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La reacción de Florentino cuando vio perdido a Marco Asensio
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Antonio Sanz

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La reacción de Florentino cuando vio perdido a Marco Asensio

El Real Madrid, además de estar trabajando por la entrada de atacantes en su plantilla, debió abordar también otro asunto, el de su brillante Marco Asensio, quien ha tenido opciones de irse

Foto: Sin Cristiano Ronaldo, Asensio debe tener más protagonismo en el Real Madrid. (EFE)
Sin Cristiano Ronaldo, Asensio debe tener más protagonismo en el Real Madrid. (EFE)

Buscando al ‘9’. En eso anda Florentino Pérez. Con la carestía reflexiva de las últimas semanas, que ha terminado por atronar al mandamás. La pregunta pública que se hace el seguidor madridista es qué se ha hecho tan mal para que de la misma tacada renuncien a seguir en el convento Zinédine Zidane y Cristiano Ronaldo. Desde la óptica del poder existe más intranquilidad, porque se han atascado los relevos en llorar la pena que dejan los despechados. Si CR7 vivía más que amortizado y la salida era cuestión de encontrar nuevo refugio, qué decir de quien rozó la perfección con tres Champions consecutivas. Así, sin querer. Pero para Florentino, que soportó con estoicismo el valle inicial, la cuestión se transformó en cuesta empinada cuando se le atragantó el banquillo y, más tarde, ahora, el goleador. Las renuncias públicas de Neymar y Mbappé se han convertido en un golpe más que bajo, profundo, al tiempo que inesperado, porque se pretendía cazar al menos a uno. Eso escribía el guion. Pero mientras se remienda la afrenta, surge Asensio. Es su año, bajo el paraguas de Lopetegui y bajo la cantinela del que ya toca. El síndrome de Peter Pan se le hace bola al mallorquín. Sin duda, es ahora o nunca. O rompe o rasga.

Lopetegui lo tiene claro. Quiere recuperar a esa segunda unidad de jóvenes que tanto menospreció y castigó Zidane. A alguno, como a Theo Hernández, le va a costar el sitio asignado entre la manada. Al francés le toca realizar otro ejercicio anual de meritorio, si pretende regresar al fuerte. A otros dos, Llorente y Ceballos, el nuevo técnico los quiere resucitar tras un curso en el olvido en detrimento de quienes cumplieron con creces desde la retaguardia. Y queda Asensio como el as de oros de la baraja. Se le presenta un tiempo donde debe ser titular, o al menos mantener la constante de participar con asidua regularidad entre los principales. Para Julen, no es un jugador dudoso. Lo eligió entre los 23 mejores españoles para representarnos en la Copa del Mundo, que terminó por no dirigir. Pero ahora empieza otra película bien distinta. Se trata de conseguir relevancia en la plantilla. Con una competencia atroz, empezando por un Bale que busca reinventarse sin la sombra sempiterna de Cristiano y que por eso ha renunciado a marcharse, Marco aspira a sentirse más que importante. Ya no es el momento de subir un escalón. Es la hora de hacerse el dueño de la escalera.

placeholder Lopetegui convirtió a Asensio en un fijo en la Selección. (Reuters)
Lopetegui convirtió a Asensio en un fijo en la Selección. (Reuters)

En la previa del Mundial, Asensio compareció sin ambages en rueda de prensa para soltar un mensaje ambiguo respecto a asegurar su continuidad en el Real Madrid. “Se hablará después del torneo”, aseguró. La información que lo relacionaba con el deseo del Liverpool de Jürgen Klopp de desembolsar una importante cantidad descolocó a más de un madridista. El ritmo frenético de ataque que impone el entrenador alemán a una orilla del río Mersey le va como anillo al dedo al ‘recomendado’ de Rafa Nadal. Por eso no resultaba descabellado pensar que los 180 millones de euros de los que se hablaba mostraban más credibilidad que bulo, especialmente si se enfocaba como recambio de Salah, el jugador del momento. Lo que más llamó la atención fue la falta de contundencia de quien siempre se había mostrado firme en la secuencia. Esta vez dejó correr el ovillo, si bien la madeja no se deshiló. Pero ¿por qué Asensio dejó la puerta abierta? Sencillamente porque Marco es consciente del sobreesfuerzo que algunos, sin el ADN del galáctico, deben realizar para hacerse básicos en el Real Madrid.

Florentino Pérez mantiene su apuesta sin fisuras por el delantero balear. Fue una decisión firme. Se lo arrebató al Barça gracias al chivatazo de Nadal. De ahí el recuerdo orgulloso del momento del portazo a los culés. El dirigente admite la fortaleza del chico y de su rendimiento. Por eso descolgó el teléfono para aclarar con José Ángel Sanchez, el ejecutivo principal del reino, la situación de Marco. El presidente estaba inquieto con la respuesta del futbolista. Pero es que el Liverpool sí que estaba rondando al chico. Y qué cosas, Asensio era más optimista a las órdenes de Klopp que con el sustituto de Zidane. Pero una llamada del número dos de Concha Espina al asesor deportivo del jugador le hizo despejar dudas: la cláusula o a seguir remando a la orilla de Valdebebas. Esa fue la decisión de Florentino. Y claro, todavía nadie ha roto la frontera de los 700 millones de euros, cantidad estimada no oficial (otras fuentes hablan de 500 kilos) para romper unilateralmente el contrato. Pero más allá del reto que tiene Asensio, el mandamás repite lo que le dicen los técnicos: Marco debe recordar al Cristiano Ronaldo que llegó al Bernabéu, aquel extremo rápido y voraz que recorría la banda sin oposición.

Asensio es consciente del sobreesfuerzo que algunos, sin el ADN del galáctico, deben realizar para hacerse básicos en el Real Madrid

Marco Asensio debe superar el síndrome de Peter Pan. Aquel que impide crecer a los que disfrutan de la incondicional rebeldía infantil. Pero al internacional ya no le quedan más balas de fogueo. Por eso, respira tras las palabras de Neymar confirmando que continúa en París. El deseado para remplazar a Cristiano ha perdido, por el momento, el pulso con el PSG. La presión y la rebelión no han dado los frutos esperados y la consecuencia es la firma del armisticio. Quien sale claramente beneficiado es Asensio. Sin embargo, todo el ruido alrededor del fichaje de Hazard, aspiración unilateral de Zidane que solo gana enteros ante las renuncias de Neymar y Mbappé, termina por confundirlo. Solo la llegada del delantero debería premiar el ansia de retener al mallorquín de blanco. Todo lo que sea firmar a otro jugador de diferente condición a las de un depredador del área dificulta el futuro del balear, salvo que Lopetegui concluya que por fin Asensio es el mismo en quien tanto confió cuando una convocatoria tras otra lo vestía sistemáticamente de rojo. Ahora toca la presión de vestirse de blanco.

Buscando al ‘9’. En eso anda Florentino Pérez. Con la carestía reflexiva de las últimas semanas, que ha terminado por atronar al mandamás. La pregunta pública que se hace el seguidor madridista es qué se ha hecho tan mal para que de la misma tacada renuncien a seguir en el convento Zinédine Zidane y Cristiano Ronaldo. Desde la óptica del poder existe más intranquilidad, porque se han atascado los relevos en llorar la pena que dejan los despechados. Si CR7 vivía más que amortizado y la salida era cuestión de encontrar nuevo refugio, qué decir de quien rozó la perfección con tres Champions consecutivas. Así, sin querer. Pero para Florentino, que soportó con estoicismo el valle inicial, la cuestión se transformó en cuesta empinada cuando se le atragantó el banquillo y, más tarde, ahora, el goleador. Las renuncias públicas de Neymar y Mbappé se han convertido en un golpe más que bajo, profundo, al tiempo que inesperado, porque se pretendía cazar al menos a uno. Eso escribía el guion. Pero mientras se remienda la afrenta, surge Asensio. Es su año, bajo el paraguas de Lopetegui y bajo la cantinela del que ya toca. El síndrome de Peter Pan se le hace bola al mallorquín. Sin duda, es ahora o nunca. O rompe o rasga.

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