El subcampeón Klopp no pierde la simpatía de Florentino Pérez

Solo un descalabro en Milán impediría la continuidad de Zidane como entrenador del Real Madrid, pero el presidente madridista no se olvida del técnico alemán del Liverpool

Foto: Klopp ha perdido cinco finales (Michael Dalder/Reuters)
Klopp ha perdido cinco finales (Michael Dalder/Reuters)

Lo llevaba guardado y lo ha soltado. Carlo Ancelotti ha lanzado un torpedo a la línea de flotación de Florentino Pérez. El hombre tranquilo, el mismo que aterrizó en el Real Madrid para pacificar las cosas tras la belicosa etapa con Mourinho, presenta su lado más oscuro en una biografía titulada ‘Liderazgo tranquilo’. Tras unos primeros párrafos desvelados en la revista británica ‘Four, four, two’, el entrenador italiano devuelve al presidente el dardo envenenado que este le clavó cuando fue despedido. Aquella salida recibida de manera tan impopular en el vestuario y bautizada como “la necesidad de un nuevo impulso” se transforma en un 'boomerang' cuando Ancelotti revela las injerencias del mandamás por no cuidar a su “jugador estratégico”. Las quejas del agente del galés por la posición que este ocupaba en el campo llegaron al entrenador que, según su versión, hizo caso omiso. Nada podía hacer más daño a Pérez: la fama de metomentodo, especialmente en las cuestiones deportivas, y el exceso de protección a Bale, todo en la misma acción de ataque. Desde luego, la venganza es un plato que se sirve frío. Que se lo digan al hombre tranquilo.

Explicada está la buena relación de Ancelotti con los pesos pesados del vestuario, circunstancia que le costó el cargo, más allá de la ausencia de títulos que también melló las ya escasas opciones. La victoria en Lisboa salvó in extremis el puesto, pero el segundo ‘match ball’ ya no lo superó. El casting de entrenadores arrancó para Florentino Pérez, quien escucha poco y oye menos en estas resoluciones. Poco le importó quienes le aconsejaron que prorrogara la estancia del italiano. Lo había sentenciado por su mano blanda y por la ausencia de trofeos. Pero hasta llegar a Benítez se recorrió un largo camino para derivar en quien terminó casi de interino en su regreso a casa. En uno de los picos más altos nos encontramos con quien esta semana ha perdido frente al Sevilla la Europa League. Jürgen Klopp daba por cerrado su ciclo en Dortmund y se situaba entre los hipotéticos candidatos para entrenar al Real Madrid. Sin embargo, tampoco fue el primero de la lista, ni siquiera el segundo.

Klopp entrenaba al Dortmund que eliminó al Real Madrid en las semifinales de Champions de 2013 (Bernd Thissen/EFE)
Klopp entrenaba al Dortmund que eliminó al Real Madrid en las semifinales de Champions de 2013 (Bernd Thissen/EFE)

Löw, el primero de la lista

Florentino Pérez confía hoy en Zidane, quizá también después del 28 de mayo, sea cual sea el resultado. La propaganda que reviste al presidente no para de elogiar el sprint final del Real Madrid y arrincona los tics de inexperiencia demostrados por el francés. Tras cinco meses al frente del equipo, ha presentado pocas innovaciones tácticas, no ha recuperado ni a James ni a Jesé, no ha afianzado la esperada progresión de Varane y ha devuelto el protagonismo a Casemiro y Lucas Vázquez, marginados al principio de su mandato por prescripción popular. Con las armas de su predecesor, a Zidane le ha funcionado su cartel de estrella para adornarse frente a la opinión pública. Poco más… salvo que gane la undécima. Entonces sí, entonces ese día será probablemente clonado para el Olimpo blanco. Pero hasta llegar a Zizou, antes se escribieron algunas páginas con colegas de profesión, empezando por una vieja obsesión del dirigente: Joachim Löw. El hoy seleccionador alemán es el entrenador modelo que gusta al presidente Pérez. Sin embargo, en los dos intentos efectuados —antes y después de Ancelotti— se ha encontrado con la negativa del alemán: preparaba el Mundial de Brasil y luego la Eurocopa de Francia.

Con el ‘no’ de Löw en la alforja, tocó sondear a Mourinho, quien acababa de ganar la Premier. Las dos partes optaron por no resquebrajar la buena relación existente y se citaron para encontrarse en el futuro. El tercero en discordia era un hombre a quien no apresaba contrato alguno. Le hablaban de que Klopp había decidido tomarse un año sabático, nada más lejos como se demostró un trimestre después al aceptar la propuesta que llegó de Anfield. Tras el tanteo inicial, llevado a cabo por el mismo italiano que le acercó a Ancelotti, las injerencias del poder habían llegado a oídos del técnico natural de Stuttgart. Con todo cariño deslizó que no aceptaría ni una intromisión en la parcela deportiva, algo que chirrió en Concha Espina. Entretanto, el más alto ejecutivo del club seguía bombardeando al presidente con la opción de Benítez. A Pérez le seducía Klopp porque entiende que es lo más parecido en personalidad a Mourinho. Para él, el entrenador del Real Madrid debe discutir el protagonismo a las estrellas del vestuario… porque poco más cometido observa en ellos. Por eso no pierde la simpatía hacia quien semanas después optó por devolver grandeza al Liverpool, que tras escasos meses de trabajo ya lo ha asomado a Europa.

Leyenda de perdedor de finales

Florentino se quedó prendado de su personalidad en la eliminatoria en la que el Dortmund sacudió al Real Madrid en 2013. La leyenda de perdedor de finales acompaña a quien también arropa una frase más próxima a la fábula. Entonces, en una charla distendida con algunos periodistas, el dirigente se encargó de minimizar su figura atribuyéndole que “Jürgen es un entrenador de niños”. Horas después su equipo recibía un serio correctivo de quien después caería en la final de Wembley. Klopp cuyo tributo son cinco títulos —las dos últimas Bundesligas que no atrapó el Bayern— frenó durante una etapa el dominio del todopoderoso conjunto de Múnich. Hoy, tras casi un curso en Liverpool ha rozado —perdiendo dos finales— los primeros trofeos. Florentino no le pierde simpatía, pese a ser consciente de que ahora solo un descalabro en Milán va a impedir la continuidad de Zidane. Pero no se olviden de Klopp, Florentino tampoco lo hace.

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