La desesperada llamada de Pogba a Zidane para evitar su pequeño infierno

Al centrocampista francés le gustaría jugar en el Real Madrid, pero sobre todo no ve nada clara su vuelta al United, un club al que aún guarda rencor tras salir de él como salió

Foto: Pogba, en las semifinales de la Eurocopa con Francia. (EFE)
Pogba, en las semifinales de la Eurocopa con Francia. (EFE)

A la espera de la comunicación oficial, parece un hecho que Paul Pogba será nuevamente jugador del Manchester United por una cantidad que superará los 100 millones de euros. Otro gran negocio para la Juventus de Turín que ha sabido sacar partido de la subasta en la que se ha visto involucrado el centrocampista francés. El desmedido interés de Mourinho unido a las intenciones sutiles de Zidane lo colocan a la altura de Neymar -si alguna vez nos enteramos verdaderamente del coste definitivo- y por encima de Cristiano Ronaldo o Bale, que rondaron la centena, o de Luis Suárez o el mismísimo Zinédine. Sin duda, las excelentes relaciones entre el asesor deportivo del futbolista y el Manchester United salen reforzadas durante este verano. Será el tercer jugador de la misma ‘cuadra’ que acaba en Old Trafford, tras Ibrahimovic y Mkhitaryan. El empeño de ‘Mou’ en arrebatar al galo al Real Madrid es determinante en una operación que ‘Zizou’ observa con pena y de la que el propio Pogba recela tras el particular calvario sufrido hace solamente cuatro años.

Pogba mantenía viva la ilusión pese a que la Eurocopa celebrada recientemente en Francia no ha resultado satisfactoria para él. No obstante, su imagen, como uno de los jóvenes valores del continente, no se ha rasgado. Este excéntrico futbolista de 23 años, con ascendencia de la antigua Guinea francesa, ha peleado lo indecible para fichar por el Real Madrid. Ha resultado extraña la pasividad de quien se vuelca con quien anhela vestir de blanco. La falta de obra demostrada por Florentino Pérez choca con otras acciones del pasado, pese a escuchar del entrenador que es un jugador que crecerá con el paso a la madurez. Y es que Pogba ha retrasado todo lo que ha podido su respuesta afirmativa al ManU. El recuerdo vivido anteriormente lo dejó marcado, especialmente el trato recibido por parte de Sir Alex Ferguson. Que el escocés ya no se encuentre en el día a día es la baza que ha jugado Mourinho para convencerlo. Sin embargo, la memoria no le invita a presumir de un tiempo confortable en Manchester.

En octubre de 2009, Paul aterrizaba en el noroeste de Inglaterra con 16 años procedente de Le Havre. En edad juvenil, pasaba por ser una de las mejores promesas perseguida al vuelo por los cazatalentos de Ferguson. Centrocampista potente, con enorme poderío físico, destacaba por abarcar gran cantidad de territorio verde y por desenvolverse con facilidad en ambas áreas. Pero las ilusiones de esta perla guineana se fueron desvaneciendo poco a poco. Sir Alex tardó dos años en hacerlo debutar con el primer equipo -en un partido de Copa de la Liga- y seis meses más tarde se estrenaría en Premier sustituyendo a Chicharito en un partido ante el Stoke City. La falta de oportunidades y verse relegado al banquillo resultó básico para estimar que ocupaba una estación equivocada. El manager escocés no supo manejar el crecimiento de Pogba y la relación acabó peor de lo imaginado. Un Ferguson soberbio se encontró con la rebeldía del chico y los últimos meses se convirtieron en un pequeño infierno para Paul.

La temporada 2011/12 concluyó con una presencia testimonial de Pogba en las alineaciones: siete ratos en siete partidos, incluida la fugaz aparición en San Mamés ante el Athletic. El día que se rindió y decidió salir de Old Trafford lo tiene aún marcado: 31 diciembre de 2011, partido Manchester United-Blackburn Rovers. Antes de aquel episodio, había solicitado audiencia para pedir explicaciones al mandamás. Del despacho salió llorando por la falta de oportunidades tras retar al entrenador: “si no me pones, no te puedo demostrar si estoy listo o no”. Ferguson castigó la osadía del galo colocando a Rafael, un lateral derecho, como mediocentro. Aquella tarde entendió que todo estaba perdido en Manchester. La cuerda de la relación se tensó y las últimas semanas las vivió en solitario en el gimnasio, al margen del grupo. El chico se había negado a ampliar contrato y Ferguson contraatacó con altivez y cólera. Además, alguien le había informado que el jugador se había comprometido hacía varios meses con la Juventus.

Pogba, tras perder la final de la Eurocopa contra Portugal. (Reuters)
Pogba, tras perder la final de la Eurocopa contra Portugal. (Reuters)

El reto de regresar por la puerta grande a Old Trafford, ya sin el gran diablo rojo que tanto le amargó, no acababa de satisfacer al francés, especialmente por la influencia que mantiene sobre su persona, Zinédine Zidane. Paul no termina de estar limpio de rencor, si bien ha rematado asumiendo que no encuentra el agujero para colarse en el Real Madrid. Varias han sido las conversaciones que ha mantenido con su compatriota y técnico blanco. En las mismas, ‘Zizou’ ha sido prudente solicitando paciencia a su interlocutor. El entrenador era consciente de que sólo un gran campeonato en Francia’16 lo aproximaba al Santiago Bernabéu. Pero la Eurocopa dio lo que dio y Pogba se quedó a medio camino. Para Zidane, el mediocampista cuenta con mucho tiempo de mejora, avala su poderío físico, su ordenamiento táctico y su excelso trabajo en las dos áreas. Así se lo ha expresado a Florentino. Incluso, no se ha cortado al destacar públicamente sus condiciones y reconocer que le gusta.

Pero el ímpetu del dirigente se frenó en seco tras lo acontecido durante el torneo galo. El presidente desconfía del futbolista y de su entorno, también del asesor deportivo. Lo observa en paralelo como a Benzema: chicos que precisan demasiados mimos y que lejos del césped son incontrolables. Además, no le apetece vender a James o a Isco. La última llamada de Pogba a Zidane fue un desesperado intento de súplica. Pero ‘Zizou’ no puede hacer más. Aquel pequeño infierno no parece que volverá a repetirse. Mourinho reemplaza a Ferguson en el 'Teatro de los sueños'. Pero Paul no termina de espantar su particular pesadilla. 

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