Un equipo manchego se deja ganar 25-0 para que se preste atención al fútbol modesto

El CF Porzuna, de la Primera Autonómica de Castilla-La Mancha, alineó a siete futbolistas para evitar la descalificación y protestar por la dejadez de su federación ante el Covid-19

Foto: Los siete jugadores del CF Porzuna que saltaron al campo para enfrentarse al Malagón (Foto: CF Porzuna)
Los siete jugadores del CF Porzuna que saltaron al campo para enfrentarse al Malagón (Foto: CF Porzuna)

'El presidente de árbitros que solo en un año cobró 50.000 euros y viajó 343 días'. Este es el titular de una noticia publicada en El Confidencial el pasado 3 de marzo, justo antes de decretarse el estado de alarma a causa de la pandemia del Covid-19 y en una denuncia que concernía a las elecciones de la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha (FFCM). El protagonista era Fermín Sánchez-Molina, presidente del Comité Técnico de Árbitros de esta territorial, quien, tal y como puede comprobarse en las cuentas de la citada FFCM correspondientes al ejercicio 2015, cobró un total de 50.616,22 euros en concepto de kilometraje y dietas.

Rescato este caso que, como tantos otros en el fútbol no profesional español, de nada sirvió denunciarlo, aunque nos viene bien para destacar lo sucedido este fin de semana precisamente en el fútbol manchego. El CF Porzuna, el equipo de un pequeño municipio de la provincia de Ciudad Real que no llega a los 4.000 habitantes y milita en la Primera Autonómica de Castilla-La Mancha, perdió el sábado por 25-0 ante el Atlético Teresano, de Malagón. En realidad no perdió, sino que se dejó golear como reivindicación a que "sin test no se puede competir", tal y como podía leerse en las camisetas de los siete futbolistas que saltaron al campo con mascarilla.

Sí, tan solo siete jugadores, el número mínimo exigido que debían alinear para que no les dieran el partido por perdido sin ni siquiera poder disputarlo y porque, como explicó el club en su cuenta de Twitter, "si no nos presentamos, nos echan de la competición y desaparecemos como equipo. Llevamos años luchando por mantener la categoría con un presupuesto humilde y unos jugadores que se dejan su propio dinero y la piel en cada partido". Ya ven, mientras unos ponen dinero para jugar al fútbol, otros se lo llevan a espuertas por gestionarlo...

El presidente del CF Porzuna y a la vez concejal de Deportes del Ayuntamiento, Inocente Palomares, defiende que "no se puede castigar a los jugadores con el descenso por no querer poner en riesgo su salud y la de sus familiares". Su argumento es que mientras que en categorías superiores los futbolistas tienen la obligación de someterse a pruebas para saber si están contagiados de Covid-19, "en las territoriales no existe esa obligatoriedad, por lo que se está comprometiendo severamente la salud de nuestros jugadores y del staff técnico del club. Es incomprensible que se obligue a jugar a los chavales sin la seguridad necesaria y encima que se les castigue con bajarlos de categoría si se niegan a hacerlo".

Palomares asegura que llevan varios meses solicitando el aplazamiento de la competición hasta que puedan garantizarse las condiciones de seguridad frente al Covid-19. En este sentido, han remitido varios escritos tanto a la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha como a la Consejería de Sanidad exigiendo una solución. "Lo que más nos ha molestado ha sido el escrito de la FFCM. Afirman que, si no queremos competir, que lo digamos porque hay equipos de Segunda Autonómica esperando para ocupar nuestra plaza". Desde el CF Porzuna piden que se hagan PCR o test de antígenos semanales a los jugadores antes de cada partido y advierte que “las categorías humildes no pueden costear PCR semanales a todos los jugadores. Nosotros queremos encontrar una solución, pero no nos la dan”.

Rubiales, durante su visita a las obras que, como puede verse en el cartel, realiza la empresa del vicepresidente de la FFCM
Rubiales, durante su visita a las obras que, como puede verse en el cartel, realiza la empresa del vicepresidente de la FFCM

Lo cierto es que la competición comenzó hace un mes y el CF Porzuna ha ido pidiendo aplazamientos de partidos, algo que, según dicen, "ya no puede prorrogarse más en el tiempo", de ahí que este sábado hicieran acto de presencia en el campo del Malagón, aunque con tan solo siete jugadores, que jugaron todo el partido con la mascarilla puesta, sin ofrecer resistencia al rival y como forma de protesta. Normal que todas las miradas estén puestas en los dirigentes federativos, sobre todo cuando el presidente de los árbitros se gasta en dietas y viajes una cantidad que cuadruplica el presupuesto anual de la mayoría de los clubes de Castilla La Mancha.

Las faraónicas obras del vicepresidente

Unos días después de publicar la noticia que mencionaba al principio, José Fernando Hidalgo Díaz anunció en Twitter que retiraba su candidatura al denunciar diversas irregularidades en el proceso electoral que puso en conocimiento del Comité de Justicia Deportiva de la Junta de Comunidades. De esta forma, el 8 de julio Pablo Burillo relevó en la presidencia a Antonio Escribano tras casi veinte años en el cargo. Es decir, más de lo mismo.

Claro que además del mencionado Fermín Sánchez-Molina, otro de los vicepresidentes sigue siendo Francisco Moreno Sánchez. Este constructor lo es desde 2008 y, como es de sobra conocido en el fútbol manchego y hay actas que así lo demuestran, en los últimos años alguna de sus múltiples empresas han realizado las obras y reformas en casi todas las sedes de la FFCM, sin que en ningún caso la decisión sobre esas adjudicaciones llegara a la Comisión Delegada o a la Junta Directiva.

Sin ir más lejos, el pasado mes de octubre el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, visitó la construcción de la residencia deportiva que está llevando a cabo la FFCM en Alcázar de San Juan y fue el propio Francisco Moreno quien le explicó cómo será este edificio. Según él, y en contra de quienes creen que es tan faraónico como innecesario, "un proyecto ilusionante para la localidad y la región".

La obra, cómo no, recibió los elogios de Rubiales, siempre más ocupado y preocupado en aparentar su apoyo a un fútbol modesto al que, siguiendo la triste tradición del clientelismo que impera en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y se extiende en muchas territoriales, ya sabemos que los directivos no llegan a servirlo, sino a servirse de él. ¿La consecuencia? Pues que luego no haya recursos para quienes realmente los necesitan, como es el caso de los jugadores del CF Porzuna, que este sábado perdieron por 25-0 y reivindicaron atención al fútbol modesto.

A mi bola
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