Piqué juega con globos mientras el Camp Nou se viene abajo
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Alfredo Pascual

Agresión sin balón

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Piqué juega con globos mientras el Camp Nou se viene abajo

El capitán del FC Barcelona ya actúa como un empresario para sorpresa del aficionado culé

Foto: Gerard Piqué e Ibai Llanos (Balloon World Cup)
Gerard Piqué e Ibai Llanos (Balloon World Cup)

El pasado jueves nació un nuevo deporte. Inspirado en el antiquísimo arte de evitar que un globo toque el suelo, Ibai Llanos y Gerard Piqué, los promotores del asunto, dieron a luz el primer torneo internacional de la modalidad en Twitch. Fue un evento largo, de casi seis horas, celebrado en Port Aventura y que contó con varios patrocinadores de primer nivel. Es más, la emisión en directo alcanzó picos de audiencia de 650.000 espectadores, lo que le sitúa por encima del promedio de los partidos de LaLiga y a años luz de deportes consolidadados en España como el baloncesto o el ciclismo.

Se trata del enésimo éxito de Ibai Llanos, que ya ha demostrado que puede darle emoción hasta a una partida de canicas, pero no de Piqué, cuya actitud tiene desconcertada a parte de la afición culé. El futbolista hace años que se embarca en todo tipo de emprendimientos a través de su sociedad Kosmos Holding, que tiene por objeto "crear el futuro del deporte y el entretenimiento", en lo que sin duda serán los cimientos de su próxima etapa una vez se retire del fútbol.

No obstante, elucrubando el futuro, Piqué a menudo se olvida del presente. El presente es que es que sigue siendo el capitán del FC Barcelona, uno de los jugadores mejor pagados de la plantilla pese al diferimento -que no rebaja- de su ficha y el espejo donde se miran los canteranos de La Masía. Y lo que ven ahora esos chavales es a un capitán disperso, que lo mismo te aparece un miércoles en Melbourne para promocionar su Copa Davis que te funda un equipo de eSports o se pega seis horas de directo en una competición de globos.

No hay nada de malo en que los futbolistas empleen su tiempo libre como les plazca, pero la esfera pública exige ciertos sacrificios o, cuando menos, taparse un poco. Porque no es lo mismo producir un evento que estar hasta las 2 de la mañana haciendo el ganso en directo. Ese no es el Piqué que la afición veía como el próximo presidente del Barcelona.

Con el equipo noveno en LaLiga, con un pie fuera de la Champions en octubre y la suspensión de pagos a la vuelta de la esquina, el barcelonismo necesita más de Piqué. Necesita saber que su capitán, pese a que ya no es el mismo sobre el césped, está dejándose la piel por integrar a la legión de canteranos que están llegando al Camp Nou, que ha conjurado al vestuario para no recibir más goleadas en Europa, que, aunque todo vaya mal, hay un capitán capaz de sacarles de esta tormenta.

Gerard Piqué