¿Hace bien el Atlético de Madrid en vender a Griezmann en enero?

Antoine Griezmann está viviendo unos meses convulsos en el Atlético de Madrid por su nivel ofrecido sobre el césped del Metropolitano y por su 'labia' cada vez que habla fuera de España

Foto: Griezmann, este miércoles, celebrando su gol. (Reuters)
Griezmann, este miércoles, celebrando su gol. (Reuters)

El de la Roma no resultaba para él un partido sencillo. La ira de la afición cayó sobre su imagen no en un día cualquiera. La gente dijo basta y bajó el pulgar durante el derbi. Acabó cansada de esperar, de provocaciones pueriles y de la falta de gol, o quizá los términos de esta ecuación deben ser inversos. El coqueteo de Griezmann terminó pasando factura. Por más que la vuelta al gol sea lo esperado, algunos seguidores rojiblancos buscan ya la permuta. Pero son magnánimos porque sienten que mientras esté en la familia, toca sumar. Ahora, la patata caliente la tienen el entrenador y la propiedad. Son ellos a quienes corresponde poner caducidad a la estancia del francés en el Atleti. Este último verano, la historia pudo tener otro final, pero no quedó más remedio que acatar el chantaje al que se vieron sometidos: el club, sancionado, no podía inscribir jugadores. Con la Liga de Campeones en el limbo, bálsamo de los últimos cursos, el debate ya habita en la grada: ¿hace bien la entidad en vender al galo en el siguiente mercado? Opiniones, como los colores. La llegada de Costa y Vitolo puede recuperar al chico, quien por otra parte, se quedó en Madrid al loor del dinero.

Los parones de Liga hacen temblar al Atleti en cuanto a Griezmann se refiere. Se es consciente de que el tiempo que pasa concentrado con la Selección le vuelve vulnerable mediáticamente. Se le suelta la lengua y el runrún crece. La última metedura de pata, o no, la resolvió en la televisión, en la cadena gala 'Telefoot'. Parte de sus declaraciones llegaron tarde a España, días después de ser realizadas. Las palabras significaban que estaba convencido de la elección tomada en verano, es decir, que fue un acierto seguir en Madrid. También descartaba partir en enero: “no he hablado nada sobre mi salida, pero tengo que mejorar y encontrar mi mejor forma. Hay partidos que no tiro ni una sola vez a puerta y eso es problema mío”. El autor del primer gol en el Metropolitano se ha convertido en un futbolista previsible. Más allá del nuevo San Mamés, poco o nada de juego y escasos goles. Todo muy lejos del talento que posee y que demostró ante los italianos. La preocupación aterrizó en la propiedad que quiso, acompañado del entrenador, acunar al chico. A la vuelta de la última estancia en Francia, se provocó una reunión con Griezmann para requerir su compromiso. El francés admitió el mal momento, pero sin dar señales de arrepentimiento.

Simeone ha intentado todo. Solo falta dejarlo en el banquillo. Pero esa secuencia no está en los planes del técnico. Lo invitó a una celebración familiar íntima -el único de la plantilla-, lo arropó con vídeos históricos de rendimiento -buscando una motivación extra- y lo castigó públicamente con una crítica severa -“aquí nadie gana partidos”-. El fracaso del técnico es evidente: nadie ha visto al mejor Griezmann en los últimos meses. A partir de aquí, el entrenador argentino confía en que volverá a dar la mejor de sí, pero entretanto la Liga se ha escapado y la Champions está casi perdida. En el Consejo de Administración no lo tienen tan claro. Su comportamiento el pasado verano, solicitando cantidades salvajes para continuar, disgustó enormemente y no se lo han perdonado. Sólo el empeño del Cholo evitó la salida. Si se busca una buena venta, lo ideal es hacerla cuanto antes, pero también se entiende que el equipo necesita la mejor versión del francés para no quedarse apeado de la próxima Liga de Campeones. De ahí, la negativa del técnico para admitir la fuga del galo en el mercado de invierno donde se reencontrará con el deseado Costa.

Sus hermanos en marketing y redes sociales

Pero, ¿qué le pasa a Griezmann? Los primeros meses de Antoine en Madrid resultaron frustrantes para él. Se pasó semanas en el banquillo hasta que comprendió que el sacrificio personal es innegociable a las órdenes de Simeone. Después alcanzó su cenit como futbolista, hasta aproximarse a Messi y a Cristiano Ronaldo. Sin embargo, en los últimos meses exponen en su país que ha variado su comportamiento. Desde Francia, se apunta a que se ha dejado invadir por la fama. Lo seguro es que su vida pública es más frenética. Cada vez es más común observarlo en anuncios publicitarios, aumenta su presencia en las televisiones al margen de los espacios deportivos y crecen las presencias solidarias como la intención de grabar un disco o la de escribir libros para niños, biografía propia al margen. Incluso, ha cambiado a su gente de confianza colocando a su hermana en los asuntos de marketing y al hermano, que tanto frecuenta las redes sociales, al mando de esta comunicación.

Se especula que tres equipos glamurosos del continente lo esperan bien en enero o mejor en junio. La dificultad añadida de no poder jugar la Champions con otro club es un freno para la marcha en invierno. Tanto Manchester United, como FC Barcelona o París Saint Germain aguardan la que puede ser la subasta del verano. Poco o nada hace indicar que el tiempo de Griezmann en el Atleti perdurará más allá de junio. Pocas veces se admite una baja tan cantada. Esto es malo para todos. Tanto club como jugador se sienten prisioneros de la espera. Sólo su rendimiento puede redimir al chico. Pero no son suficientes acciones plásticas y de belleza como el gol a la Roma. Antoine debe aportar mucho más. Queda demasiado curso por delante y se confía en que llegará la buena racha. Lo que hoy es un enigma es cómo seguirá reaccionando la masa social. Mucha influencia, para su salida en enero, puede tener si el diagnóstico sigue siendo crítico. De momento, el último golazo se siente como el quite del perdón.

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