Odriozola y las cortinas que taparon el dopaje en el atletismo español

Bajo su presidencia, la RFEA vivió un problema de uso de sustancias dopantes, hematocritos que se disparaban, desigualdad injusta entre atletas tramposos y atletas que no se dopaban

Foto: José María Odriozola, con su sucesor al frente de la RFEA, Raúl Chapado (Paco Campos/EFE)
José María Odriozola, con su sucesor al frente de la RFEA, Raúl Chapado (Paco Campos/EFE)

La historia se explica bien a través de los chistes. Contaban en la antigua Unión Soviética que, en la época de Breznev, fueron a comunicarle que el tren en el que se desplazaba se había averiado y no podía moverse. Entonces, el presidente corrió las cortinas y exclamó: “No hay avería. El tren sí se mueve”. La historia sirve para explicar la relación de José María Odriozola, expresidente ya de la Federación Española de Atletismo (RFEA), con la existencia del dopaje en una parte de la selección española, especialmente en mediofondo y fondo, durante décadas. Jamás quiso descorrer las cortinas y mirar.

Bajo la presidencia de Odriozola el atletismo español vivió un serio problema de uso de sustancias dopantes, de hematocritos que se disparaban, de desigualdad injusta entre atletas tramposos y atletas que no se dopaban. Un problema que no se atajó, un absceso que no se drenó a tiempo y que estalló en las operaciones policiales cubriendo todo de pus. El expresidente, quizá por miedo, siempre parecía defender a los dopados, siempre en la orilla equivocada.

La historia del dopaje en el atletismo español aparece vinculada a la llegada de un vallista canario como era Eufemiano Fuentes a las pistas del INEF. Fuentes deslumbró siempre a Carlos Gil, exseleccionador nacional, y pronto se puso a trabajar mano a mano con el entrenador Manolo Pascua. Un técnico polaco les explicaba en Madrid todos los secretos del dopaje con anabolizantes “a cambio de que ustedes me cuenten cómo se entrenan los españoles del 1.500”. Eran los años ochenta. Irónicamente, tristemente, hoy se puede afirmar que Madrid no ha podido ser sede de unos Juegos Olímpicos por las consecuencias de aquella semilla.

Eufemiano Fuentes (Sergio Pérez/Reuters)
Eufemiano Fuentes (Sergio Pérez/Reuters)

La lucha antidopaje como bandera

La gran paradoja es que Odriozola ganó su presidencia precisamente utilizando la lucha antidopaje como bandera. En 1987 un grupo de atletas liderado por el gran velocista Javier Arques (exactamente cuando Eufemiano iba ofreciendo a los atletas, uno por uno, preparación biológica) puso sobre la mesa la necesidad de instaurar en España controles de dopaje por sorpresa. En el avión que transportaba a la selección española con destino a los Mundiales de Roma se escenificó una situación muy llamativa. Por un lado, Arques y Javier Moracho explicaban y defendían la necesidad de luchar contra el dopaje y, en el mismo vuelo, el vallista Alonso argumentaba en contra de los controles por sorpresa. El grupo de atletas que entrenaba Pascua no firmó aquella carta en la que se pedía una ampliación de los controles.

¿Por qué fue tan blando Odriozola en la lucha contra el dopaje en el atletismo español? ¿Por qué el ocultismo, las mentiras del ‘caso Onyia’, el apoyo a los galgos, la defensa de los dopados en el TAS? Probablemente por miedo a querellas en los tribunales.

Raúl Chapado, durante su intervención tras haber sido elegido nuevo presidente de la Federación Española de Atletismo (Paco Campos/EFE)
Raúl Chapado, durante su intervención tras haber sido elegido nuevo presidente de la Federación Española de Atletismo (Paco Campos/EFE)

El relevo de Raúl Chapado

Desde este sábado el atletismo español ha descorrido las cortinas. Se asoma al futuro con optimismo. Hay mucho que reconstruir. La selección española es invisible y es urgente que vuelva a presentarse ante los aficionados: los enfrentamientos directos entre equipos nacionales (como aquel inolvidable España-Gran Bretaña del 86 en el Palacio de Deportes madrileño), que se esfumaron hace 27 años, deben volver a organizarse. Los aficionados al atletismo en pista han caído mucho en número y la desaparición del Estadio de Vallehermoso es la más triste metáfora de la afición perdida.

¿Hizo algo bien Odriozola? Claro. Su mejor gestión fue la revalorización de los Campeonatos de España obligando a los atletas a competir en su mejor prueba. En la época anterior las grandes figuras solían ignorarlos y participaban a menudo en pruebas distintas a las suyas para evitar una derrota en un duelo directo ante otro atleta español.

Este sábado fue elegido Raúl Chapado como nuevo presidente del atletismo. El triplista, el hombre que arañó los 17 metros, ha sido un ejecutivo muy sólido al servicio del olimpismo español. Chapado es un gestor moderno, bien preparado, con buenos contactos a nivel internacional y con un perfil muy solvente. El atletismo español mejorará mucho bajo su mandato. No me cabe duda.

440 yardas
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