FRIULI SE LEVANTÓ POR EL BRASILEÑO

El día que un fichaje encendió la chispa secesionista: "O Zico, o nos vamos a Austria"

La liga italiana estuvo a punto de vetar su contratación por motivos económicos, pero la movilización social en Udine hizo cambiar de opinión a la competición

Foto: Zico, del Udinese, a punto de lanzar una falta contra el Milán (Reuters)
Zico, del Udinese, a punto de lanzar una falta contra el Milán (Reuters)

¿Recuerda aquel verano del 95, cuando Vigo y Sevilla se echaron a la calle ante el descenso administrativo de sus clubes de Primera? Para deshacer el entuerto, hubo que ampliar la Liga a 22 equipos y perdonar esos incumplimientos burocráticos para que ambos conjuntos siguieran en la máxima competición. ¿'Spain is different'? Pues no tanto: las excepciones surgen de debajo de las piedras cuando una masa enfurecida las reclama. En España fueron los descensos, pero, ¿se imaginan que el Barcelona ficha a Mbappé, la Federación se opone a inscribirlo y eso acaba lanzando a la calle a toda una región con proclamas independentistas? Esto —aún— no ha sucedido en el Camp Nou, pero sí en la región de Friuli, en el Norte de Italia, en 1983.

En ese momento, el Udinese, el equipo más popular de la región y asentado en la Serie A, lucha por ascender ese escalón que le permita discutir el dominio de Juventus (Zoff, Platini, Rossi), Roma (Falcao, Ancelotti) y el incipiente Milan de Baresi. El Udinese carece de títulos que adornen sus vitrinas pese a ser propiedad de Lamberto Mazza, presidente también de la multinacional de electrodomésticos Zanussi, la segunda empresa más grande de Italia en 1983 y que, además de a su equipo, también patrocina al poderoso Real Madrid. No corren buenos tiempos para la compañía: las bajadas de ventas obligan a Zanussi a contraer su negocio y hacen que se planee el despido de 4.500 de los 30.000 empleados que hay en plantilla.

Sin embargo, pese a la delicada situación económica de Friuli, al Udinese le surge una de esas oportunidades de mercado irrechazables: Zico, el diez de Brasil, el que muchos apodan el 'Pelé blanco', el ídolo de un Flamengo con el que ha conquistado los últimos campeonatos brasileños, se pone a tiro. Pieza clave en una poderosa de selección brasileña que practicaba un juego vistoso y ofensivo y que, precisamente, cayó ante Italia en el Mundial de España, apenas un año antes.

Zico tenía 30 años y estaba convencido en probar fortuna fuera de Brasil, donde ya no quedaba nada por ganar. El objetivo final era un club grande de Europa, pero entre medias se cruzó la posibilidad de recalar en el Udinese, un club modesto que no solía estar entre la zona noble del calcio. Al comienzo la oferta del Udinese fue contenida, pero en cuanto el presidente Mazza vio que las opciones de contratación son reales, no pudo resistirse a preparar el mayor desembolso para un fichaje inesperado de la historia del club. La cifra que pide el Flamengo es de 4 millones de dólares (6.000 millones de liras), un hito en aquel momento. Pero el dueño de Zanussi, a través de diferentes sociedades, patrocinadores y cierto ingenio financiero (guiño, guiño), consigue reunir el dinero y el Udinese se lanza a por Zico ante el asombro del mundo del fútbol.

No se comprendía que el Udinese pagase 6.000 millones de liras por un jugador mientras se despedía a miles de trabajadores en Zanussi

Entre los aficionados del Udinese la ilusión corría por las calles. Llegaba a Friuli uno de los mejores jugadores del momento, sin trayectoria en Europa. Entre el resto de clubes del calcio, sobre todo entre los grandes, muchos no llegaron a creerse el fichaje hasta que el jugador aterrizó en Udine. En otros, el fichaje provoca repulsa. La prensa también se dividió: algunos sectores admiran la astuta maniobra de Mazza, pero otros no comprenden el gasto a las puertas de un ERE en Zanussi. Luciano Lama, el secretario general del CGIL, sindicato mayoritario en Italia, lo puse en su punto de mira: “Por un lado, Mazza prepara 4.500 despidos, y por el otro contrata a un jugador, pagándole millones de libras en concepto de ficha. Es un hecho intolerable”.

La oposición llegó después de los sindicatos. Federico Sordillo, expresidente del Milán y ahora miembro de la federación italiana, emite un dictamen anulando los fichajes de Zico por el Udinese y el de otro brasileño, Toninho Cerezo, por la Roma. El veto para fichar jugadores extranjeros se había levantado en 1980, pero la Federación quería devolverlo temporalmente para evitar que se despendolasen las cuentas de los clubes. Además, la federación italiana consideraba que estas contrataciones incumplían la normativa sobre la financiación con divisas extranjeras.

Manifestantes en Friuli amenazan con anexionarse a Austria (RAI)
Manifestantes en Friuli amenazan con anexionarse a Austria (RAI)

La noticia cayó como un jarro de agua fría en la ciudad de Udine, a tan solo 40 kilómetros de la frontera con Austria. La ciudad se echa a la calle para exigir su mediapunta brasileño, como los otros clubes. La plaza XX Septiembre —que curiosamente recibe el nombre por ser la fecha final de la reunificación italiana en 1870— se llena de manifestantes que muestran un sentimiento nacionalista que se creía extinto en la región, antigua parte del Imperio austrohungaro. Friuli, cansada, ya no solo habla de fútbol. Muestran su rechazo ser parte de Italia con pancartas como la popular "Zico o Austria", referente a su anexión al país vecino, pero también otras más explícitas como "Nos avergonzamos de ser italianos". Los udineses portan incluso algunas que llaman a marchar sobre la Roma “corrupta y traidora”, una de las reivindicaciones clásicas de la Liga Norte.

Un motor Ferrari en un utilitario

El verano se siguió calentando y el asunto trascendió el deporte. Los políticos de Friuli secundaron a la población y le plantaron cada a la.Federación, que insistía en la ilegalidad de los contratos, aunque con progresiva precaución al ver la insurrección en la calle. Incluso Sandro Pertini, veterano presidente de la República, tuvo que intervenir para templar gaitas: “Sí, me gustaría ver a Zico y a Cerezo jugar en Italia”, dijo a los medios.

Un Udinese-Inter de la temporada 1984-85
Un Udinese-Inter de la temporada 1984-85

Finalmente, para calmar los ánimos y dejar a todos contentos, el Comité Olímpico Italiano declaró inválido el dictamen de la Federación que impedía los fichajes de Zico por el Udinese y de Cerezo por la Roma. La noticia se recibió en Friuli como el primer gol de Zico.

Zico realizó una estupenda primera temporada, quedándose a solo un gol de Platini, el pichichi de la liga con 20 goles. Sin embargo, los sueños de verano suelen apagarse con la llegada del frío. Zico mantuvo al equipo en posiciones de Copa de la UEFA hasta caer lesionado frente al Brescia. El Udinese, un equipo formado por un genio y diez jugadores mundanos, se descompuso y terminó noveno, lejos de Europa. La prensa local recurrió al ejemplo de un motor Ferrari en un utilitario para explicar la situación del equipo. La siguiente temporada, las lesiones le tuvieron meses fuera del terreno de juego, y cuando regresó había perdido toda su velocidad y desborde, quedándose apenas para lanzar faltas.

No obstante, Zico dejó buen fútbol y es recordado con cariño en Udine, además de que aseguró el lleno en el estadio cada quince días. La aventura de Zico en Europa solo duró dos años y quedó deslucida por la falta de títulos, pero nadie podrá quitarle el durante el verano del 83, cuando una región de la otra parte del mundo se echó a la calle por él.

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