Cuando batir el récord de la hora con más de 100 años se convierte en una costumbre

Robert Marchand nació tres años antes del inicio de la Primera Guerra Mundial estableció una nueva marca de la hora para personas de su edad, un logro que motiva a cualquiera

Foto: La felicidad de Robert Marchand tras establecer el récord (Jacky Naegelen/Reuters).
La felicidad de Robert Marchand tras establecer el récord (Jacky Naegelen/Reuters).

El deporte es un constante reto de autosuperación. Cada paso que se da en la disciplina escogida se produce para mejorar el anterior. Salir a correr y un día hacer seis kilómetros, y al día siguiente ser capaz de hacer siete, y al día siguiente, ocho. Y así sucesivamente, hasta completar un maratón. Marcar un gol un día, y al día siguiente otro, y otro y otro. Subirse a una bici y empezar por escalar un puerto, o hacer 100 kilómetros, y acabar siendo capaz de sobrecoger al planeta al seguir rodando y rodando cuando la mayoría de los seres humanos no es que no pudieran sostenerse en pie, sino que ya han expirado tiempo atrás. Este último es el logro histórico de Robert Marchand, un hombre de 105 años que este miércoles estableció su tercer record de la hora para mayores de 100 años.

Cuando batir el récord de la hora con más de 100 años se convierte en una costumbre

En el velódromo nacional de Saint-Quentin-en-Yvelines, un hombre que nació en Amiens un año antes de que se hundiese el Titanic y que ha sobrevivido de alguna manera a las dos Guerras Mundiales que asolaron Europa, que era bombero y antiguo militante comunista, que se dedicó en sus años mozos al boxeo, se subió a una bicicleta. Es un señor pequeño, con la cara cortada por las arrugas y la sonrisa perenne en el rostro. A una edad en la que cualquier otro estaría postrado en su cama esperando recaudar su moneda para subirse a la barca de Caronte, él demuestra una y otra vez que la salud, la buena salud, pasada la centena de edad no es una utopía.

Sesenta minutos sobre la bici para recorrer un total de 22,547 kilómetros. Una marca que, sin embargo, se queda algo lejos del anterior récord que él mismo batió en 2014. En 2011, la Unión Ciclista Internacional (UCI) creó en su honor la categoría del récord de la hora para mayores de 100 años, Marchand lo estableció en unos increíbles 23,2 kilómetros. Pero no se quiso quedar ahí. En absoluto. Al año siguiente, superó esa marca con 24,25 kilómetros en Aigle (Suiza) y, por si fuera poco, hizo otro récord de aguantar 4 horas, 17 minutos y 27 segundos sobre la bici, a 23 km/h de media. Y dos años después, fue aún más allá. Volvió a batir su récord de la hora, que sigue vigente, con 26,927 kilómetros.

Y esta vez, dejó la marca para mayores de 105 años en 22,547 kilómetros... ¡y no le dejó satisfecho! Reconoció a la mucha prensa que le esperaba al acabar y todavía con los pies en los calapiés, que no se percató de la señal que le alertaba de los últimos diez minutos, ya que de lo contrario "habría ido más rápido". "Me sorprendió cuando se acabó", dijo Marchand.

22,528 kilómetros en una hora para este hombre de 105 años (Reuters).
22,528 kilómetros en una hora para este hombre de 105 años (Reuters).

La relación de Marchand con la bicicleta es extraña. Corrió cuando era poco más que un adolescente y sus resultados eran suficientemente buenos como para con el paso de los años dar el salto al profesionalismo, pero no pudo hacerlo porque le consideraron demasiado pequeño para ello. Su 1,'50 no le benefició. Y se olvidó de su sueño... hasta que se jubiló. A los 67 años empezó de nuevo a subirse a las dos ruedas para correr grandes carreras como la Burdeos-París y la París-Roubaix. Pero no fue hasta pasada la centena cuando empezó a llamar la atención del aficionado al ciclismo... y de cualquiera, en realidad, con sus récords de la hora.

La explicación a su longevidad no dista mucho de la receta que suelen dar los especialistas en salud: "Siempre practiqué deporte, comí fruta y legumbres y no tomé drogas, ni fumaba y solo un poco de alcohol". El diario 'Le Parisien' relató esta semana que Marchand hace una hora diaria de estiramientos, entrena durante otros 60 minutos en su bicicleta estática y después se pasa el día leyendo "para mantener su cerebro activo".

Veronique Billat, psicóloga y profesora de universidad que ha estado trabajando con Marchand todo este tiempo, reconoce que, en parte, ha tenido suerte. "Nunca ha tenido cáncer ni ninguna enfermedad grave", dice en declaraciones recogidas en 'Le Point'. Nada más levantarse, realiza pequeños ejercicios, come frutas y verduras y medio vaso de vino tinto al día". Eso sí, asegura que come menos carne de la que debería, ya que debe ingerir proteínas más de una vez por semana, como hace habitualmente. Y lanza un mensaje de positivismo: "Mientras pueda montar en bici, vivirá".

A rueda
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