Mientras Ancelotti se la juega en el Camp Nou, el basket salva el orgullo blanco
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José Félix Díaz

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Mientras Ancelotti se la juega en el Camp Nou, el basket salva el orgullo blanco

Algo falla cuando es el baloncesto el que consuela a Florentino Pérez. El presidente del Real Madrid se mueve entre la preocupación y la inquietud

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Carlo Ancelotti, entrenador del Real Madrid

Algo falla cuando es el baloncesto el que consuela a Florentino Pérez. El presidente del Real Madrid se mueve entre la preocupación y la inquietud. Ve que su nuevo proyecto no arranca, que el juego del equipo y que la figura de Ancelotti está cada días más cuestionada.

El italiano no encuentra el rumbo y la situación ha dejado de ser anecdótica. De la tranquilidad de los primeros días de agosto, la que se vivía en Los Ángeles con Ancelotti al frente,se ha pasado a la angustia. El portugués era un volcán, que no se casaba con casi nadie, pero que 'mantenía a todo el mundo alerta'. Ahora el vestuario se ha encontrado a un pacificador que busca quedar bien, no soliviantar al vestuario cuando lo que ha logrado ya es calentar a los que mandan. Estos últimos piensan que muchas de las decisiones las toma para tener a los jugadores contentos, para poder llevar al grupo, algo que choca con la filosofía del Real Madrid.

Los que conocen a Florentino Pérez dice que sufrió en Vitoria mientras veía cómo el equipo de baloncesto confirmaba que es el mejor equipo español en la actualidad. No se creía los mensajes que recibía. Quería desaparecer en algunos momentos, coincidiendo con los goles del Levante, cuando veía que la Liga se marchaba por segunda temporada consecutiva en la primera semana de octubre.

Mientras, los jugadores de baloncesto, los mismos que han visto como su presupuesto se reducía o como su capitán aceptaba una bajada de sueldo, aliviaban la pena blanca. La historia no es nueva. La pasada temporada ganaron la Liga, la pelearon hasta el último minuto y se la llevaron. Otros, con el autoproclamado a la cabeza, tiraban la Liga en octubre, algo que hace tener pesadillas a Florentino Pérez, que ha pedido a sus jugadores y técnicos que la historia cambie, que lo que dejan entrever sea un espejismo. El problema es que ni él mismo lo ve claro. Al menos tiene al baloncesto para apagar tristezas y para hacer pensar hasta tres a los dirigentes blancos. Esa sección, por cierto, que suma 21 Ligas, 23 Copas, 8 Copas de Europa y 3 Supercopas. Casi nada.

El partido del Camp Nou del 26 de octubre marcará el futuro de Ancelotti. Los optimistas hablan de la racha de Pellegrini tras unos malos resultados en el inicio de Liga. Fue ganar en la octava jornadas y pelear el título. El italiano ha empezado a ganar la misma jornada que lo hizo el chileno y, al menos, esperan seguir la racha que permitió al entrenador del City poner en aprietos al equipo azulgrana.

El problema es que en el madridismo se ha instalado la tristeza, la melancolía de cualquier tiempo pasado, pero no piensen que lo decimos por Mourinho. Ni mucho menos. Al menos eso dicen por la zona noble del Bernabéu.

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