Final de Copa vasca en Sevilla, sin público y con Franco: así se la ponen a Felipe VI...
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Kike Marín

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Final de Copa vasca en Sevilla, sin público y con Franco: así se la ponen a Felipe VI...

Por primera vez tras 117 ediciones, Athletic y Real se disputan este título. En La Cartuja, casi un año después, con nuevo presidente del CSD y a puerta cerrada, de ahí que no habrá pitos

placeholder Foto: Los entrenadores del Athletic Club y Real Sociedad posan con el trofeo. (EFE)
Los entrenadores del Athletic Club y Real Sociedad posan con el trofeo. (EFE)

Siendo cierto que la pandemia del coronavirus ha obligado a aplazar, entre otras muchas competiciones deportivas, una Eurocopa y unos Juegos Olímpicos, el caso de la final de la Copa del Rey correspondiente a la temporada 2019-2020 ha batido todos los récords de incompetencia en lo que a su organización se refiere. Este partido, que por primera vez en sus 117 ediciones va a enfrentar a Real Sociedad y Athletic, se aplazó con la idea de que pudiera disputarse con público, pero finalmente se juega casi un año después, pero a puerta cerrada. Eso sí, en el mismo sitio lugar que estaba previsto, Sevilla, aunque para verlo por la tele lo mismo daba cualquier otro.

En enero del año pasado, el consejero de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía, Javier Imbroda, anunció que había presentado la candidatura para que el Estadio de La Cartuja albergara la final de la Copa del Rey de los años 2020, 2021, 2022 y 2023. "La voluntad de este gobierno, junto con el Ayuntamiento de Sevilla y la Diputación, es sumar y colaborar para poder rescatar un estadio cinco estrellas", dijo el que fuera entrenador y seleccionador de baloncesto, a quien hay que reconocerle su interés para que la capital andaluza acoja partidos de la Selección, la sub 21, finales de Copa y Supercopa, y convertirse así en 'la casa del fútbol español'.

Foto: La aplazada final de Copa entre Athletic y Real se 'jugó' en los balcones. (EFE)

Unos días después, lo que tardó la Federación Española de Fútbol (RFEF) en adjudicarle las finales de Copa a Sevilla, Imbroda comentó que "el impacto económico previsto de cada una es de unos 43 millones de euros" y que el acuerdo con la RFEF iba a permitir además que un porcentaje de los ingresos por taquilla de esas finales fueran reinvertidos en la propia instalación del Estadio de La Cartuja. Sin embargo, llegó la pandemia y todo se fue al traste. Empezando por la mencionada taquilla, pero siguiendo con todas las reservas que se habían hecho para la final entre Real y Athletic, más todo lo previsto que podría recaudarse a lo largo del fin de semana.

En un último intento por salvar una inversión que no tiene sentido en tanto en cuanto las aficiones de los equipos finalistas no pueden viajar a Sevilla, la RFEF y la Junta recurrieron al viejo truco de lanzar un globo sonda. Así, desde la Ciudad del Fútbol de Las Rozas dejaron caer que se planteaban que a La Cartuja pudieran entrar aficionados, aunque solo de Andalucía. Como era de esperar, la ocurrencia fue tildada de absurda y, lo más importante, tumbada por Sanidad.

"El fútbol sin aficionados no es fútbol"

“El fútbol sin aficionados no es fútbol”, llegó a declarar el realista Mikel Oyarzabal. "Es un día especial para nosotros y se tiene que hacer todo lo posible para que se juegue de una manera bonita para todos", añadió el '10' txuri urdin mientras la UEFA apretaba para que se jugara la final justo antes del pasado verano. "Jugar un partido sin público no tiene nada que ver. Hay que intentar en la medida de lo posible que se juegue con público", insistió el internacional español. Si había un equipo al que le interesaba jugar la final lo antes posible, ese era la Real, de ahí que el argumento del público le vino bien al Athletic, que se aferró a él y así se lo transmitió a la RFEF.

Rubiales intentó que el equipo bilbaíno fuera a Europa como finalista de Copa, ya que la Real aún tenía la posibilidad de ir como sexto de LaLiga, algo que finalmente hizo. Sin embargo, la UEFA no tragó y dejó claro que si no había final, nadie se clasificaría vía Copa y lo haría el séptimo de LaLiga. Como la excusa había sido jugarla con público y la pandemia no dio tregua, no hubo tiempo material y tuvo que dejarse para el año 2021. La fecha elegida, justo a la vuelta de un parón por selecciones, a priori perjudicaba más a la Real. Y así fue, pues mientras los donostiarras han tenido fuera a cinco internacionales, los bilbaínos solo dos.

placeholder El rey Felipe, junto al presidente de la RFEF, Luis Rubiales, en la última final de Copa. (EFE)
El rey Felipe, junto al presidente de la RFEF, Luis Rubiales, en la última final de Copa. (EFE)

Desde el punto de vista futbolístico y anímico, a diferencia hace ahora un año, cuando la Real era claramente favorita, la llegada de Marcelino al banquillo del Athletic ha tenido un efecto mucho mejor del que podía esperarse. Los donostiarras siguen teniendo mejor plantilla, pero el gen competitivo de los rojiblancos ha encajado con los métodos del entrenador asturiano, de ahí que el partido se presente a priori muy igualado. Aunque sea un tópico, el hecho de que la final sea también un derbi la convierte de por sí en aún más impredecible si cabe, además de apasionante por lo mucho que hay en juego. El orgullo, nada menos.

Con el Rey, pero sin el Lehendakari

Tal y como confirmó la Casa Real, Felipe VI presidirá la final de 'su' Copa entre los dos equipos vascos, aunque en esta ocasión, al no haber público, el monarca no escuchará los ya tradiciones pitos o abucheos a él y al himno de España. Además, en el palco de La Cartuja no habrá representación de las instituciones vascas. El Lehendakari, Iñigo Urkullu, no asistirá al partido, ni tampoco lo hará ningún otro representante del Gobierno Vasco, tal y como anunció su portavoz y consejero de Cultura y Política Lingüística, Bingen Zupiria. "Si no puede haber público, nosotros tampoco debemos estar allí", afirmó.

Y lo mismo harán los alcaldes de San Sebastián y Bilbao. "No voy a negar que con tristeza, pero como cualquier otro aficionado seguiré la final desde mi casa", confesó Eneko Goia. "Me da una pena terrible no ir a Sevilla, pero tenemos que ser responsables y actuar como lo hará toda la ciudadanía ese día", afirmó en la misma línea Juan Mari Basurto. "La pandemia ha impedido que vayamos a la final, pero estaremos con la Real en Sevilla", señaló el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano. De esta forma, Jokin Aperribay y Aitor Elizegi, presidentes de Real y Athletic, respectivamente, serán los representantes de la delegación vasca.

Quien en principio sí debería estar en La Cartuja estrenando su cargo de presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD) es José Manuel Franco, sustituto de una Irene Lozano que no acabó bien con la RFEF. Parafraseando el famoso así se la ponían a Felipe II, bien podríamos decir que así le han puesto la final a Felipe VI, posiblemente el único que agradezca que Athletic y Real, Real y Athletic, no estén acompañados de sus respectivas aficiones. Una pena, porque el mejor partido se habría jugado en las gradas.

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