El Comité Olímpico Internacional se achanta

Ante una situación que define el futuro y la credibilidad del olimpismo, el COI ha decidido que no decide nada de momento. A un gran cliente como Rusia no se le trata mal

Foto: Lo anillos olímpicos en la avenida Paulista de Sao Paulo (Paulo Whitaker/Reuters)
Lo anillos olímpicos en la avenida Paulista de Sao Paulo (Paulo Whitaker/Reuters)

Ante una situación que define el futuro y la credibilidad del olimpismo, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha decidido que no decide nada de momento, limitándose a pasar la patata caliente de la suspensión de todo el deporte olímpico ruso a las federaciones internacionales, cuyos presidentes son en su mayoría miembros del COI. Un claro conflicto de intereses al que se llega con los respectivos miembros midiendo cuidadosamente perjuicios y ventajas de cada decisión. Hay dopaje, sí, pero NO PASA NADA, pensaron.

Examinemos:

1) Los presidentes de cada deporte consideran los Juegos como un evento, y sometidos a la tesitura de tomar medidas drásticas ponen el perjuicio económico por encima de la ética, es decir, su deporte por encima de la carta olímpica. 

2) El olimpismo ya no va de romántico honor, VA DE PASTA

3) Juegos Olímpicos=una franquicia. Se venden al mejor postor como la final de la Super Bowl o la de la Champions de fútbol.

3) El COI se enfrentaba a las siguientes presiones:

a) Sus patrocinadores

b) Sus contratos de televisión, particularmente el de la 'NBC' estadounidense. Una decisión radical a doce días de los Juegos de Río podría suponer un perjuicio económico cercano a los mil millones de dólares a corto plazo. A largo, la cifra es mareante.

c) La evolución del asunto y su gestión no han tenido ni pies ni cabeza. Ante la magnitud del problema —dopaje masivo, multideportivo, respaldado por el gobierno ruso—, el COI primero volvió la cara y después intentó crear una red de reuniones para ver cuándo se reunían, con la esperanza de que amainase el vendaval, pasasen los días entretenidos en reuniones de la nada, llegase y pasase Río, luego ya veremos.

d) Hay un antiguo miembro del COI y de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), el canadiense Dick Pound, que tenía una misión en su vida tras recibir todo tipo de desdenes en su fracasado viaje a la presidencia del COI: EL DOPING DE ESTADO RUSO, A PAGAR POR MIS ENEMIGOS DEL COMITE OLIMPICO INTERNACIONAL.

e) Pound ha utilizado tres elementos fundamentales: 

1) La verdad

2) Los medios canadienses y norteamericanos, especialmente el 'New York Times'.

3) La AMA, de la que fue presidente. Pound lleva años intentando que el COI afronte la situación. Yo le conocí en Madrid en el año 2007. Su intención era clara; su persistencia, nítida. Este año tiene todas las pruebas en la mano.

Thomas Bach (izq.), presidente del COI, y Vladimir Putin (der.), presidente de Rusia (Barbara Walton/EFE/EPA)
Thomas Bach (izq.), presidente del COI, y Vladimir Putin (der.), presidente de Rusia (Barbara Walton/EFE/EPA)

Finalmente, consideremos la situación empresarial de Rusia como emporio deportivo.

Rusia ha organizado Juegos Olímpicos, campeonatos del mundo, de Europa; ha ganado cientos de medallas desde que desembarcó en los Juegos en 1952; es el segundo gran cliente del COI; y va a organizar el Mundial de fútbol en 2018.

NADIE TRATA MAL A UN GRAN CLIENTE.

Luego está la amenaza de politización de todo el asunto. Todo termina de aquella maravillosa manera:

"SE DOPAN, SÍ, PERO SON NUESTROS DOPADOS".

Thomas Bach, segundo presidente COI tras Juan Antonio Samaranch. Su antecesor, Jacques Rogge, aplazó tantas decisiones fundamentales que le ha dejado un enorme globo lleno de mierda. Bach hace lo mismo: aplazar para el siguiente: Proféticas palabras de Cospedal:

"ES UN DESPIDO EN DIFERIDO... BUENO, EN DIFERIDO...".

Buscad en Google el significado de la palabra CHANTA en el habla coloquial argentina.

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