Cine. 100 ideas que cambiaron el cine

Cine. 100 ideas que cambiaron el cine. 216 páginas; 26,00 euros. Comprar libroDavid Parkinson, crítico cinematográfico británico, nos presenta en esta historia alternativa del cine un

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Cine. 100 ideas que cambiaron el cine
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    Cine. 100 ideas que cambiaron el cine. 216 páginas; 26,00 euros. Comprar libro

    David Parkinson, crítico cinematográfico británico, nos presenta en esta historia alternativa del cine un recorrido a lo largo de los 120 años de existencia del séptimo arte a través de “cien ideas claves que han marcado su evolución.” Cada idea, o en este caso, cada transformación del mundo del cine, es descrita e ilustrada en dos páginas con pinceladas muy precisas sobre las “teorías, técnicas y estrategias clave que hicieron posible que el cine pasara de ser una mera atracción a toda una institución”.

    El increible mundo del cine comenzó con las linternas mágicas, un tipo de proyector de imágenes creado en los comienzos del siglo XVII; con ella emitían diapositivas que asombraban a los habitantes de Europa. Las primeras fueron sencillas ilustraciones individuales, luego, poco a poco, se fueron elaboraron tiras de diapositivas que contaban historias de género variado.

    Tras estas diapositivas más bien estáticas, Edison inventó el kinetoscopio, aparato que muestra imágenes en movimiento, con el único inconveniente de que los espectadores tenían que verlas de manera individual a través de un orificio. El libro recoge una fotografía, digna de ver, de un salón de kinetoscopios, fonógrafos y gramófonos. La idea de Edison era la de crear “un instrumento que fuera para el ojo lo mismo que el fonógrafo para el oído”. Y aunque con una observación superficial se nos puede antojar muy lejano todavía de llegar a ser cine, sin embargo en él se inspiraron los hermanos Lumière para idear su cinematógrafo.

    Al primer espectáculo donde Louis y Auguste Lumière presentaron 10 películas -las primeras películas eran muy cortas y  se proyectaban  una tras otra-  tan solo acudieron 35 personas, pero muy pronto pasaron a venderse unas 7.000 entradas a la semana.

    Estas proyecciones iniciales reflejaban la vida cotidiana, como se ve por ejemplo en Salida de la fábrica y también en documentales de viajes, acontecimientos deportivos, etc, pero George Miles, mago de profesión, descubrió por casualidad la potencialidad del cine de trucaje, donde había escenas de transformación, o donde aparecían o desaparecían los personajes, que incluso se duplicaban, creando un verdadero ilusionismo. Lo que posibilitó que la temática del cine cambiara y se convirtiera más en puro entretenimiento, donde el humor y el surrealismo fueron los protagonistas.

    Al principio los cines eran itinerantes, hasta que en 1905, en Pittsburgh, Harry Davis abrió el Nickelodeon. Su éxito fue tan grande que en cuatro años el número de estadounidenses que iban al cine todos los fines de semana, alcanzó la escalofriante cifra de 26 millones de personas. Los hermanos Warner fueron de los primeros en ser dueños de nickelodeons y convirtieron el cine en un hábito nacional al estar abiertos 16 horas diarias. La necesidad de cambiar la programación para mantener la afluencia de público hizo que se crearan las primeras empresas de intercambio de películas que alquilaban los últimos estrenos.

    En 1906 se dio un gran salto, se pasó de películas de un rollo de diez minutos al primer largometraje de una hora de duración. El cambio a largometraje ocurrió justo cuando Europa entraba en la Primera Guerra Mundial, lo que dio la oportunidad a Hollywood de alcanzar la hegemonía mundial sobre el cine.  El aumento de duración de las películas hizo también que se tuviera que trabajar sobre guiones, para alcanzar la extensión estimada al comenzar el rodaje.

    Pero la verdadera revolución cinematográfica se produjo con la llegada del sonido. La transición fue bastante lenta pues se tuvieron que adaptar no sólo los actores y los técnicos, sino también las salas para dar cabida a los equipos de sonido; como hemos podido ver recientemente en la premiada película 'The artist', que con gran sensibilidad -aunque en mi opinión excesivamente melodramática- recrea este momento.

    El autor continúa desgranando uno a uno los hitos que han ido modificando el cine hasta la llegada de las imágenes generadas por ordenador. Muchos críticos lamentan actualmente que se dé tanta importancia a los avances tecnológicos en detrimento del argumento y los personajes, pero es cierto que estas técnicas son capaces de mantener en cartelera películas tanto tiempo como antes lo hacían los actores conocidos, con la ventaja para los estudios de ahorrarse los sueldos millonarios de estas estrellas. El autor concluye “dado que los técnicos están sustituyendo a los autores, la perspectiva de una forma interactiva de entretenimiento virtual que reemplace la tradicional forma contemplativa es cada vez más probable.”

    Libro muy gráfico, dotado de índices y glosarios que facilitan la consulta, enmarcado dentro de una atractiva colección que aborda otras temáticas como 100 ideas que cambiaron la moda, 100 ideas que cambiaron el diseño gráfico y 100 ideas que cambiaron la arquitectura.


    Rincón de María Trincado
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