Hablamos la misma lengua: un ensayo extraordinario sobre el español

“Hablamos la misma lengua” es un reflexivo estudio sobre la llegada, evolución, implantación definitiva del español como herramienta de comunicación entre los más diversos pueblos allende

Foto: Indígenas en las montañas de Panamá. (EFE)
Indígenas en las montañas de Panamá. (EFE)

'Hablamos la misma lengua' (Crítica, 2017), la gran obra del jurista Santiago Muñoz Machado (Pozoblanco, 1949) que se ha alzado con el Premio Nacional de Historia, es un reflexivo estudio sobre la llegada, evolución e implantación definitiva del español como herramienta de comunicación entre los más diversos pueblos allende de nuestras fronteras ibéricas. Parte la épica historia narrando los fundamentos lingüísticos del español para inmediatamente analizar los contextos: temporales, espaciales, étnicos, culturales, económicos y políticos que influyen con carácter general en el desarrollo de la lengua y, con particularidad, en los elementos clave de la labor civilizatoria que supuso el español en el nuevo mundo.

'Hablamos la misma lengua'
'Hablamos la misma lengua'

Expone con precisión quirúrgica como durante la Conquista se va transformando la acción bélica frente a los nativos propia de la época en la creación de un orden social nuevo con la promulgación de normas y leyes que crearon comunidades que sin perder sus orígenes (cultura, creencias, etc.) accedieron a la edad moderna asumiendo los modelos de convivencia imperantes en la vieja Europa.

Trata con una sensibilidad extraordinaria el mundo de lo sobrenatural en los pueblos amerindios y el papel de las ordenes religiosas que acompañaron a los conquistadores. Aquellas desempeñaron un papel vital en la consolidación del idioma: en un primer momento retardando su implantación, como el profesor Muñoz Machado subraya al referirse al interés de las Órdenes de no enseñar el español por el interés de retener el poder de comercio gracias a la capacidad para comunicarse con los nativos al ser los religiosos los únicos que dominaban los dialectos y lenguas originales, perfectamente expuesto en el capítulo IV 'Las Indias no se entienden'. Y en un tiempo ulterior desarrollando enormemente con las escuelas en las que enseñaron las reglas básicas del idioma de Cervantes, aupado por el increíble éxito que tuvo el Quijote en esas tierras. Suerte que no compartió el propio Miguel de cervantes al solicitar un puesto al Consejo de Indias, al ser desestimada con una malhadada recomendación… “busque por acá en que se le haga merced”, nos recuerda Muñoz Machado.

Elabora un perspicaz relato sobre la diferente suerte que corrieron el español y el inglés en América del Norte. Desmitifica argumentalmente los tópicos y sobreentendidos (violencia militar, dogmatismo religioso, permanencia de la metrópolis etc.), que se atribuyen a los españoles en la conquista de las américas versus a las maneras más liberales llevadas a cabo por los puritanos irlandeses en la Bahía de Chesapeake, primero con la fundación de Jamestown, y más tarde la expulsión de la tribus indias de la Bahía de Massachusetts y la conquista de Virginia.

Informa con gran sutileza política los procesos de independencia de los virreinatos que se inician en América como consecuencia de la proclamación en Cádiz de la Constitución de 1812 y como la ordenación jurídica española fue la planta para la construcción de los nuevos estados., a pesar de los intentos por “borrar para siempre las instituciones montadas bajo un plan colonia”, que declararía 1822 el libertador chileno Bernardo O´Higgins.

Retrata fehacientemente los pasos para la asunción definitiva del español como lengua oficial de los nuevos países, deteniéndose en explicaciones pormenorizas de los intentos que se llevaron a cabo para frustrar tales procesos desde distintos territorios e identidades. La creación de nuevos idiomas, diferentes del español, fueron objetivos ciertos y con soporte de todo tipo que, afortunadamente y no sin esfuerzo finalmente, no cuajaron. A estos efectos, nos recuerda con todo lujo de detalles Santiago Muñoz Machado como el periódico El Lucero de Buenos Aires arremetía en 29 de septiembre de 1829contra el español: “estos códigos, adaptados a otros tiempos y otras costumbres, no tienen ya la menor relación con las exigencias de una sociedad moderna; el idioma en el que están redactados no es el nuestro, es una algarabía para aquellos mismos interesados en su cumplimiento y que solo consiguen descifrar con el auxilio de un glosario, como se haría para adivinar el sentido misterioso de los jeroglíficos que cubren los monumentos egipcios”

'Hablamos la misma lengua' es una obra de dimensión enciclopédica, (más de 800 páginas de contenido en buena medida inédito) de naturaleza intelectual (una extensa e intensa cuidad y bien traída bibliografía que ocupa más de 161 pagina), y de motivación afectiva por un idioma que desde primer fonema hasta el último enriquece la relación entre la persona y el leguaje como ningún otro. De esa convicción y amor nace una obra monumental y fundamental para entender la odisea de la internacionalización del español no solo al otro lado del atlántico sino también del pacifico. Une al fervor cívico por nuestra lengua, el hecho de comprender que el español no pertenece a nadie, sino a todos los que lo hablan. Santiago muñoz Machado hace hincapié en que el español no es solo de España, sino de México, de EE. UU., de Colombia, Chile, Argentina, Perú y el resto de los países que compartimos el legado de una hazaña histórica sin precedentes como fue el descubrimiento de América.

El jurado que ha fallado el Premio Nacional de Historia de España ha valorado todo esto y, sin duda, muchísimos otros aspectos de carácter historiográficos, lexicográficos y técnicos que a mí como mero lector sin formación alguna en estos campos se me escapan. Sin embargo, lo que sí puedo decir justamente como lector es que he aprendido muchísimo, no solo sobre el contenido del libro – que obviamente es así-, sino sobre la literatura histórica pura sin demasiadas concesiones a lo novelado. Una prosa inteligente e inteligible que va desgranando periodos, lances, datos, etc., colocados en un orden fácil de entender y seguir que permite no perder el hilo en ningún momento de una historia que se proyecta sobre casi siete siglos de la construcción de un continente. Estaba acostumbrado a Robert Graves a Margarite Duras, a Gore Vidal, más recientemente a Kent Follet, escritores con un genio especial para llenar vacíos y silencios históricos con relatos conmovedores, pero 'Hablamos la misma lengua', nos evoca una historia “histórica” sin tropiezos, que no cierra nunca los ojos a la realidad que relata, que no imagina, que describe, analiza y propone una verdad, lo que le emparenta más con historiadores de estirpe académica como François Mignet, Oswald Spengler, Joan Wallach Scott o Andrey Korotayev, por citar alguno.

El autor premiado, Santiago Muñoz Machado, es un ilustrado para quien la Razón no es negociable y con ella combate dogmas, revelaciones, visiones y todo tipo de falsas hermenéuticas. Estas características le han valido para ser miembro de la Real Academia Española y de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Tales atalayas han aportado a Santiago Muñoz Machado una visión humana e intelectual, lo que le ha permitido construir un sólido y sugerente discurso cívico en favor de una convivencia social en paz desde la defensa de los personales.

Santiago Muñoz Machado es un humanista que privilegia la voluntad individual de hombres y mujeres sobre el enaltecimiento de la tribu, la raza, la nación o las religiones, porque parte de la idea de que no son los grupos sino los individuos los que sienten el placer y el dolor, los que se realizan o se angustian. Es un humanista porque desea y promueve con su vida y obra el mayor bien para el mayor numero de personas, es un humanista porque asume como un imperativo categórico que a las personas se las debe trata como fines y no como medios.

Santiago Muñoz Machado es un exponente destacado del carácter renacentista que se interesa sinceramente por todo lo que preocupa a sus contemporáneos desde la raíz misma de las cosas que les afectan. Prueba de ello son las más diversas obras de gran valor ensayístico, entre ellas destaca la obra “Informe sobre España: repensar el Estado o destruirlo” que fue galardonada en 2013 por con el Premio Nacional de Ensayo en 2013. Es, además, un sobresaliente un profesor de derecho administrativo que desde su libertad de catedra siempre defiende los principios republicanos: la voluntad soberana del pueblo, separación de poderes, la libertad y el estado de derecho y la igualdad ante la ley. Principios que le ha llevado a crear y dirigir la revista “El Cronista del Estado social y democrático de Derecho”.

Santiago Muñoz Machado es, además, un eminente jurista con gran proyección internacional, prueba de ello es “El Diccionario Panhispánico del Español Jurídico que dirigió en 2017 en el marco de un convenio entre la RAE y el Consejo General del Poder Judicial. Representa y desarrolla los genuinos valores profesionales con lealtad a la Ley y con un espíritu crítico y reflexivo que le permiten orientar las instancias de poder en beneficio de los ciudadanos. Con esas convicciones ha desarrollado una importantísima labor de estudio y práctica jurídica en todas las ramas del derecho muy valorada por colegas e instituciones concernidas, y le han hecho acreedor múltiples reconocimientos, entre los que destacare algunos: doctor honoris causa por las Universidades de Córdoba, Extremadura y Valencia; académico de honor de la Academia de la Lengua de Colombia y de la Real Academia de Córdoba de Bellas Letras y Nobles Artes; Medalla de Andalucía; Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort, etc.

Tribuna

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios