Es noticia
Menú
La comida que Rubiales pagó a la prensa en Qatar y se cobró con un vídeo para blanquearse
  1. Deportes
  2. A mi bola
Kike Marín

A mi bola

Por

La comida que Rubiales pagó a la prensa en Qatar y se cobró con un vídeo para blanquearse

La RFEF grabó, editó y publicó imágenes de la invitación a los medios desplazados a Doha con las que se intentó blanquear la imagen de su presidente, aunque el efecto ha sido el contrario

Foto: Rubiales atiende a los medios que acudieron a la comida. (RFEF)
Rubiales atiende a los medios que acudieron a la comida. (RFEF)

"El único amo que respeta el periodista es el receptor de su información", sentenció el colombiano Javier Darío Restrepo, autor de cerca de treinta libros sobre ética periodística. Sin embargo, y en algo tan viejo como el propio periodismo, hay quienes siguen pensando que los periodistas están en venta y lo mismo pueden comprar su silencio, que tenerlos de su lado para contar la realidad como ellos quieren que parezca y no como realmente es. Evidentemente, como en todas las profesiones, hay excepciones que confirman la regla y, tratándose de la mía, no voy a ser yo quien generalice. Es tan sencillo como que cada uno se dé por aludido... o aludida.

Ejemplos de mercaderes ‘mediáticos’ se dan, por desgracia, con demasiada frecuencia. Con motivo del Mundial de Qatar, la Federación Española de Fútbol (RFEF) organizó la típica comida de confraternización con los medios que cubrían la información de la Selección. Según relató uno de los asistentes, a quien, por respeto, mantengo en el anonimato, “aprovechando el día de fiesta que Luis Enrique concedió a sus jugadores, el presidente Luis Rubiales, en nombre de la RFEF, tuvo a bien invitar a todos los enviados especiales a lo que se llamó "un cóctel", pero acabó siendo una (gran) comida en toda regla. Dicen los más veteranos que es una bonita tradición que se repite con los años y sirvan estas líneas para que se mantenga”.

Foto: José Francisco Molina, Luis Rubiales y Luis Enrique. (EFE/JuanJo Martín)

Y proseguía el ‘invitado especial’ en una crónica ciertamente ingeniosa: "El pomposo nombre del lugar de la cita ya apuntaba maneras. El hotel St. Regis de Doha no tenía pinta de albergar precisamente un McDonald’s. No es que uno no sepa disfrutar las exquisiteces de la comida norteamericana de vez en cuando, pero después de casi 20 días lejos de casa, un buen ágape no tiene precio. Nada más entrar en el complejo del St. Regis, al norte del espectacular West Bay de la capital qatarí, un enorme cartel anunciaba la presencia del restaurante Bibo, con la firma del chef malagueño Dani García, que cuenta con tres estrellas Michelin. Íbamos a comer bien, de eso ya no cabía ninguna duda, y todo pagado por Rubiales, que también tenía su gracia". Más claro, no se puede contar, la verdad.

Dejando claro que ante el vicio de invitar, siempre queda la virtud de no aceptar, y sobra decir que cada uno es libre de hacer lo que quisiera, a partir de ahí dependía de los periodistas que aceptaron la invitación de Rubiales elevar el encuentro a la categoría de noticia o mantenerlo en el ámbito privado. Esto último suele ser lo más habitual, salvo que realmente ocurra algo relevante o que merezca la pena ser contado a los lectores, oyentes o telespectadores, según el medio para el que se trabaje, pues, por más que se trate de un momento de relax dentro del estrés que supone cubrir un Mundial de fútbol, no se deja de estar trabajando y representando a un medio.

placeholder Rubiales, en el Khalifa International Stadium, de Doha. (EPA/Ali Haider)
Rubiales, en el Khalifa International Stadium, de Doha. (EPA/Ali Haider)

Sin embargo, y aquí radica el meollo de la cuestión, resulta que fue el propio departamento de comunicación de la RFEF quien grabó, editó y difundió un vídeo de la comida con el que claramente se pretendía blanquear la imagen de Rubiales. Claro que el tiro les salió por la culata, pues tras la prematura eliminación de España en octavos y la fulminante destitución de Luis Enrique, el video ha sido muy criticado por los aficionados. Aunque, curiosamente, no tuvo repercusión cuando la RFEF lo colgó en sus redes, sino cuando un servidor lo hizo en la suya, acompañado de un escueto "no comment", que tanto utilizaba John Toshack. "Y yo todo este tiempo preguntándome por qué la Prensa no pedía la dimisión de Rubiales después de todo lo que se ha destapado", comentó irónicamente un aficionado.

Una de las premisas del Periodismo es que los periodistas nunca deben ser los protagonistas de una información. Esto es algo que se enseña —o al menos se enseñaba— en la facultad, aunque, por lo visto, alguno del departamento de comunicación de la RFEF debió de faltar ese día a clase. Y es que, insistiendo una vez más en que cada periodista es libre de aceptar una invitación, ya sea por cortesía o porque le da la gana, y por más que se trate de un personaje como Rubiales, lo que no parece de buen gusto es que a los 'invitados especiales' se les exhiba en un compadreo que resta credibilidad y carga de argumentos a quienes creen que los medios están vendidos al poder.

¿Qué esperar de alguien que graba a ministros?

Pero, claro, ¿qué se puede esperar de un personaje que se atreve a grabar a ministros o contrata a detectives y después se atreve a hablar de una campaña de desprestigio contra él? Sin entrar a valorar el contenido de un vídeo que, como decía antes, a muchos aficionados les ha servido para sacar sus propias conclusiones de por qué apenas dos o tres medios estamos informando sobre las presuntas irregularidades del presidente de la RFEF, es evidente que la utilización que se ha hecho de él habrá incomodado a la mayoría.

El que quiera que se dé por aludido, pero que luego nadie se extrañe de que Luis Enrique, además de meter a todos en el mismo saco, prefiera concederle la entrevista tras ser destituido a Ibai Llanos, quien, por cierto, desveló que "me surgió una oportunidad que era ir en el avión de la Selección española. No a hacer directo, sino a grabar contenido. Pero no me sale de los cojones y no lo voy a hacer". Pues eso, olé lo tuyo, Ibai.

Foto: Molina, Rubiales y Luis Enrique antes del Marruecos-España. (EFE/F. Vogel)

Y acabo con otra sentencia del colombiano Restrepo: "El periodista es, ante todo, un servidor público; esa condición es la que le da dignidad y peso moral a su trabajo, y la que hace del medio de comunicación una empresa diferente". Pongo la mano en el fuego por la mayoría de mis compañeros, aunque desgraciadamente no por todos. Tampoco se puede poner, después de todo lo revelado, por el presidente de la RFEF, el investigado Rubiales, con quien el fútbol español está volviendo a la época del NODO. Será porque ahora no tenemos un Franco (Francisco), sino dos (José Manuel y Víctor), y una nueva Ley del Deporte que será buena para ellos, pero NO para el deporte español...

"El único amo que respeta el periodista es el receptor de su información", sentenció el colombiano Javier Darío Restrepo, autor de cerca de treinta libros sobre ética periodística. Sin embargo, y en algo tan viejo como el propio periodismo, hay quienes siguen pensando que los periodistas están en venta y lo mismo pueden comprar su silencio, que tenerlos de su lado para contar la realidad como ellos quieren que parezca y no como realmente es. Evidentemente, como en todas las profesiones, hay excepciones que confirman la regla y, tratándose de la mía, no voy a ser yo quien generalice. Es tan sencillo como que cada uno se dé por aludido... o aludida.

Real Federación Española de Fútbol Luis Rubiales Luis Enrique Prensa