Campazzo se va a la NBA: ¿cómo pertenecer a una élite de gigantes con una talla normal?

Uno de los mejores 'bajitos' del siglo XXI en Europa es una nueva estrella de la liga estadounidense gracias a sus cambios en el estilo de vida

Foto: Facundo Campazzo, en un partido este mes contra el Maccabi Tel Aviv. (Efe)
Facundo Campazzo, en un partido este mes contra el Maccabi Tel Aviv. (Efe)

Se va Facundo Campazzo a la NBA con casi 30 años, dejando atrás un camino de leyenda del baloncesto ACB y Euroliga, recorrido a base de mucha lucha contra corriente, pero sobre todo con gran humildad, capacidad de trabajo y escucha. La altura de Campazzo (179 cm.), está, hoy en día, apenas 3 cm. por encima de la talla media del varón español. En la ACB, Euroliga y NBA, sin embargo, la talla media de los jugadores ronda ya los 200 cm. ¿Qué se puede hacer, entonces, para pertenecer a la élite de un deporte de gigantes, con la talla de un ser humano normal? Desde mi punto de vista, Campazzo ha sido capaz de combinar, como muy pocos 'bajitos' antes, diversos elementos.

El 'momentum'

El primero de ellos, absolutamente necesario, ya lo manejaba hace 40 años un ingeniero que teníamos en casa. Nos hablaba de un concepto que seguro que los lectores han estudiado a lo largo del bachillerato. Era la llamada Cantidad de Movimiento. "Más os valdría -decía entonces- id practicándolo en cada entrenamiento, si no queréis que os echen del equipo sin remisión". Como sabrán, es una magnitud que se obtiene al multiplicar la masa de un objeto por su velocidad, y los físicos se refieren a este concepto como "ímpetu" o "momentum" de la partícula.

La lección concluía más o menos así: "Más vale que tus pocos centímetros y kilos impacten mucho, chaval, no queda otra". Es muy probable que al chaval Campazzo no le hiciera falta un ingeniero para recordarle esa fórmula de la mecánica clásica de objetos. Facundo es uno de los jugadores con más "ímpetu" que hayamos podido ver en nuestros más de 40 años de afición al baloncesto. El "momentum", en su caso, le viene de serie.

Campazzo, en un partido contra el Zalgiris Kaunas este mismo mes. (Reuters)
Campazzo, en un partido contra el Zalgiris Kaunas este mismo mes. (Reuters)

Pero siendo necesario ese primer concepto en cualquier tipo de 1,80 m que quiera jugar bien al baloncesto, la clave del gran éxito de Campazzo estos últimos años ha sido rodearlo de un entendimiento de la profesión, tanto dentro como fuera de la pista, realmente admirables.

En la parte que corresponde a su labor de 'playmaker' dentro de la pista, es evidente que pocos le hubieran podido ayudar más que Pablo Laso. En una carta que le escribimos hace tiempo, decíamos que cuando Laso era jugador, en realidad ya quería entrenarnos a todos. Con Campazzo a sus órdenes, Pablo ha tenido que disfrutar de forma muy especial. Me atrevería a decir que incluso más que con Luka Doncic. La puesta en escena del 'Facu' estos 3 últimos años (su toma de decisiones, su inteligencia y liderazgo en el ataque y en la defensa del equipo) es como si a Laso le hubieran traído los Reyes Magos un 'joystick' con el cual plasmar los pensamientos que ya tenía como jugador, pero con una capacidad de ejecución tres, cinco, o diez veces superior a la suya.

Veinteañero con panza

La guinda del pastel (sin azúcar) para haberse convertido en uno de los mejores 'bajitos' del baloncesto europeo en este siglo se la puso en bandeja su compañero Manu Ginóbili, con ese arte que tienen los mitos al caminar: "'Facu', te juro que jamás vi a un veinteañero deportista con una panza como la tuya". Ginobili llevaba unos años trabajando con las enseñanzas de la Psiconeuroinmunología, una rama de la ciencia médica que integra todas las disciplinas posibles para llegar a la raíz de los problemas y ofrecer las mejores soluciones. Bajo esas enseñanzas, el propio Ginóbili pudo alargar su carrera de estrella NBA hasta los 40 años. Ginóbili no es ingeniero, pero la conversación me la imagino más o menos así: "Por mucho ímpetu que le pongas, chaval, por mucha capacidad de ir entendiendo el juego que vayas acumulando, sin una conexión cuerpo-mente al máximo de tu potencial, con lo enano que eres jamás te respetarán lo suficiente".

El veterano líder convenció al joven talento: 'Facu' cambió su manera de comer, su modo de encarar los entrenamientos (muchas veces en ayunas), su relación con el descanso (en el alto rendimiento, descansar no significa convertirse en un ser humano sedentario que se deja la piel en la pista 3 horas al día). Y finalmente, pues ya ven, un inmejorable ímpetu, ordenado en la pista por un gran entrenador, encontró el imprescindible estilo de vida para obtener su máximo potencial de rendimiento. Un peligro público de 180 centímetros para cualquier equipo rival, que se va a llevar a las montañas de Colorado sus dos comidas al día, su descanso activo, su capacidad de bordar el 'pick and roll' y su mirada de 'chicho terremoto' (como lo llama el maestro Alzueta), para que Manu Ginóbili se sienta orgulloso de su chaval, y para que el baloncesto NBA siga disfrutando con un individuo de talla media, pero con unos recursos de gigante.

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