Del bochorno de la camiseta de Italia (y no de España) al triunfo (sin medalla) de Carolina

El entrenador de Beatriz Corrales, la otra española presente en el Mundial de bádminton, vuelve a dejar en evidencia a una federación que, por contra, ningunea a su gran estrella

Foto: Carolina Marín, durante el partido de cuartos del Mundial de bádminton disputado en Glasgow (Reuters)
Carolina Marín, durante el partido de cuartos del Mundial de bádminton disputado en Glasgow (Reuters)

¿Se imaginan a Sergio Scariolo dirigiendo a la seleccíón española de baloncesto vestido con la camiseta de Italia? Bueno, pues algo parecido ha sucedido en el reciente Mundial de bádminton, donde Carolina Marín no pudo colgarse el que hubiera sido su tercer oro consecutivo, algo que nadie ha logrado hasta la fecha, aunque el hecho de que su 'no victoria' sea noticia es precisamente lo que le hace grande. Resulta que el entrenador de Beatriz Corrales, la otra jugadora española presente en Glasgow, protagonizó un hecho insólito, que no pasó inadvertido para algunos aficionados, quienes lo denunciaron a través de las redes sociales, y ante la pasividad de la Federación Española de Bádminton (FESBA), con un presidente condenado a seis meses de prisión por plagio, aunque ningún medio se haya hecho eco de la noticia.

Arturo Ruiz, con la camiseta de Italia, durante el partido de octavos de Beatriz Corrales en el Mundial.
Arturo Ruiz, con la camiseta de Italia, durante el partido de octavos de Beatriz Corrales en el Mundial.

"Spain is different! ¿Alguien puede explicar cómo una jugadora que representa a España en un Mundial puede tener en pista a un entrenador que salga con la camiseta de Italia?", escribió Mariana Riera en Facebook. "Creo que cada uno tiene derecho a elegir entrenador, pero debería haber ido con indumentaria de España para ese partido. Enhorabuena por la victoria de ayer, Bea. Mañana te seguiremos apoyando", concluía el mensaje, en referencia a los encuentros de dieciseisavos y octavos que Corrales ganó y perdió, respectivamente.

El motivo, que en este caso no la razón, por la que el español Arturo Ruiz, a saber, el entrenador de Beatriz, llevaba la camiseta de Italia y no la de España es porque es el actual director técnico de la federación de bádminton de ese país, si bien a la madrileña todos los gastos se los costea la FESBA, algo que, por cierto, ya no sucede con Carolina. "No quiero culpar a nadie", dijo Corrales cuando en mayo del año pasado decidió abandonar siete años después el CAR de Madrid y marcharse a Milán en busca, según sus propias palabras, "de una calidad de entrenamiento que aquí no tengo". Allí, en el centro de bádminton de la Federación Italiana es donde se entrena a las órdenes de Arturo Ruiz.

Aunque en cualquier circunstancia el episodio de la camiseta de Italia es más que una simple anécdota, cabe recordar que en el invierno de 2015 estalló un conflicto en el bádminton español del que puntualmente (y exclusivamente) informamos en El Confidencial entre los jugadores y el presidente de la FESBA, David Cabello, quien no dudó en dejar a España fuera de un Europeo como represalia al no firmar los deportistas la cesión de sus derechos de imagen. Una estúpida polémica, cuyo único objetivo era aprovecharse de la explosión de Carolina Marín, que ahora chirría aún más cuando se ha permitido que el entrenador de otra jugadora española luciera en el Mundial de Glasgow la camiseta de otro país. Bochornoso.

Sirva como ejemplo de lo lógico y correcto el caso de Brian Orser, el entrenador canadiense de patinadores de varios países, entre ellos el español Javier Fernández, que se cambia de camiseta según cuál de ellos esté sobre la pista de hielo.

Beatriz Corrales, durante su partido de octavos contra la china Sun Yu en Glasgow. (EFE)
Beatriz Corrales, durante su partido de octavos contra la china Sun Yu en Glasgow. (EFE)

"Puede ser culpa mía o porque no se está dando la estructura que necesito", explicó Corrales.cuando tomó la decisión de dejar de entrenarse a las órdenes de Fernando Rivas, el verdadero artífice del éxito del bádminton español, además del talento natural de su discípula Carolina. Corrales no logró superar su mejor actuación en un Mundial pese a jugar un gran partido ante la china Sun Yu, quinta cabeza de serie. La madrileña, decimosexta favorita, rondó la sorpresa, pero perdió en octavos por 21-11, 19-21 y 23-21. Marín sí llegó a cuartos, pero Nozomi Okuhara volvió a cruzarse en su camino. ¿Fracaso? Ninguno. De hecho, la japonesa se proclamó nueva campeona del mundo después de derrotar en la final a la india Shindu Pusarla.

Si toda una gesta fue llegar donde llegó Carolina tras ganar su primer Mundial en un deporte prácticamente desconocido en España y dominado por los países asiáticos, más lo es aún mantenerse al máximo nivel durante cuatro años (y los que le quedan). De ahí que detrás de ese talento innegable de la jugadora onubense haya un trabajo que tiene nombres y apellidos, con el del mencionado Fernando Rivas a la cabeza. El entrenador de Carolina y responsable del CAR de Madrid nunca olvida que si están donde están es por el sacrificio que han tenido que hacer.

Carolina Marín felicita a la japonesa Nozomi Okuhara tras su partido de cuartos en el Mundial de Glasgow. (Reuters)
Carolina Marín felicita a la japonesa Nozomi Okuhara tras su partido de cuartos en el Mundial de Glasgow. (Reuters)

"La perfección no existe", suele recordar Rivas, de ahí que siempre piense que, "afortunadamente", su trabajo es infinito. Antes de viajar a Glasgow, y después de una semana de preparación en San Sebastián, el granadino ya insistió en que "aquí estamos de paso. Es posible que mañana dejemos de ganar y se acabó. Se acabó Carolina, se acabó Fernando y nadie va a volver a hablar de bádminton si no ganamos". "Recordémonos de dónde venimos y cómo hemos conseguido esto: con mucho trabajo y mucho sacrificio. Hemos organizado nuestras vidas alrededor de un objetivo", añadió Rivas en declaraciones al diario 'El País'.

Fernando tiene claro que España necesita más entrenadores con una buena formación y relacionada a la alta competición porque, como dice él, "los deportistas no salen de la nada". Sin embargo, y aunque resulte difícil de creer, Rivas no sólo no tiene todo el respaldo que debiera de la FESBA, sino que la propia Carolina está a disgusto con que Cabello siga al frente de una federación que paradójicamente vivía más cómoda antes de los éxitos de la onubense, cuando nadie leía la letra pequeña y se cometían irregularidades que el Consejo Superior de Deportes (CSD) debería investigar, y más ahora que su presidente está condenado por plagio y el Secretario de Estado, José Ramón Lete, ya se planteó la posibilidad de inhabilitarle.

Desde 2013 Carolina había ganado todo lo ganable. Es decir, el oro olímpico, dos Mundiales y tres Europeos. Hoy por hoy, el bádminton en España es Carolina Marín, cuyas derrotas como la de Glasgow son en el fondo victorias, aunque sin medalla, sin televisión en directo -algo de lo que Cabello igual también podría dar alguna explicación- y sin llevarse las portadas, aunque su preparación y la gesta de mantenerse en la élite de un deporte como el bádminton sean merecedores de la máxima atención y el máximo reconocimiento.

Un dato: hasta con 14-17 en el tercer set ante Okuhara las apuestas seguían dando como favorita a la española, que en el primer set fue capaz de ponerse 17-18 después de ir 6-16, es decir, un parcial de 11-2. La satisfacción de Fernando Rivas a pesar de la derrota es la mejor demostración de que ellos hicieron todo lo que tenían que hacer, aunque esto es deporte y, como bien escribió Carolina en su cuenta de Twitter, "el arte de la victoria se aprende en la derrota". "Volveré", añadió, aunque en realidad nunca se ha marchado.

A mi bola

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