Paco Jémez y el mito de la posesión

Hay mayor relación entre remates y victorias que entre posesión y victorias, pero el aficionado de a pie sigue con la pedrada de las cifras de posesión

Foto: Paco Jémez durante un entrenamiento del Granada (Miguel Ángel Molina/EFE)
Paco Jémez durante un entrenamiento del Granada (Miguel Ángel Molina/EFE)

El aficionado español tiene una obsesión con la posesión que no cesa. Esta paranoia originó con la llegada de Pep Guardiola al banquillo del Barça, donde en la era digital en la que se puede ver hasta lo que pasa en el túnel de vestuarios, el club blaugrana dio un recital de juego y títulos que no se había visto hasta la fecha. Como el aficionado-periodista medio no sabía muy bien cómo explicarse lo que estaba observando a nivel táctico, se fijó únicamente en las cifras colosales de posesión. Muy pocos se pararon a pensar que ese estilo de juego provocaba esos números y no al revés.

Desde entonces existe una cruzada entre aficionados y periodistas sobre cómo se deber jugar al fútbol y qué estilo hace que un equipo sea "superior" sin pararse mucho a analizar las plantillas y evaluar si los jugadores que conforman esos equipos son los idóneos para un tipo de juego u otro.

Aquí es donde aparece Paco Jémez como estandarte del fútbol de posesión de los equipos más modestos. Querido por muchos y denostado por tantos otros, el ahora entrenador del Granada es alabado o criticado en la mayoría de ocasiones por un argumento equivocado:

Más posesión no tiene más relación con victorias que remates. Recuerdo a Paco González argumentar en la Cadena COPE durante las fechas del descenso de la temporada pasada que sin esas cifras de posesión el Rayo hubiese descendido incluso antes, defendiendo su estilo a capa y espada.

Sin embargo, nadie dijo que el Rayo acabó la temporada como el tercer equipo más rematador de Primera (solo por detrás de Madrid y Barça) y quinto más goleador, cifras muy recalcables –y con una relación más alta con los puntos que la posesión- para un equipo con uno de los presupuestos más humildes de toda la competición.  Al sacar estos hechos llega la pregunta obligada, ¿más posesión equivale a más remates?

El mérito de Jémez fue conseguir estar con los mejores en las métricas ofensivas que suelen convertirse en puntos con la plantilla de la que disponía. Para ello decidió creer en su idea de fútbol, que no es mejor ni peor que las demás, pero la supo llevar a cabo durante años.

Con la llegada de Julen Lopetegui al banquillo de la Selección más de uno se volvió histérico ante un posible cambio de estilo. En una de sus primeras ruedas de prensa ya alertó de que ningún estilo es innegociable: “Voy a trabajar cosas para mejorar en todas las facetas, pero no es rechazar nuestro estilo. Trataremos de saber reaccionar mejor en situaciones diferentes." 

En la tarea del seleccionador o cualquier entrenador está hacer esa evaluación: ¿Qué estilo le viene mejor a mi equipo con los jugadores que tengo? ¿Cómo puedo optimizar los resultados con este plantel?

Pero el atacar o defender a un entrenador basado en una cifra que tiene poco que ver con el resultado final tiene mucho de poético y poco de fáctico. Quizá deberíamos reflexionar sobre qué hace que un equipo gane o deje de ganar. Y tener el balón por tenerlo, sin crear ocasiones, no vale para nada. Lo dijo el propio Guardiola.

El Jurásico
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