Cómo el Real Madrid va a fichar un delantero si Florentino Pérez ya no es el rey

Florentino es consciente de que ya no reina en Europa y que ahora otros disponen de más dinero que su club. El presidente creyó que no hacía falta sustituir a Cristiano, pero se equivocó

Foto: Harry Kane celebrando un tanto con el Tottenham. (Reuters)
Harry Kane celebrando un tanto con el Tottenham. (Reuters)

Para el Real Madrid de Florentino Pérez, fichar era un trámite sencillo: elegir al mejor en cada momento. Así sucedió durante su primera etapa. Como empresario de élite aprovechó el conocimiento de la industria para trasladarla al fútbol. Alcanzó la presidencia con ese modelo. Repitió secuencia cuando retornó, pero ahora la vida ya no es igual. El dirigente se ha topado con grandes fortunas asiáticas, con multimillonarios norteamericanos o con oligarcas rusos que manejan entidades futbolísticas. Por eso, tocó cambiar el guion para encontrar perlas inmaduras que prometan. El último de una larga lista es Brahim Díaz, antes de dar con un ‘9’ bonito, bueno y barato que remedie el principal problema deportivo del curso: la sequía de gol.

El modelo de fichajes del club blanco ha evolucionado considerablemente, si bien el mandamás mantiene que el Real Madrid debe nutrirse de estrellas. El principal problema es la competencia. Si en la primera década del siglo se subió al trono arrebatando a Figo al Barça, para después enganchar consecutivamente a Zidane, Ronaldo y Beckham, lo más lustroso del mercado, ahora ese poderío se le resiste. Es verdad que demostró fortaleza en 2009 adquiriendo a Cristiano Ronaldo, (aunque a este se lo encontró firmado), Kaká y Benzema, pero resultó el último oasis. Después, Florentino se convenció de que el futuro lo encuentra en jóvenes valores que destacan como promesas. Aquí se ha dejado más de 200 millones de euros en fichajes, algunos de los cuales han transitado de puntillas por la primera plantilla de la entidad.

Las dos preocupaciones de Florentino Pérez

Dos preocupaciones sostienen el actual pensamiento del dirigente: por qué se pierde asistencia al estadio y la necesidad de encontrar gol tras la fuga pactada de Cristiano Ronaldo. En el primer asunto, el Santiago Bernabéu es el noveno peor en porcentaje de ocupación de primera división, tal y como elaboró 'Marca' en un informe general de aforo. En el segundo, el mismo diario explicaba que el Real Madrid es uno de los equipos grandes que menos goles hace actuando de local. Si el Barça anota más del doble de tantos, el equipo de Solari golea casi el triple menos que el Manchester City y la mitad que PSG o Liverpool. Iguala al Sevilla y solo es superado en dos goles por el Bayern o en tres por el Atleti. Este es el verdadero talón de Aquiles: la falta de gol.

Las críticas arrecian a Solari, pero en los 16 primeros partidos solo ha ganado uno menos que Zidane en el mismo tramo, eso sí, con dos derrotas más que el francés. Respecto a Lopetegui, en el 'rally' de 14 partidos que aguantó el guipuzcoano, Solari ganó 11 frente a los seis de Julen, y sufrió dos derrotas frente a las seis del despedido técnico vasco. Por eso, más allá de las cuitas particulares de cada inquilino del banquillo, el análisis mayoritario del madridismo destaca que ha fallado la planificación para cubrir la baja de Cristiano, a lo que añadir el desgaste de un grupo de líderes del equipo que debería tener ya jugadores capaces de relevar con garantías a los Ramos, Marcelo, Modric, Kroos o Benzema.

Que se menospreció el adiós de Cristiano lo cree casi todo el mundo… menos el presidente. Él pensó que Bale y Benzema darían un paso al frente

Que se menospreció el adiós de Cristiano Ronaldo lo reconoce casi todo el mundo… menos el presidente. Él pensó que Bale y Benzema darían un paso al frente. Como Lopetegui no era de esa opinión, se fichó con urgencia a Mariano, pero tampoco. Ahora se peina el mercado siendo conscientes de la dificultad de firmar una primera figura. Florentino, poco amigo de los parches, mantiene que hay de sobra con lo que hay, pero sus allegados le hacen ver que quizá no sobraría un delantero que palie la pena de la falta de gol. Es la parte que menos convence al directivo, la de fichar por fichar. Porque a su teoría de adquirir galácticos se unió la de buscar jóvenes talentosos. Entendía que era la única manera de adelantarse a los clubes que utilizan el talonario como práctica y no como recurso.

Todo empezó en 2010 con el entonces joven Sergio Canales. Se pagaron 6 millones de euros al Racing de Santander. Un año después se desembolsaron 10 ‘kilos’ por Varane. Sin embargo, Florentino no renunciaba a adquirir estrellas y así, en año de Mundial, aguarda a considerar quién se ha salido. Si en Sudáfrica firmó a Özil, Khedira y Di María, tras Brasil 2014 lo hizo con James, Kroos y Keylor Navas. Más recientemente, el mejor guardameta del torneo, Courtois, culminó su deseo de vestir de blanco. Solo una variante entre estrellas y jóvenes, entre aquello de ‘Zidanes y Pavones’. La influencia de Mourinho se hizo notar para firmar a Coentrao o Modric durante su estancia en el banquillo, algo que se repitió con Benítez cuando se contrató a Kovacic. La adquisición de Danilo, ese mismo curso, es más difícil de explicar.

La vuelta de los 'pavones'

La mezcla continuó y con la llegada de Ancelotti se adquirió a Bale junto a dos prometedores sub-21, Isco e Illarramendi. En esa época se giró hacia Sudamérica para apostar por una juventud desconocida. Desde allí han aterrizado Casemiro, Lucas Silva, Valverde, Vinicius y Rodrygo (el último que se incorporará). Se convirtieron en objetivo las categorías inferiores de la selección nacional y se fichó a Marco Asensio, Vallejo, Ceballos y Odriozola. No se dudó pagar la cláusula de Theo Hernández o arriesgar con Odegaard o Lunin, agitados por un seguimiento seguro. La política de recuperar ‘pavones’ también se ha utilizado: Carvajal, Morata, Casilla, Lucas Vázquez o Mariano. Pero lo que de verdad le pone a Florentino sigue siendo firmar ‘zidanes’.

Ni Brahim Díaz ni cualquier chico le entusiasman. En realidad, el presidente sigue soñando con convencer al estado de Qatar para que le traspase a Neymar, o bien que exploten las cuentas del París Saint-Germain y la UEFA deba tomar medidas. A este nivel esperaría a Lewandowski, que llegó a cambiar de asesor deportivo para firmar por el Real Madrid. O Hazard, que ya no sabe cómo decir que quiere unirse a la causa pese a perder a su principal valido (Zidane). O volver a por Mbappé. O tener paciencia y algo más para convencer al Tottenham y a Kane. Pero Florentino es consciente de que ya no reina en Europa y que ahora otros disponen de más dinero que su club. Eso es lo que transcurre en esta década del siglo XXI para desazón de quien copó en su día el mercado.

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