Mata aterriza en un Manchester United que respira aires convulsos
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Antonio Sanz

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Mata aterriza en un Manchester United que respira aires convulsos

Llega Juan Mata. Se encuentra un equipo a 14 puntos del líder, clasificado para Champions, torneo que no puede jugar, y eliminado de las Copas

Foto: Juan Mata en un entrenamiento con el Chelsea (Reuters).
Juan Mata en un entrenamiento con el Chelsea (Reuters).

Ejemplo de entidad. Modelo a copiar. Envidia de gestión. Éxitos acumulados. Estabilidad inverosímil en el sector. Y con datos irrefutables. Hace cuatro años, la revista ‘Forbes’ situó al Manchester United detrás de los New York Yankees de Beisbol como segunda marca de equipo deportivo más triunfadora, con una fortuna estimada en 285 millones de dólares. Un año después, la misma publicación lo convirtió en la entidad con mayor éxito financiero del Fútbol por delante de Real Madrid y de Bayern de Múnich. Se convirtió en el primer club inglés en cotizar en la Bolsa de Londres -en el año 1991- alcanzando un valor de casi siete millones de libras esterlinas.

En la temporada 2012/13, los partidos del Manchester United sumaron un alcance de audiencia acumulada de más de tres mil millones de espectadores en todo el mundo, según los datos recogidos en un estudio de ‘Futures Data’ publicado en los medios oficiales de la entidad. Este informe expone que cada uno de los 54 partidos disputados por los ‘red devils’ generó una audiencia media de 47 millones de seguidores por choque. La consecuencia de este seguimiento es que más de cinco millones de productos con licencia oficial del ‘ManU’ se vendieron en el último curso, incluyendo más de dos millones de camisetas. Los productos oficiales se venden en más de 130 países. Ahí queda eso.

El anuncio de la salida de Sir Alex Ferguson se convirtió en el terremoto esperado después de veintiséis temporadas al frente, batiendo todos los registros de estancia imaginables. Lo que nadie recuerda hoy, y ese es el discurso del escocés estos días, es que hasta cuatro años después de aceptar el cargo no conquistó el primer título. Fue en una final de la Copa de Inglaterra de 1990 ganando en el partido de desempate al Crystal Palace. Esos primeros años de sequía también impacientaron a la grada que acabó adorando a quien cambió la historia moderna de Old Trafford. Pero el ídolo también transitó por malos momentos con el despido. Su cabeza planeó por la mente de aquellos rectores que el tramo final de la década de los ochenta mantuvieron la paciencia habitual. Las crónicas de la época relatan que una victoria in extremis ante el Nottingham Forest en la ‘FA Cup’, rompiendo una racha de ocho partidos sin ganar, resultó básica para mantenerse en el puesto.

Ferguson, probablemente, se olía en la primavera de 2013 la decadencia de un equipo que, pese a todo, acabó sumando su decimotercera Premier League bajo su sostenible paraguas (la primera la logró en 1993, siete campañas después de comenzar esta longeva etapa). La propiedad, consciente de la dificultad de encontrar al sucesor, optó por cargar toda la responsabilidad en Sir Alex. Éste eligió a un compatriota, un hombre recto: David Moyes. Para evitar suspicacias ante un hipotético arranque dubitativo, el ‘ManU’ firmó seis cursos al joven escocés que había vivido en la orilla del Merseyside querida por los hinchas del club. El trabajo en el Everton y la amistad con Ferguson lo llevaron al sillón más deseado. Ni Pep, ni ‘Mou’. Perfil bajo, sin sombras adyacentes, para relevar al incombustible ‘Fergie’.

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La familia de Malcolm Glazer, ávido empresario neoyorquino afincado en Florida, nunca se metió en las cuestiones deportivas pese a dominar la propiedad del club desde el año 2005. Pero sus hijos Avram y Joel, los ahora copresidentes ejecutivos, observaron la salida de Sir Alex como el momento para comenzar a manejar las directrices deportivas. Para empezar, despidieron del cargo al brazo ejecutor de Ferguson, David Gill. Con una antigüedad de más de quince años en el club, primero como director financiero y después como director general ejecutivo, es un hombre con poderosos tentáculos en la Federación Inglesa de Fútbol, dónde fue vicepresidente, y en la Uefa. El relevo, un chico de la casa, Ed Woodward, sufrió lo suyo en los primeros pasos dados al frente de esta locomotora deportiva y comercial que es el Manchester United.

La dupla Woodward-Moyes no arrancó con la fuerza de la todopoderosa Gill-Ferguson. Para empezar, la estructura del veterano escocés quedó derribada apartando de la línea de fuego a Martin Ferguson, el hermano agente, histórica pieza clave de esta parcela en el Manchester contemporáneo. Los lentos movimientos en los fichajes parecían más los de una entidad imberbe y sin experiencia. Así dejaron tirado a Ander Herrera tras presentarse en la LFP a no sabemos qué o no fueron capaces de cerrar la operación de Fabio Coentrao porque el cierre del mercado se echó encima. Al final, se impuso la primera decisión unilateral del nuevo inquilino del banquillo firmando a Fellaini, quien ha encadenado una lesión tras otra. Los ayudantes de Moyes en los despachos optaron por lo seguro. Sin embargo, han terminado maldiciendo la operación.

Y llega Juan Mata. Se encuentra un equipo a catorce puntos del Arsenal, el líder de la Premier, clasificado para octavos de la Champions -competición que el burgalés no puede jugar- y eliminado de las Copas. La última afrenta del Sunderland le dejó fuera de la final de la ‘Capital One Cup’ tras caer en los penaltis. Era la última curva. No supieron tomarla. Pero Mata ficha porque tiene una personal y particular carrera contra el crono. Contra el reloj que sostiene Vicente del Bosque de cara a Brasil. Por eso, ha presionado al Chelsea para salir cuanto antes. Se encuentra a cuatro meses del reto.

El ‘10’ ha demostrado durante dos temporadas ser el mejor, pero según Mourinho es un futbolista que no aparece en los momentos importantes. Prefiere a Oscar o a William. El Valencia percibió, entonces, 30 millones de libras. El Chelsea ingresará 40 millones de libras. Es decir, en dos años y medio, una plusvalía de diez ‘kilos’. Lo peor es que se refuerza a un rival directo… con quien en este curso ya no se verá las caras. Desde la óptica de Mou aportará buen género a un débil conjunto que podría restar puntos al Arsenal y al City en los duelos directos que restan en la pelea por la Premier. Mata será utilizado como bálsamo curativo para calmar el tremendo vaivén que sacude Old Trafford. A Ferguson lo vieron en el vestuario de Stamford Bridge el pasado domingo. Moyes no quiso apartarlo de la foto para demostrar que comparten culpas. Mata confía en no salir retratado.

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