Javier Muguerza o el ejemplo de la razón: adiós al filósofo español más influyente

Ha muerto el maestro, pero tenemos la fortuna de que su defensa del disenso en el debate político y moral haya ejercido una gran influencia en muchos pensadores de habla hispana

Foto: Javier Muguerza
Javier Muguerza

Si no me falla la memoria, fue en el 2002 cuando por fin pude conocer a Javier Muguerza, el filósofo español más influyente de las últimas décadas. Hacía años que tenía noticias de él, porque había leído durante la carrera de filosofía su libro 'La razón sin esperanza', un auténtico chorro de aire fresco en aquella España de finales de los setenta y principios de los ochenta. Era muy estimulante ver cómo un filósofo español se batía con soltura con lo mejor y más actual de la filosofía anglosajona, y además de salir bien parado se atrevía a hacer propuestas originales, cuestionando desde dentro el tratamiento analítico de la razón práctica, que ciertamente dejaba entonces mucho que desear.

'La razón sin esperanza'
'La razón sin esperanza'

No obstante, lo primero que supe de él fue a través de mi madre, que me contaba viejas historias de su pueblo, Coín, en donde había nacido también Javier Muguerza en 1936. Su familia era de origen vasco, fundada por viejos carlistas en el destierro, y padeció como pocas los horrores de la guerra civil. Su abuelo, su padre y cuatro tíos fueron asesinados por los anarquistas en la carretera a Málaga, cuando los llevaban para ser juzgados en la capital bajo la acusación discutible (pues algunos de ellos eran liberales o de izquierdas) de haber apoyado el alzamiento militar. Su padre pudo escapar mal herido y esconderse en una finca de la zona, pero fue localizado horas más tarde y allí le dieron muerte. Basta con leer a Azaña para saber qué pasó en esos días.

Su abuelo, su padre y cuatro tíos fueron asesinados por los anarquistas en la carretera a Málaga

Él nunca hablaba en público de ese asunto, pero a raíz de la publicación en 2009 de un libro, por otra parte excelente, en el que había algunas pequeñas imprecisiones al respecto, se decidió por fin a dar su versión en un artículo impactante y lúcido publicado por la revista Daimon en 2010, en el cual daba su opinión sobre el desastre de la guerra y sobre ese episodio familiar. Recientemente, Andrés Trapiello ha hecho referencia a esta trágica historia en el volumen de sus diarios titulado 'Sólo hechos' y en ella inspiró su novela 'Ayer no más'. El caso es que la militancia política antifranquista en la que se destacó Muguerza en sus años como estudiante, siendo discípulo de Aranguren, y luego como joven profesor en Madrid, condujo a un alejamiento de su familia y no volvió durante años a su pueblo.

El regreso

Fue por todo ello una memorable iniciativa el que a comienzos de este siglo un grupo de jóvenes filósofos que habían nacido o trabajaban en Coín, algunos de los cuales habían sido alumnos míos en la Universidad, decidieran organizar unas Jornadas de Filosofía para que Javier volviera a su pueblo, y su pueblo, sobre todo las nuevas generaciones, pudieran conocer su obra. Fue en esas primeras Jornadas de Filosofía (las últimas, las décimas, fueron en 2018) donde conocí a Javier y a su mujer, Conchita, quienes desde entonces me ofrecieron un afecto que solo puede explicarse por su inusual generosidad. La conferencia de Javier consiguió llenar a rebosar el salón de actos en el que se había convertido la iglesia del Antiguo Convento de Santa María, y yo no he presenciado jamás una conferencia más emotiva ni una ovación más cálida que la que se le dio al final, cuando familiares y viejos amigos fueron a fundirse con él en un anhelado abrazo.

Bromeaba que la notable presencia de filósofos en Coín solo era superada por la Atenas de Pericles

No consigo recordar con exactitud el tema sobre el que habló, aunque creo que fue sobre el cosmopolitismo, pero sí recuerdo que desde las primeras palabras afrontó la cuestión pendiente: la guerra civil y sus efectos. Aunque no son palabras que pronunciara entonces, sino que las escribió unos años después para ser leídas en un acto sobre la memoria histórica organizado por los amigos de Coín, creo que esta frase que ahora cito recoge perfectamente la lección que nos quiso enseñar: “Desde el profundo afecto a la memoria de mi padre y el resto de mis familiares injustamente asesinados, tiendo mi mano a todos los afectados por el injusto asesinato de los suyos”. En las sucesivas Jornadas de Filosofía, gracias a su ayuda, pasaron por Coín los mejores nombres de la filosofía española contemporánea, y a él le gustaba bromear diciendo que la notable presencia de filósofos en Coín, solo superada por la Atenas de Pericles, podría deberse quizás a los efectos beneficiosos de las aguas de El Nacimiento, el manantial que riega el pueblo.

'Desde la perplejidad'
'Desde la perplejidad'

Pero volvamos a su obra filosófica. Posiblemente –al menos así lo veo– su mejor legado esté recogido en su libro 'Desde la perplejidad. Ensayos sobre la ética, la razón y el diálogo', publicado en 1990. Él mismo define este libro como un esbozo preliminar de una crítica de la razón dialógica. Si el anterior era, como he dicho, una crítica desde dentro de la filosofía analítica, éste es una crítica desde fuera (aunque no desde demasiado lejos) de la filosofía dialógica de Habermas y Apel; aunque en sus capítulos encontramos otros asuntos de no menor interés, como la vigencia del pensamiento utópico o la filosofía de Ortega y de algunos de sus discípulos. En sus páginas Muguerza se muestra como un crítico mordaz que no duda en comparar la “situación ideal de diálogo” postulada por Habermas con la comunión de los santos, a lo que añade un comentario que, en mi opinión, recoge el meollo de la posición elaborada por él y ejercida con una coherencia en muchas ocasiones dolorosa a lo largo de su vida: “el disenso es tanto o más importante que el consenso. Y desde el punto de vista del futuro de la razón, si la razón tiene hoy algún futuro, se diría que el disenso es lo realmente decisivo”.

Quizás haya quien discrepe, ejerciendo así, sin pretenderlo, la doctrina del maestro, pero tenemos la fortuna de que su defensa del disenso en el debate político y moral haya ejercido una gran influencia en muchos pensadores de habla hispana.

Javier Muguerza falleció en la madrugada del 10 de abril. Ciertamente se trata de una gran pérdida para la filosofía española, pero es una pérdida aún mayor para los que le hemos querido.

Tribuna

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