea, tantos miles de euros en 48 horas) y, sobre todo, le da 'glamour'. Ahora que a cualquier escritor o cineasta le puedes interpelar en Twitter como si fuera un señor cualquiera, me parece muy bien que C. Tangana recupere esa línea tradicional que había entre el artista y su público, línea que venía a indicar que viven en mundos distintos. Tú no estás en un yate en Ibiza con Ester Expósito y Bizarrap y por eso no eres C. Tangana. La foto de chicas en montonera lo que está diciendo es: sí, soy un artista, vivo otra vida y desde aquí hago la música que te gusta. No la hago desde el tercero derecha de tu mismo bloque, amigo.

Muchas amigas se subieron a mover el culo bajo las indicaciones de la profesional con auténtico entusiasmo y fascinación

Pensando en las chicas de la foto, me acordé de una vez en que una joven poeta me llevó a un local de 'striptease'. Era la primera vez que yo entraba en uno de estos antros. Ella y sus amigos y amigas habían ido más veces, porque era lo único abierto a determinadas horas en aquellas noches de Madrid y las copas eran baratas. Salió una chica a bailar alrededor de la famosa barra. Todo era bastante triste, pues no había nadie en el local, salvo nosotros. Esto generó cierta confianza con los trabajadores del sitio y la chica de la barra (quiero decir, de ese poste plateado que va del suelo al techo) invitó a nuestras amigas a subirse al escenario y aprender algunos movimientos de 'stripper'. Recuerdo que muchas amigas nuestras se subieron a mover el culo bajo las indicaciones de la profesional con auténtico entusiasmo y fascinación, aunque cinco minutos antes estuvieran criticando el machismo en la literatura o en las indicaciones para desembalar una lavadora. ¿Quién dice que disfrazarse de mujer objeto no es divertido? Por lo que yo vi, es muy divertido.

Foto: Patricia Pardo, en 'El programa del verano'. (Mediaset)

Por eso creo que muchas, muchísimas mujeres, de estar en el barco de C. Tangana, y de proponer él u otro que se hicieran una foto todas ellas junto al cantante de moda, en plan macho de éxito rodeado de huríes, habrían aceptado encantadas. No porque quieran ser mujeres de mampostería, no porque adoren al macho de éxito, sino por el placer del disfraz. María Pombo (que no sé quién es) se hubiera prestado la primera, por supuesto.

Debe deducirse que algunos tenemos sentido del humor y nos gusta divertirnos, celebrarnos, hacer el idiota y compartirlo con los demás. Pero si hay tanta gente sin sentido del humor, sin flexibilidad cultural, sin tolerancia hacia —incluso— los errores o excesos, solo podemos asumirlo y obrar en consecuencia: hacer estas cosas más veces.

Machismo Noadex
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