No pidas perdón, Bodegas: solo quieren destrozarte

Pantomima Full se ha convertido en una referencia del humor nacional; hasta que uno de ellos ha tocado al pueblo gitano en un monólogo...

Foto: Rober Bodegas, de Pantomima Full, en una actuación en Comedy Central.
Rober Bodegas, de Pantomima Full, en una actuación en Comedy Central.

Hay dos pavos que hacen unos vídeos malísimos para la sociedad: se llaman Pantomima Full. Alguien debe protegernos de ellos con urgencia porque son malos, malísimas personas. Siempre lo han sido, aunque hasta hace unos días nadie se atrevía a quejarse. En sus números se ríen de las costumbres de todas las tribus. Pasan por la picadora a los hípsters, a los intelectualoides, a los que se creen entendidos en gintonic, a los que van al cine con ínfulas de crítico, a los que se tragan en el coche la musiquita que les echen por Kiss FM. Pantomima Full se ha convertido en una referencia del humor nacional porque vivimos en un país racista y heteropatriarcal. Lo que cuentan, todo el mundo lo entiende. Hasta que uno de ellos ha tocado al pueblo gitano en un monólogo. Y mira, por ahí, no.

¡Se ha metido con los débiles! Los débiles, en tiempos de Twitter, son esos con la capacidad para montarte una quema de brujas con linchamiento incorporado, para amenazarte de muerte sin que venga la policía a poner orden, para destrozarte hasta donde sea posible con el beneplácito de la izquierda cultural. Rober Bodegas, el iconoclasta de la barba, hizo esas malditas bromas sobre el mundo gitano en Comedy Central y la consecuencia han sido miles de insultos de la izquierda identitaria en la red. También la denuncia de una organización del pueblo gitano, cientos de amenazas de muerte y una supuesta redada para bufarlo a hostias si lo pillan por Madrid. Los débiles tienen una espada así de grande. Tan grande que asusta de verdad.

El susto de Bodegas ha sido tan grande que el pobre tipo ha cometido el único error que no debe cometer quien caiga en un linchamiento digital: se ha disculpado públicamente. Ha emitido un comunicado lloricoso donde dice que ha pedido que quiten el vídeo de la web y además suplica perdón porque ahora, por hacer esos chistes, lo quieren matar. Pero, ah, Bodegas, en un mundo donde un montón de gente te insulta por hacer unos chistes y donde nadie se escandaliza porque te amenacen de muerte, ninguna disculpa es suficiente. Y no lo es porque al débil y al que finge estar siempre con el débil no le engaña el llanto del hombre blanco. ¿Hubieras pedido perdón sin amenazas de muerte? No. Pues eso. Aprende de esos comprometidos de Twitter que hoy te llaman insensible y cabrón desde la misma pantalla donde ayer se partían el culo con Pantomima: no pises el catecismo jamás.

Bodegas no es racista

Si yo hubiera agarrado por la barba a Bodegas estos días, le hubiera dicho lo mismo que a otros linchados que vienen a consultarme: no les hagas ni caso porque, desde el momento en que pidas perdón, aprovecharán para engancharte con más fuerza y, si te escapas, te marcarán y te seguirán donde quiera que vayas. Le hubiera dicho que la disculpa no era necesaria porque él ha hecho lo mismo que hace siempre, jugar con los límites y los estereotipos; porque Bodegas no es racista aunque en un chiste pueda parecerlo; porque no odia a los gitanos aunque pueda gastar unas cuantas bromas a su costa; y lo más importante: porque esto lo saben perfectamente los pajilleritos de la indignación que lo están acusando de alta traición a la sensibilidad.

Los delitos de Alta Traición a la Sensibilidad son el arma preferida de una parte de la izquierda que mata a la izquierda por dentro

Pero esto no va de justicia, sino que va de representación. Aquí todo el mundo quiere quedar bien en las bromas de todo el mundo, y cuando no te guste la broma siempre encuentras el eco pajillero de la red. La máquina, realmente, funciona sin gasolina. Los Delitos de Alta Traición a la Sensibilidad se han convertido en el arma preferida de una parte de la izquierda que está matando a la izquierda por dentro a base de polémicas de la red. Los cómicos tendrían que montar un colectivo ya. Va a ser la única forma de salvarse. Y vaya si los están oprimiendo los oprimiditos.

Pero da igual. Convertir en el racista o el machista del día a cualquier tipo sensible que haya trasgredido una línea roja se ha convertido en el deporte favorito de esa izquierda facha, que se ve muy sexy cuando se enfada. Así que seguid con la fiesta. Sé que defender a vuestro Hitler del día es problemático, así que poned todos esa cara de enfado tan estúpida, llamadme insensible y subid una buena toma a Instagram.

Tribuna

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