'Medallitis', la epidemia que se propaga cada cuatro años y para la que no hay vacuna

España compite en los Juegos de Río con 305 deportistas, aunque sólo los que se suban al podio serán desgraciadamente noticia. Sin embargo, todos merecen el reconocimiento

Foto: Presentación de las medallas de Río 2016. (EFE)
Presentación de las medallas de Río 2016. (EFE)

En la mayoría de los casos, nos acordamos de ellos y de ellas cada cuatro años y encima si no logran una medalla nos parece que su esporádica presencia en el foco que habitualmente acapara el todopoderoso fútbol es un fracaso. Llegan los Juegos Olímpicos, que en su trigésimo primera edición se celebran en Río de Janeiro, y el deporte español acude con 305 deportistas, su cuarta mayor representación tras los 430 de Barcelona 92, los 323 de Sidney 2000 y los 317 de Atenas 2004. Desde este viernes, aunque la ceremonia de inauguración empezará a las 00:15 horas del sábado, y hasta el domingo 21, esos 305 deportistas competirán por hacer su sueño realidad, si bien la sola presencia en unos Juegos ya es un triunfo para la mayoría de ellos, de ahí que hablar de fracaso en caso de no verles llegar muy lejos resulte tan injusto como incorrecto. 

Y, sí, los periodistas y, por extensión, los medios de comunicación somos los primeros en caer en la llamada 'medallitis', la cual consiste en medir el éxito en función únicamente del número y el color de las preseas que se cuelguen los deportistas, aunque los análisis deberían ir mucho más allá. Sobra decir que los Juegos celebrados en Barcelona en 1992 supusieron un punto de inflexión para el deporte español. Aunque el dato con el que solemos quedarnos es que en ellos se sumaron 22 medallas, tan sólo cinco menos que en los 16 Juegos anteriores, lo más importante es que el impulso que se dio entonces aún permanece, por más que es cierto que las ayudas, especialmente en estos últimos años de crisis económica, no sean suficientes y los éxitos sean más fruto del talento de los deportistas y los conocimientos de sus técnicos que de la estructura, para lo cual -y volvemos a recurrir a las medallas- basta ver las preseas que han salido de los Centros de Alto Rendimiento...  

Desde Barcelona 92, la delegación que luce el escudo del COE en el pecho ha cosechado una media de 17 medallas. Desde las 20 de Atenas 2004 a las 11 de Sidney 2000. A años luz están las 2.298 medallas que acumula Estados Unidos, más de doble que la URSS (1.010) y del Reino Unido (715), que completan el podio. La vela, con 19 y 13 de ellas de oro, el ciclismo (14), el piragüismo y el atletismo (12) y el tenis (11) son los cinco deportes que más éxitos han dado al deporte olímpico español. Sin embargo, entre ellos han irrumpido otros y otras deportistas de las más variadas especialidades que se han subido a unos podios con los que nadie contaba. Según la previsión del informe 'The Olympics and Economics 2016' elaborado por Goldman Sachs, Estados Unidos liderará el medallero de los Juegos de Río, mientras que España ocupará la posición 21ª, la misma que en Londres 2012, con 18 medallas. 

Nos lo decía Fernando Rivas, entrenador de la bicampeona del mundo de bádmiton Carolina Marín: "Para aguantar lo que está aguantando Carolina hay que desear mucho el oro". Y así es, pues la otra cara de las medallas, de los diplomas olímpicos o en este caso de la simple presencia en Río es todo aquello que no se ve ni se mira durante los cuatro años que duran las olimpiadas, es decir, el período que va entre unos Juegos y otros. Si los 305 deportistas españoles que han viajado o van a viajar a Brasil lograran la medalla de oro -algo que más allá de ensoñaciones no es posible pues algunos compiten entre ellos-, el Comité Olímpico Español se arruinaría. "Ojalá esto ocurriera", exclama Alejandro Blanco, presidente del COE, cuando se lo planteamos a propósito del oro ganado con caracter retroactivo por Lydia Valentín, aunque la halterófila española se ha dejado por el camino más de 100.000 euros en becas y premios.  

Mientras en Río se habla y se hablará mucho del virus Zika, en España se vivirán dos semanas del virus 'medallitis', esa epidemia que se propaga cada cuatro años y para la que no hay vacuna, aunque basta con ponerse un segundo en el papel de los 305 deportistas que han viajado a Brasil para comprender que, como dijo el Barón de Coubertin, "lo esencial en la vida no es vencer, sino luchar bien", por más que el negocio en el que se ha convertido el deporte, con el Comité Olímpico Internacional a la cabeza, muchas veces lo ignore. Al menos, no seamos hipócritas, y reconozcamos que es así. Los deportistas lo agradecerán y nadie se colgará las medallas que sólo a ellos les corresponden, aunque no suban al podio a recibirlas.      

A mi bola
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