Una espesa niebla de dudas sobre Mechaal

El mediofondista de Palamós dejó correr el plazo de dos semanas y no alegó tras la comunicación de su tercer control de dopaje ‘fallido’

Foto: En la imagen, Adel Mechaal (EFE)
En la imagen, Adel Mechaal (EFE)

Niebla en el mediofondo. El ‘caso Mechaal’ navega en medio de la bruma de las cuestiones sin respuesta. Dopaje o dejadez. Intento premeditado de escapar a los controles o desastre burocrático y olvido total a la hora de presentar alegaciones. ¿Una estratagema del atleta para estirar al máximo todos los plazos y poder competir en Río? Todas las hipótesis son válidas en este momento.

Vamos con los datos. El 18 de julio la Federación Internacional (IAAF) informa al atleta español Adel Mechaal de que acaba de cometer la tercera infracción en el sistema ADAMS de localización para someterse a un control antidopaje. Por tercera vez, el deportista no estaba donde dijo que iba a estar. Al aparecer del médico controlador de dopaje, una vez más, Mechaal está ausente. Tres ausencias en un control por sorpresa en menos de 12 meses (en el caso de Mechaal son ocho meses) implican una sanción por dopaje.

Adel Mechaal fue informado, mediante un email en el que iba copiada la Real Federación Española de Atletism (RFEA), de que debía presentar alegaciones (si las hubiere) en un plazo que expiraba el pasado 1 de agosto. Y aquí se produce el caos. El atleta no alega. Bien por decisión personal, bien por asesoramiento externo, bien por dejadez, el mediofondista catalán deja pasar dos semanas sin presentar alegación alguna. ¿Por qué? ¿Olvido? ¿Intento de aplazar todo el proceso y que corra el calendario?

Adel Mechaal, en el centro, durante una carrera (EFE)
Adel Mechaal, en el centro, durante una carrera (EFE)

Un desastre absoluto

La dejadez es la explicación que defiende Ramón Cid, el seleccionador español de atletismo. “Adel es un desastre absoluto -recuerda el explusmarquista nacional de triple salto- para todos los asuntos burocráticos. No me sorprende nada que le haya pasado esto porque siempre se le pasan todos los plazos con asuntos que implican papeleo o envío de datos. Para todo. No es capaz de hacer los papeles y enviarlos ni para cobrar la beca. Parece que tiene bien justificada la segunda ausencia y en la tercera, realmente le podían haber controlado en la competición de Heusden”. 

Segundo acto. El pasado 2 de agosto el atleta recibe una nueva notificación de la IAAF, una nota de tipo excepcional en la que se le recuerda que el día antes había exprirado "el plazo para alegar". "Ahora ya lo único que puede hacer es presentar información adicional para que se lleve a cabo una revisión administrativa, independiente, de su caso. Este plazo expirará el 18 de agosto”, decía la comunicación. La nueva fecha límite ya permite a Mechaal competir en Río. Así lo han visto los abogados y finalmente el mediofondista, que llegó el martes por la tarde a la ciudad brasileña, está inscrito para correr.

Imagen de un laboratorio de Río de Janeiro en el que se realizan controles antidopaje en estos Juegos (Reuters)
Imagen de un laboratorio de Río de Janeiro en el que se realizan controles antidopaje en estos Juegos (Reuters)

La intervención de Méndez Vigo

Desde el Comité Olímpico Español indican a El Confidencial que se encuentran “atados de pies y manos con este caso. No podemos hacer nada”. En Italia, un caso similar, el del corredor de 3.000 metros obstáculos Chatbi, también de origen marroquí, ha levantado una gran guerra entre la Agencia Antidopaje Italiana (que sentenció que no debía competir en Río) y los tribunales de justicia, que han ordenado que “el presidente del gobierno, Matteo Renzi, haga todo lo posible” para que Chatbi sea inscrito en los Juegos pese a sus tres ausencias en los controles. En España el ‘caso Mechaal’ también escaló hasta la cima de la política nacional. Fue el propio ministro Méndez Vigo quien ordenó que Mechaal no subiera al avión el 4 de agosto con destino a Río.

La realidad es que Adel Mechaal vive estos días envuelto en la niebla de la duda, la oscuridad de las conjeturas y los controles de dopaje no efectuados. Sólo su fama de dejadez, de desastre total, de abandono, parece salvarle de lo que, implacable, marca la realidad. Que se ha saltado tres controles y que el 18 de agosto puede comenzar un proceso en el que podrían caer sobre él dos años de sanción. Por dopaje.

440 yardas
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