Tras el fichaje de Marc por Lakers

De 'Astérix' Epi a 'Obélix' Gasol, así prepara Pau su última aventura en el baloncesto

Con 40 años cumplidos, el mejor jugador de la historia de España busca una oportunidad final en la NBA con los Juegos Olímpicos de Tokio en su horizonte

Foto: Pau Gasol, en una imagen de archivo. (Reuters)
Pau Gasol, en una imagen de archivo. (Reuters)

Nos han llamado la atención las últimas declaraciones de Pau Gasol, cuando le preguntan por su posible vuelta a las canchas con 40 años, después de estar más de un año sin competir, y con una lesión que le ha dado mucha lata. "Quiero tener la oportunidad de contribuir, de sentirme necesario. No solo para estar allí. Eso no es lo que soy. Quiero disfrutarlo en plenitud, pero compitiendo". Se está hablando incluso de su fichaje por Los Ángeles Lakers, ahora que su hermano Marc ha llegado allí desde Toronto Raptors. "Es la oportunidad de nuestra vida (...) ser los primeros hermanos en jugar para los Lakers".

Es probable que Pau quiera disfrutar en plenitud. Pero es indudable que, con su regreso a las canchas, pretende también pasar a la gran Historia del Deporte. Nuestro mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, se ha propuesto que su nombre quede impreso en los libros, asociado a registros muy difíciles de superar.

Pau y Marc, en uno de sus históricos enfrentamientos en la NBA. (EFE)
Pau y Marc, en uno de sus históricos enfrentamientos en la NBA. (EFE)

Para que eso pueda suceder, Pau tiene que participar en los Juegos de Tokio. Si lo consigue, serían los quintos a los que acudiría, igualando a Juan Carlos Navarro como el jugador español de baloncesto con más participaciones. Superaría también al baloncestista más veterano en las citas olímpicas (José 'Piculín' Ortiz, pívot de Puerto Rico, jugó con 40 años en Atenas 2004), y, en el caso de que la selección española lograra una nueva medalla, batiría igualmente a Serguei Iovaisha, mítico alero y capitán en la Lituania de Arvidas Sabonis, Homicious ó Kurtinaitis, que conquistó la medalla de plata en 1992, en los Juegos de Barcelona, con casi 38 años.

Precisamente, en aquella cita olímpica de Barcelona, se produjo una situación parecida en nuestro baloncesto, con un final algo agridulce para los aficionados de entonces. Los lectores algo más veteranos se acuerdan seguro de Juan Antonio San Epifanio, el gran 'Epi'. El alero del Barcelona tenía entonces 'solamente 33 años, pero las lesiones lo habían castigado mucho. Epi lo había dado todo en su club, batiendo los récords de partidos jugados y de anotación. En la selección estaba amenazando la marca de 222 internacionalidades fijada por 'Nino' Buscató en los años 70, que dejó finalmente en 239 tras su retirada.

 Juan Antonio San Epifanio, 'Epi', en una imagen de archivo. (EFE)
Juan Antonio San Epifanio, 'Epi', en una imagen de archivo. (EFE)

La participación de Epi en los Juegos, llevaba asociada la opción de que el COE lo eligiera como el último relevista de la antorcha (cosa que finalmente sucedió), para recorrer los cien, doscientos metros que lo separaban del 'arquero' Antonio Rebollo, el atleta encargado de lanzar la flecha que encendería el pebetero, y que sigue siendo una de las imágenes más icónicas del movimiento olímpico internacional.

Aquella noche suponemos que fue difícilmente mejorable para Epi, una especie de 'Ásterix' de la excelente selección de irreductibles baloncestistas españoles de los 80. Pero la parte de la competición no cumplió las expectativas, y no hubo banquete final. España ofrecía muchas dudas. El puesto del seleccionador, Antonio Díaz Miguel, con más de 25 años de vigencia, estaba en entredicho. Se empezó a propagar el rumor de que Antonio se había visto forzado a seleccionar a Epi contra su voluntad. Y las duras derrotas se encargaron de poner la puntilla: España no pudo superar a la selección de Angola en el Palacio Olímpico de Badalona, con un ambiente en la grada inmejorable, asociado a una falta de química evidente en el equipo.

"Cuando pierdes un partido inesperado es doblemente amargo, y cuando sabes que vas a ser el hazmerreír y el saco de golpes en todos los sitios, todavía peor", declaró Epi, años después, acordándose del famoso 'Angolazo', la derrota por 63-83 frente a la selección africana, que nos eliminó de aquellos Juegos. La fiesta de Barcelona 92, con los deportistas españoles saliendo a hombros y mejorando sus marcas, obteniendo medallas en algunos casos absolutamente inesperadas, supuso, sin embargo, uno de los peores veranos para los seguidores del baloncesto masculino de selecciones.

Pau Gasol, en una imagen de archivo. (EFE)
Pau Gasol, en una imagen de archivo. (EFE)

Si Pau se pone en forma, y Sergio Scariolo decide contar con él para los Juegos de Tokio, la aldea española de irreductibles baloncestistas estaría encarando otra preciosa aventura. "Quiero contribuir, sentirme necesario", ha dicho Obélix Gasol que, como todos sabemos, se cayó en la marmita de la excelencia en una pista de baloncesto hace más de dos décadas. Y en este rincón donde les escribo las cartas, ya estamos soñando de nuevo con el banquete posterior; con los jabalíes llegando a la mesa de los exitosos guerreros y con cada uno de nosotros sentando en ella a sus personajes favoritos del Equipo Nacional, como lo bautizó hace medio siglo Antonio Díaz Miguel, el primer gran jefe de la tribu.

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