Zidane empuja a Marcos Llorente a salir del Real Madrid
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Antonio Sanz

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Zidane empuja a Marcos Llorente a salir del Real Madrid

El técnico blanco no tiene sintonía con el mediocentro desde sus tiempos en el Castilla y le dejó fuera tanto de la Supercopa de España como de la de Europa. El jugador piensa en alternativas

placeholder Foto: Marcos Llorente puja por un balón con Kaká en el amistoso contra las estrella de la MLS. (EFE)
Marcos Llorente puja por un balón con Kaká en el amistoso contra las estrella de la MLS. (EFE)

En una semana comprobó la cruda realidad del Real Madrid… y de lo que viene. Los tres primeros partidos oficiales le hicieron ver lo que ya presuponía: que el curso será un camino de espinas, o al menos bien diferente a lo que soñó. Zinedine Zidane estimó la exclusión de la lista de convocados de Marcos Llorente para la final de la Supercopa frente al Manchester United y para el doble enfrentamiento frente al FC Barcelona, también con un título de por medio. Al chaval de 22 años tampoco le rechinó el movimiento de su entrenador. Ya se conocen, ya han convivido, ya han compartido equipo anteriormente. Si bien la vida es diferente para ambos. Uno, el técnico, maneja con plenipotencia los destinos deportivos de la plantilla; el otro, el meritorio, se hizo digno de premio para ocupar hoy una plaza bien remunerada en Chamartín. Esa experiencia positiva en el Deportivo Alavés lo consagró, al menos, para demostrar que cuenta con un sitio en el grupo... aunque el actual entrenador no lo tenga tan claro.

El curso en Vitoria resultó ufano para Marcos. Tras dos temporadas de luces y sombras en el Castilla, club y futbolista entendieron que era el momento de volar. El destino elegido ayudó al crecimiento del centrocampista, quien se convirtió en una de las revelaciones del campeonato. El cedido por el Real Madrid cumplía las expectativas que la entidad tenía depositadas en su figura, pero también arrancó el gusto a otras sociedades. Esta circunstancia provocó que la dirigencia blanca se moviera con rapidez y avidez. Hasta los oídos de la cúpula llegaron informaciones que lo asociaban con la codicia de otros clubes poderosos. Por tanto, en un movimiento tan ágil como silencioso, la entidad negoció una nueva vinculación contractual con el consiguiente aumento de protección en forma de millones para rescindir el vínculo. Es curioso que aún hoy se desconozca públicamente el contenido del acuerdo. El Real Madrid no ha hecho oficial ni la duración ni la cláusula. Solo se conoce extraoficialmente, así ha informado el diario 'AS', que los interesados deben dejar en la caja del paseo de la Castellana 200 millones de euros.

placeholder Marcos Llorente jugó la pasada temporada cedido en el Alavés. (EFE)
Marcos Llorente jugó la pasada temporada cedido en el Alavés. (EFE)

No llena el ojo a Zidane

Zidane y Llorente coincidieron temporada y media en el Castilla, hasta el salto del francés al primer equipo relevando a Rafa Benítez. Pero la vida no les hizo amigos, tampoco enemigos. Sin embargo, no existe empatía, no conjuga en ellos un sentimiento afectivo, solo profesional. Por cierto, que nadie se alarme ni busque problemas: este tipo de convivencia es más que común en la relación entre un técnico y un futbolista. La cuestión es más deportiva. Al entrenador Zizou no termina de llenarle el ojo el jugador Llorente. Sin embargo, en la cúpula blanca la opinión es radicalmente opuesta a la del responsable de la plantilla. Por eso, la trayectoria del chico siempre se ha seguido con mimo, más allá de las connotaciones familiares que siempre le han acompañado (o perseguido).

Carlo Ancelotti le dio refugio en la que resultó su primera pretemporada con el primer equipo. Marcos, en ese primer curso con Zidane en el Castilla, obtuvo la primera recompensa: el italiano completó con el mediocampista una convocatoria liguera. Fue en noviembre de 2014 y el Real Madrid ganó en La Rosaleda al Málaga. Llorente no disputó ni un solo minuto, pero la experiencia le permitió compartir escena con las estrellas del equipo. Ese año con Zidane tuvo demasiados vaivenes: empezó jugando, los resultados no acompañaron y desapareció mes y medio de las alineaciones, poco a poco recuperó la titularidad, pero sin llegar a ser un indiscutible para el técnico galo.

Foto: Mayoral celebra un gol en la pretemporada. (EFE)

Eso sí, la llegada de Benítez le hizo albergar esperanzas de que algo variaría en su posición. Rafa le hizo debutar, reemplazando a Kovacic, en un partido de sobremesa en el Bernabéu ante el Levante. Volvió a aparecer en otro choque liguero contra la UD Las Palmas y en el partido de Copa en Cádiz, donde participó los 90 minutos que no debió jugar Cheryshev. Pero la vida de Llorente cambió con el cambio de entrenador y solo volvió a reaparecer en la orilla del primer equipo en una visita al banquillo que le concedió Zidane. El mismo que le había relegado fuera de la convocatoria en el debut liguero con el Castilla frente al Ebro. Se acabaron igualmente los tiempos de entrenarse con los ‘mayores’, pese a que con el francés en el filial ya casi era intocable —aunque se inventase como defensa central—, algo que se convirtió en real con el reencuentro con Ramis, con quien antes había trabajado en etapa juvenil.

El arranque de temporada —se le vio por primera vez de corto durante unos minutos en Riazor— ha elevado las sospechas de lo que aguarda para Llorente en este curso. Sabedor de que no llena el ojo al técnico, el chico ha querido escuchar las opciones que tiene de salir a jugar. Con 22 años, no pretende ser un futbolista residual en la plantilla y quiere que el Real Madrid lo comprenda y le permita seguir fogueándose. En estas, apareció el Atlético de Madrid interesándose por el chico con la intención de devolver el golpe de Theo Hernández. Pero si algo tiene claro Florentino Pérez es su negativa a reforzar al vecino, más bien al contrario: se muestra airado por el gradual crecimiento experimentado por los rojiblancos. Antes de esa renovación clandestina, el Manchester City lo intentó. Pep Guardiola consideró que Marcos contaba con galones para pelear con Fernandinho o Gundogan. Pero en aquel momento, en Concha Espina estuvieron rápidos para echar a tiempo el candado. La falta de química entre Zidane y Llorente puede acabar con el chico fuera de Chamartín en este curso. Pero su futuro futbolístico, más allá de sus raíces, le hace intocable para la dirigencia blanca.

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